El alcalde de Santiago, Felipe Alessandri (43), es un apasionado de los temas urbanos. Considera que los espacios públicos marcan la diferencia en cuanto a calidad de vida y ahí pone sus fichas.

  • 11 octubre, 2018

Históricamente cuesta lograr la reelección en la comuna de Santiago. Joaquín Lavín, Raúl Alcaíno, Pablo Zalaquett y Carolina Tohá no lo consiguieron, pero el actual alcalde, Felipe Alessandri, está decidido a prolongarse un nuevo período en su cargo para llevar a cabo distintos proyectos de mediano y largo plazo. “Me falta tiempo para pensar la ciudad. Santiago te traga, tienes que dedicarles mucha energía a los estudiantes, a las tomas, al comercio ambulante, etcétera. Los vecinos te exigen igual que a Vitacura o Las Condes, pero esos municipios tienen cerca de 1.500.000 de pesos por vecino para poder invertir al año, y no tienen deuda. Nosotros disponemos de 300 mil pesos por habitante y súmale 30 mil millones en deuda. Lo que puede hacer un alcalde como Lavín, el Tronco o la Evelyn, es muy distinto a lo que podemos hacer nosotros. Somos una comuna pituca sin lucas”, cuenta el alcalde desde su amplia oficina, que mira directamente a la Plaza de Armas, mientras en el salón de al lado se prepara un acto de homenaje a Sylvia Soublette para hacerle entrega  de la Medalla de Santiago por su aporte como compositora y directora coral.

La conversación sobre ciudad y urbanismo le apasiona, y posiblemente este sea el mayor sello de su gestión. Alessandri parte reconociendo que todos los últimos alcaldes han aportado en esta materia, pero por distintas razones, ya sea falta de recursos u otras prioridades, la comuna venía decayendo en cuanto al uso del espacio público y a temas de aseo y ornato. 

“Cada cuatro años viene un alcalde con otra visión, y está en su justo derecho. Entonces, si bien había pequeños avances, hace muchos años no existía la visión de recuperar el casco histórico y sus barrios”, señala. 

 

Uno de sus mayores orgullos es la remodelación de un tramo de la calle Banderas, que desde febrero se transformó en paseo peatonal, primero de manera transitoria y luego definitiva, tras la colaboración del Ministerio de Transportes. Ahora luce llena de colores, cuenta con iluminación conectada a paneles solares, wifi de libre acceso y tótems con información. Esto, gracias al aporte de Banco Santander y la cerveza Carlsberg, porque el edil es enfático en señalar que para obtener recursos está dispuesto a agotar todas las instancias: alianzas con empresas privadas, fondos del Estado e internacionales. “Los ministros, cuando me ven, cruzan la calle porque saben que a cada uno voy a sacarle algo”, dice medio en broma, medio en serio, y cuenta que ahora viene la remodelación de los paseos Ahumada, Huérfanos y Estado, siguiendo el mismo modelo de urbanismo táctico que se implementó en Banderas. 

Desde el municipio declaran que las ventas en ese sector han subido cerca de un 40% y la circulación de personas ha aumentado en más de 300%, desde que se hizo la remodelación.  

Alessandri afirma que en materia de inversión, los privados no han abandonado el centro de la ciudad: “Aquí se encuentra el metro cuadrado más caro de Chile y transitan dos millones y medio de personas cada día, entonces es un lugar muy atractivo para las empresas del retail o los bancos. Es muy distinto invertir acá que en otras comunas, te da más visibilidad; somos pobres, pero sexies”. 

Varias de las iniciativas que la municipalidad ha implementado en los últimos 18 meses apuntan a crear una ciudad más amigable con el peatón y que desincentive el uso del automóvil: “El auto, por favor, dejémoslo en la casa. La administración anterior hizo un avance importante en el tema de las ciclovías y nosotros lo continuamos con 15 nuevos kilómetros el año pasado”, apunta el alcalde.

