Tras el escándalo de hace siete años, cuando fue descubierta robando, la carrera de la actriz ha tenido escaso vuelo, aunque cada cierto tiempo se habla de su “regreso”. Este año, con cuatro estrenos en carpeta, podría ser la oportunidad de demostrar que el talento que la hizo brillar a principios de los 90 sigue intacto.

  • 28 abril, 2009

 

Tras el escándalo de hace siete años, cuando fue descubierta robando, la carrera de la actriz ha tenido escaso vuelo, aunque cada cierto tiempo se habla de su “regreso”. Este año, con cuatro estrenos en carpeta, podría ser la oportunidad de demostrar que el talento que la hizo brillar a principios de los 90 sigue intacto. Por Joel Poblete

Hollywood –qué duda cabe– adora los “regresos” de sus estrellas caídas, esas historias de redención que tienen mucho de cinematográfico, cuando uno de sus corderos descarriados recupera el primer plano. Un buen ejemplo es el de Mickey Rourke -actualmente en cartelera con su alabada performance en El luchador–, y también el de quien fuera una de las actrices más adoradas y populares de principios de la década pasada: Winona Ryder.

Si retrocedemos a los años 90, la Ryder lo tenía todo. Luego de debutar en el cine a los 15 años en un rol secundario en la comedia adolescente Lucas, la inocencia del primer amor (1986), se había convertido rápidamente en la musa actoral de la llamada Generación X, bautizada así por el libro de Douglas Coupland y que también agrupaba a figuras como River Phoenix, Ethan Hawke y Juliette Lewis. Y todo, gracias a trabajar con cineastas de primera fila como Burton, Jarmusch, Coppola, Scorsese y Allen, entre otros, en una carrera meteórica que en pocos años ya sumaba un Globo de Oro, dos nominaciones al Oscar y un puñado de títulos de culto (ver recuadro).

Pero la década actual ha sido muy ingrata con Winona. Empezó a escoger muy mal sus proyectos –nada pudo salvar a títulos como Otoño en Nueva York, Almas perdidas y S1m0ne– y lo peor vino en diciembre de 2001, cuando fue arrestada en Beverly Hills por robar ropa en una tienda y portar fármacos sin recetas, lo que le costó un escándalo mundial, aunque quedó en libertad condicional y sólo fue sentenciada un año después a pagar una multa y prestar servicios a la comunidad.

Aunque un traspié tan monumental pudo costarle su carrera, ella prefirió aceptarlo con dignidad y valentía, riéndose de sí misma al realizar su más recordada incursión televisiva como anfitriona en la temporada 2002 de Saturday Night Live. Sin mencionar otras apariciones en la pantalla chica: prestó su voz en un episodio de Los Simpson y besó a Jennifer Aniston en un capítulo de Friends. Y aunque desde entonces Winona nunca ha dejado de seguir activa, salvo su anecdótica incursión en el film animado A Scanner Darkly, de Richard Linklater, hay muy poco que rescatar en esta década. En los últimos años nos hemos acostumbrado a que cada cierto tiempo se diga que Winona tiene nuevos proyectos que prometen devolverle el prestigio del pasado, y en ese sentido este 2009 parece ser el año decisivo.

Si es por los nombres y expectativas involucradas, los cuatro estrenos que este año incluyen a la Ryder deberían ayudarla a recuperar el tiempo perdido. Aparte de la comedia Stay cool, presentada en Tribeca, en el último Festival de Berlín se estrenó The private lives of Pippa Lee, comedia dramática escrita y dirigida por la hija de Arthur Miller y esposa de Daniel Day-Lewis, Rebecca Miller (la misma de Mujeres en confl icto y La balada de Jack y Rose). El reparto lo completan Robin Wright Penn, Keanu Reeves, Julianne Moore, Alan Arkin y Monica Bellucci. Y en Sundance debutó The Informers, dirigida por el australiano Gregor Jordan, con un guión que Bret Easton Ellis escribió sobre su novela homónima (publicada en español como Los confi dentes): se trata de una mirada a un grupo de decadentes personajes en el Los Angeles de los años 80, y también fi guran Billy Bob Thornton y los recuperados Kim Basinger y Mickey Rourke (dos décadas después de Nueve semanas y media), además de ser la última cinta que fi lmó el fallecido Brad Renfro. Pero sin duda el estreno más taquillero y millonario que Winona ha tenido en el último tiempo será la publicitada y esperadísima Star Trek, que se estrena mundialmente este 7 de mayo y en la que J.J. Abrams –el creador de las series Alias y Lost, y director de Misión: Imposible III- cuenta los orígenes de la saga Viaje a las estrellas. Eso sí, la Ryder sólo tiene una aparición secundaria, aunque en un rol clave y llamativo: será la madre del mismísimo Spock, y ya por eso despierta al menos curiosidad.

Algo para recordar

En DVD se encuentran populares títulos como Beetlejuice, Mi madre es una sirena, Drácula y Alien: resurrección, entre otras; pero si se trata de volver a apreciar su talento, belleza y carisma y recordar por qué fue tan emblemática para una generación, indudablemente habría que revisar los siguientes roles: en la negrísima y muy divertida Heathers (1988); como la taxista que llevaba a Gena Rowlands en Una noche en la tierra, dirigida por Jarmusch (1991); la despechada joven que desataba la histeria colectiva en Las brujas de Salem (1996) y su breve pero memorable aparición en Celebrity (1998), de Woody Allen. Y por supuesto, su confundida Lelaina en La dura realidad (1994) y sus actuaciones nominadas al Oscar en dos acertadas adaptaciones de clásicos literarios, como la, en apariencia, frágil e ingenua May de La edad de la inocencia (1993) y la impulsiva Jo de Mujercitas (1994).