Degustamos los mejores cabernet sauvignon y mezclas tintas del año, junto a Patricio Tapia, autor de la guía Descorchados. El ganador fue Elegance 2004 Haras de Pirque. 

  • 21 septiembre, 2007

Degustamos los mejores cabernet sauvignon y mezclas tintas del año, junto a Patricio Tapia, autor de la guía Descorchados. El ganador fue Elegance 2004 Haras de Pirque. POR M.S.

No hay caso. La cepa que ronca en Chile es el cabernet sauvignon, por mucho ruido –y pocas nueces– que haga el carménère o el syrah. Decir lo anterior tiene escasa novedad y menos riesgo, pero volví a comprobarlo la semana pasada en una cata con algunos de los mejores tintos lanzados en 2007. La degustación fue organizada por Patricio Tapia, con motivo de la próxima aparición de su guía Descorchados 2008, una selección de vinos chilenos que viene publicando desde hace una década. En los últimos años ha contado con la colaboración del sommelier Héctor Riquelme, quien representó a Chile en el pasado mundial de la especialidad.

¿Qué conclusión sacaron esta temporada? “Rallamos la papa con los tintos de Casablanca, sobre todo los merlot y cabernet franc. Es una paradoja que un valle que supuestamente destaca por sus blancos, esté haciendo algunos de los mejores tintos de Chile”, dice Tapia, que es un tipo apasionado, al que conozco desde los tiempos de universidad, cuando bebíamos vino en caja.

Para este periodista, diplomado en degustación en Burdeos y actual crítico de la estadounidense Wine & Spirits, el tema del vino, más que un asunto de industria o de números, es algo que tiene que ver con convicciones, con personas que se la juegan y por eso afirma que “busco vinos distintos, con carácter. Esa es mi moral y no la he cambiado en estos diez años”.

Fue una cata íntima, exclusiva –aparte de este cronista, estaban el autor de la guía, el mencionado Riquelme y la anfitriona, Paola Doberti–, salpicada de argumentos debatidos y de consensos entusiastas. Muchas degustaciones suelen ser algo burocráticas, aburridas como una tarde de domingo, pero de cuando en cuando hay excepciones y ésta resultó una de ellas.

Comenzamos con los pinot noir y, como era previsible, no hubo sorpresas. Ni buenas ni malas. A esta cepa que en Borgoña da origen a virtuales catedrales, en Chile apenas le alcanza para casitas de veraneo. Bonitas, pero no impresionantes. Luego seguimos con los carménère y ahí el asunto empezó a ponerse interesante. “Este año nos llevamos una grata impresión, porque el carménère no mostró una línea unidireccional, sino variada, con estilos distintos”, dice Tapia y tiene razón. La intensidad del Single Vineyard 2006 de De Martino versus la cara amable del Pehuén 2004 de Santa Rita. El mejor de la serie fue, era que no, Terrunyo 2005 de Concha y Toro.

Un poco empalagados con el dulzor del carménère, pasamos a los cabernet sauvignon. Y la diferencia se notó. En complejidad, en potencia, en distinción, la cepa bordelesa prácticamente no tiene quien la iguale. En esta serie competían puros pesos pesados, el Casa Real Reserva Especial 2003 de Santa Rita, Don Melchor 2004 de Concha y Toro y Gold Reserve 2003 de Carmen, pero los favoritos, en una pelea ganada por puntos, fueron los que expresaron mayor carácter, Elegance 2004 Haras de Pirque y Domus Aurea 2004.

Después le tocó el turno a las mezclas y apareció una de las estrellas de la jornada, el magnífico Erasmo 2005 de Reserva de Caliboro, que brilló pese a costar tres veces menos que sus contrincantes, también notables, como Altaïr 2004, Almaviva 2004 y Lota 2005 de Cousiño Macul.

Finalmente, volvimos a catar, siempre a ciegas, los mejores cinco de la noche, para elegir al más notable de todos y la batalla fue dura. Después de varios combates, quedaron en un rincón Elegance y en el otro Almaviva. El primero pura potencia y expresión de tierra; el segundo, elegancia y clase, un fina sangre.

¿Qué es lo que predomina? ¿El sentido de lugar o la calidad a secas? Según Tapia no hay dudas: “Puede que Almaviva sea un mejor vino, un gran vino francés hecho en Chile, pero Elegance es otra cosa, tiene un carácter inconfundible y único, muy chileno”. Conclusiones. Mejor pinot noir: Lot 21 de Leyda. Mejor carménère: Terrunyo 2005 de Concha y Toro. Mejor mezcla: Almaviva 2004 y mejor tinto: Elegance 2004 Haras de Pirque. Mención especial para Erasmo 2005 de Caliboro, que merece nota aparte. Para la próxima.