 

El casco remozado

Felipe Alessandri fue concejal durante ocho años antes de instalarse a la cabeza del municipio. Sus cercanos destacan su inagotable energía y la costumbre de hacer mucho trabajo de calle, interactuando directamente con los vecinos. Durante la entrevista se acerca a la ventana de su oficina y señala lo limpia que luce la Plaza de Armas y la presencia de funcionarios municipales a cargo de la seguridad. Y bromea aclarando que es así todos los días y que no tiene que ver con la presencia de periodistas en su despacho. 

El kilómetro cero de la ciudad ha venido cambiando progresivamente a lo largo de los años y ahora le toca a su entorno, dice Alessandri. Los emblemáticos puestos de completos del Portal Fernández Concha llevan ahí 70 años y forman parte de una tradición, pero, según cuenta el alcalde, se encontraban en evidente mal estado y era necesario subir el estándar. Luego de acordarlo con los propios locatarios, el pasillo de los hot dogs ya fue remozado, e incluso, durante las labores de limpieza, se descubrió un piso de mármol antiguo que se encontraba oculto hace décadas bajo un cubresuelos. Ahora viene la modernización del Portal Bulnes, más conocido como “el portal de las carteras”, que pasará a ser un boulevard de restaurantes con mesas desplegadas en el contorno de la plaza. “Acá transita mucho turista y había un comercio sucio. Fui a hablar con los dueños de los locales y les dije: ‘No quiero ser peyorativo, pero usted tiene arrendado su local a este comercio de segunda clase, con calzones y zapatos plásticos, y la ciudad se merece un lugar del que todos nos sintamos orgullosos’”, cuenta el edil. Además, les ofreció bajarles el costo de bien nacional de uso público para que les resultara un negocio rentable y comprometió la presencia de guardias municipales de manera permanente para garantizar seguridad. Los dueños le respondieron que si la alcaldía conseguía restaurantes para que se ubicaran ahí, ellos no tenían ningún problema. En las próximas semanas son seis los locales de comida que se instalarán, entre ellos, Barra Chalaca, Mulato, La Boca y La Sanguchera del Barrio.

También en el casco histórico habrá novedades en torno al cerro Santa Lucía, uno de los lugares más concurridos de la ciudad, con unos 600 mil visitantes al año. Lo primero, anuncia Alessandri, será la construcción de una explanada que irá por sobre el paso nivel Santa Lucía, conectando al cerro con la ciudad. Esa obra se ejecutará con fondos del gobierno regional y de la Intendencia. Además, de aquí a 2020 está proyectada la completa remodelación del Castillo Hidalgo. “Esas instalaciones llevan cerradas cinco años tras tres licitaciones fallidas y nosotros ahora se lo adjudicamos a un proyecto bien revolucionario, que contempla un restaurante, un espacio de co-work y una sala de exposiciones, además de arreglar el ascensor que no funcionaba hace décadas. El castillo antes operaba como centro de eventos  y no aportaba nada a la ciudad”, dice el alcalde sobre la obra que tiene como director de proyecto al arquitecto Bernardo Valdés. 

 

Otros barrios

En la esquina de avenida Matta con la calle Carmen se encuentra desde 1898 el ahora ex convento de las Hermanitas de los Pobres. Se trata de un edificio que fue declarado monumento nacional y que tras el terremoto de 2010 sufrió importantes daños estructurales, por lo que se encontraba deshabitado. En 2017 la Municipalidad de Santiago adquirió el terreno, con fondos del Banco Interamericano de Desarrollo, por 5.700 millones de pesos. Alessandri calcula que se van a necesitar unos 10 mil millones de pesos más para completar el proyecto que contempla un espacio de tres hectáreas con un gran parque, que será una especie de oasis para un sector de la ciudad donde escasean las áreas verdes, y que estaría abierto a comienzos de 2019. La remodelación del edificio, que operará como una nueva sede municipal, albergará también una farmacia popular, una sala cuna y un centro cultural. 

