Felipe Alessandri, 44 años
Alcalde Municipalidad de Santiago

  • 25 octubre, 2019

«Jamás actué de esa forma. Desde que salí del colegio fui dirigente estudiantil y siempre tuvimos un respeto profundo por las autoridades, y hacíamos nuestras demandas y petitorios por los conductos regulares que correspondían. Hoy, con la inmediatez de las redes sociales, son capaces de organizar movimientos en cosa de minutos. Los jóvenes nacieron en un mundo moderno, con celulares, 4G, llenos de malls y aeropuertos con manga. La relación con la autoridad es mucho más horizontal. En la calle yo soy Felipe, no soy alcalde ni me tratan de usted. El trato es de igual a igual.

Creo que los ciudadanos no han recibido el mensaje que el gobierno y los políticos le quieren dar, de recuperar el diálogo en un ambiente de paz y tranquilidad. Hay en ellos una bronca acumulada por años porque ven que Chile ha crecido muchísimo, pero se dan cuenta de que el progreso no les está llegando. Gobiernos de derecha e izquierda se han demorado en llegar con soluciones para ellos y sus familias. Y los violentistas –oportunistas– ven la posibilidad de visibilizarse. Yo creo que ellos son personas que necesitan ser vistos, porque ni sus padres ni amigos los ven. Es una oportunidad de llamar la atención.

La evasión en el pago del pasaje del metro finalmente fue una caja de resonancia en respuesta a no ser escuchados. Partió como algo articulado comunicacionalmente y escaló en dimensión y alcance. Quiero que los padres y alumnos descontentos de los institutos emblemáticos de Santiago, y de todos los estudiantes del país, nos sentemos en una mesa de unidad y esperanza para seguir trabajando por un país más justo. Hemos avanzado con la implementación del rompe/paga que está institucionalizado en el Código Civil desde 1855 y el de colegio tomado/colegio desalojado. De esta manera, hemos reducido de seis a solo un colegio tomado en estos momentos.

Estos días me he dedicado a contener, conversar y ayudar a los vecinos de las ferias, barrios y sectores populares de la Municipalidad de Santiago, que han visto destrozados e incendiados sus locales y casas.

El barrio Lastarria fue saqueado y vandalizado. Toda la luminaria LED que habíamos instalado hace una semana la destruyeron por completo. Y en mi visita al matadero Franklin pude ver el Chile real de estos tiempos. Los visité porque tenemos una relación muy cercana y quería saber lo que les pasaba. Ellos se han puesto los chalecos amarillos porque quieren defender su lugar de trabajo y no quieren que los vándalos saqueen sus locales. Pese al ambiente hostil que hay, no he requerido de mi escolta porque me interesa que me vean como un alcalde cercano. Creo firmemente en la frase que la cabeza que mejor piensa es la que está en los pies, en la calle, con la gente.

Regreso a mi casa deshecho. Con la misma sensación de angustia del terremoto de 2010. Estoy todo el día tratando de ayudar, con la adrenalina a mil, pero llego y el cuerpo me pasa la cuenta. Cuando llego a mi casa y estoy con mis niños les cuento lo que está pasando y los trato de calmar”.

Loreto Garrido: “Me interpuse porque era lo que correspondía”

La madre de un alumno de I medio del Instituto Nacional y empleada de una fábrica de confección de uniformes fue protagonista de una fotografía viral estos días.

«Eran las 4:00 pm del jueves 17 de octubre cuando, desde estación República, Línea 1, esperaba el metro para ir a mi casa en Maipú. En el andén con dirección a Las Rejas había más de cien carabineros de Fuerzas Especiales tratando de contener a los estudiantes, que por esos días estaban evadiendo el pago del pasaje». Lee su relato completo aquí.