Los agentes económicos corrigen a la baja sus expectativas para este año. Incluso en la minería, donde el ciclo ha sido más generoso. La confianza y expectativas empresariales son moderadas en relación a la situación actual y futura de la economía. Tal es el resultado que ha mostrado en los últimos meses el Indicador de […]

  • 23 febrero, 2007

Los agentes económicos corrigen a la baja sus expectativas para este año. Incluso en la minería, donde el ciclo ha sido más generoso.

La confianza y expectativas empresariales son moderadas en relación a la situación actual y futura de la economía. Tal es el resultado que ha mostrado en los últimos meses el Indicador de Confianza Empresarial (ICE), elaborado por el Centro de Investigación en Empresas y Negocios de la Universidad del Desarrollo.

En general, cuando se miden percepciones es necesario tener a la vista el contexto y referencia que cada uno de los sectores productivos considera. En la actualidad, por ejemplo, nadie dudaría que sectores como la minería, que ha tenido resultados muy positivos en el último tiempo, debiera exhibir mayores niveles de confianza comparados con los de la industria o el comercio. ¿Qué puede explicar entonces que la confianza empresarial en la minería se encuentre en el mínimo nivel histórico?

La respuesta surge precisamente del contexto en que se ha realizado la medición. Es muy distinto medir la confianza empresarial en el sector minero cuando el precio del cobre está por sobre los 2 dólares la libra que hacerlo en el año 2003, cuando el precio se encontraba en 80 centavos de dólar. Ahora que el precio va la baja, y aun cuando se trata todavía de un excelente precio, las percepciones se han resentido porque el ciclo expansivo se contrajo y los insumos de producción siguen expuestos al alza.

En definitiva, cuando se busca interpretar estos resultados, no hay que olvidar el contexto en el cual se sitúan las expectativas. Esto es válido para cualquiera de los indicadores que componen la medición. Las expectativas son dinámicas y dependiendo del momento y escenario en el cual se sitúen, contaminan los resultados. Suele suceder que en momentos en los cuales los empresarios están en un muy buen pie, sus expectativas se vuelven más exigentes y un mínimo cambio de las condiciones externas más o menos drástico. Esto explica el caso concreto del sector minero en la actualidad. Se ha deteriorado la confianza, pero desde un nivel realmente muy positivo y exitoso.

En la presente medición, el ICE general se ubicó en 3,5 puntos (cuadro Nº 1) y entre sus mayores sorpresas está la fuerte contracción que muestran las proyecciones realizadas por los empresarios para la situación general de sus negocios. Si bien este año comenzó con mayor optimismo que el 2006 (gráfico Nº 1), el actual registro revela que esta variable decayó fuertemente, para situarse en rangos técnicos de pesimismo.

Al parecer, la reciente baja de la tasa de interés y la reproyección del crecimiento a la baja ha influido en la percepción de la situación económica del 2007, pudiendo repetirse lo ocurrido durante el 2006, cuando se partió con muchas expectativas que finalmente no se cumplieron.