“También tenemos un proyecto súper interesante en Franklin, enfocado específicamente en el barrio Matadero. Para el 12 de febrero, que es el aniversario de Santiago, en vez de hacer una recreación con los españoles y los mapuches, que es una lata ridícula, pintamos un gran mural allá con una lección de historia. También hicimos un festival de jazz que fue un exitazo, llegaron cerca de cuatro mil personas y figuraba la Mary Rose McGill sentada al lado del maestro matarife, todos mezclados en un ambiente cultural entretenido”, sigue contando Alessandri, y explica el especial interés que ha puesto en Matadero por su valor cultural y patrimonial. “La mano del Estado había estado ausente de ese sector con tanta historia y pensamos cómo podíamos potenciarlo”, dice.

 

El edil destaca que el trabajo del municipio es una tarea que se realiza en conjunto y cuenta que se encuentra trabajando en un proyecto urbano junto a las municipalidades de Recoleta e Independencia. Las diferencias ideológicas no entorpecen el trabajo conjunto de un alcalde RN, como Alessandri, con un socialista como Gonzalo Durán y un comunista como Daniel Jadue, cuando se trata de pensar en ciudad. La idea es recuperar la explanada de los mercados permitiendo una mayor comunicación entre los espacios del Mercado Central, La Vega y la Estación Mapocho. Partidario de la idea de que las buenas ideas se copian, el alcalde de Santiago también ha compartido experiencias con su par de Valparaíso, Jorge Sharp, con quien coincide en la mesa de seguridad convocada por el gobierno. 

Un importante desafío que desde ya entusiasma a Alessandri es que, en caso de ser reelegido, deberá decidir qué hacer con el terreno que el parque de diversiones Fantasilandia desocupará en 2022. “Son nueve hectáreas de parque que podemos rescatar y devolvérsela a la ciudad como parte de un megaproyecto de recuperación integral del Parque O’Higgins”, planea. 

 

 

El nuevo santiaguino

No solo las ciudades cambian, también lo hacen sus habitantes. Santiago Centro podría asociarse en el inconsciente colectivo como una comuna habitada por gente adulta y mayor, pero su alcalde aclara que según el último censo, son el municipio con más millennials y con más niños en edad preescolar del país. “Lo viví como candidato, en mi primera elección 2004 me hablaban de Jorge Alessandri, incluso de Arturo, ahora la gente cambió, se contactan conmigo por Twitter y les importa que haya más ciclovías, puntos de reciclaje, mejor seguridad”, dice el abogado. 

Otro elemento nuevo es la cantidad de inmigrantes que han llegado a la ciudad los últimos años. En este tema, el alcalde es claro: “Bienvenidos todos”. Sí reconoce que el tema de la inmigración es un desafío cultural complejo y que en algunos barrios la convivencia se torna difícil por las condiciones de hacinamiento que, en buena parte, son responsabilidad de los subarriendos abusivos. “Muchas veces es culpa del chileno. Hay extranjeros que viven muy apretados, entonces salen a reunirse a la calle; ven el partido de fútbol o celebran los cumpleaños afuera. Eso al vecino antiguo le genera malestar y xenofobia”, cuenta. 

Felipe Alessandri insiste en que el impacto del espacio público es gravitante en la vida de las personas y que, por lo mismo, lamenta cuando en las marchas se destruye mobiliario urbano. Cuenta que el año pasado, siendo un año tranquilo en este aspecto, el municipio gastó cerca de un millón de dólares en reparar daños ocasionados durante las movilizaciones. “No somos quienes las permitimos, y tampoco se puede pedir boleta de garantía, entonces el costo lo asume la Municipalidad, siendo que es la Intendencia la que autoriza. Es un problema grave”, señala y añade: “Queremos cambiarle la cara al centro, que sea un lugar de encuentro. En Santiago cabemos todos: ABC1, C2, C3, D”.