Cual Steve Jobs, se paró sobre el escenario con un micrófono inalámbrico puesto en su oreja y, tablet en la mano, habló con soltura de los planes de Enjoy. Javier Martínez, vicepresidente ejecutivo de la compañía más importante del entretenimiento en Chile, había esperado por años este momento: la partida in situ de su inversión […]

  • 6 septiembre, 2013

Javier Martinez

Cual Steve Jobs, se paró sobre el escenario con un micrófono inalámbrico puesto en su oreja y, tablet en la mano, habló con soltura de los planes de Enjoy.

Javier Martínez, vicepresidente ejecutivo de la compañía más importante del entretenimiento en Chile, había esperado por años este momento: la partida in situ de su inversión más ambiciosa, que fue la compra del 45% del casino Conrad Punta del Este, con la opción de adquirir el restante 55% entre el tercer y quinto año, desde la puesta en marcha de su administración. Para ello, Enjoy desembolsó alrededor de 300 millones de dólares.

En el público estaba lo más conspicuo de la sociedad uruguaya, además de los ex presidentes Jorge Batlle y Tabaré Vázquez, la ministra de Cultura y Deporte, y varios representantes de la prensa argentina y brasilera. Para el mundo local, el evento tenía un interés especial: Conrad da trabajo a 1.500 personas, siendo la empresa privada que más empleo ofrece en ese país.
Martínez está relajado. Dice que probablemente es porque está lejos de su oficina en Las Condes, donde debe lidiar diariamente con la Superintendencia de Casinos y una larga lista de otras responsabilidades. En esta ocasión lo acompañan su señora, sus hermanos y los más altos ejecutivos de Enjoy.

Arriba del escenario, anuncia los planes de la compañía para la próxima década. Los oyentes no alcanzan a aplaudir, cuando el grupo de danza moderna Italo Tai irrumpe en la tarima con una performance que habla de cambio y de nuevos tiempos.
Martínez se retira como un fantasma del escenario. Y sigue la fiesta.

Al día siguiente, recibe a Capital en la suite del Conrad para hablar del futuro de Enjoy.

-¿Te conté cómo llegue acá?-, pregunta él, lanzando sus primeros dados.

No.

-Nuestro socio en Rinconada, Carlos Salguero, fue quien armó el Conrad en sus inicios, el 97. El proyecto era de 80 millones de dólares y finalmente costó 200 millones de dólares. Quedó la escoba, todos se pelearon y él se salió. Y Carlos, como estaba con la bala atravesada, siempre me decía que viniera a sapear. En noviembre del 2010, con Francisca, mi mujer, vinimos a celebrar nuestro aniversario con dos parejas de amigos. Lo pasamos el descueve. Estábamos los seis en la piscina echando la talla, y apuntando al Conrad, les dije: “Me voy a comprar esta cuestión”. “¡Saaale!”, me contestaron los amigos, mientras las mujeres gritaban “¡que se lo compre, que se lo compre…!”. Llegué a Chile y hablé con mi hermano Antonio –presidente de directorio de Enjoy–, que prende como pasto seco. Contratamos al Deutsche Bank de Nueva York y partimos la aventura.

Y aquí estamos hoy.

-Entonces esto es como una victoria personal.

-Más allá de la plata, a estas alturas lo rico es decir ¡lo hice! Y mis amigos que estaban en ese viaje se sienten como parte del directorio… Están esperando venir a la inauguración, en noviembre, cuando traigamos a Ringo Starr. Ahora me dicen que fueron ellos los que me dijeron que comprara el Conrad. Quieren confundirme.

Eres ambicioso, parece.

-La ambición en el buen sentido de la palabra es positiva. Nuestro objetivo es ser los número uno de Latinoamérica y los top 10 del mundo a nivel bursátil.

-¿Hay algún casino con el cual sueñas?

-Sí, hay tres, en Las Vegas. El Caesars Palace tiene la mejor propuesta en cuanto a espectáculo, restaurante, etc. El Wynn como hotel lo encuentro extraordinario, y el MGM Lion ha conservado bien su línea a través del tiempo.

-¿Vas seguido a Las Vegas, o a Mónaco?

-Mónaco me gusta para ir a pasear, porque encuentro que el casino de Montecarlo es una lata. Entras y parece que estuvieras en un museo. En Las Vegas he estado 10 o 15 veces. Antes, cuando entraba al Caesars, siempre me preguntaba: quién será el dueño de esta cosa tan grande, se trata al menos de la cuarta empresa más importante del mundo del entretenimiento, con 27 casinos. Pero hace un mes fui precisamente a juntarme con la gente que maneja Caesars Palace, y me di cuenta que son lo mismo que nosotros, sólo que a una escala gigantesca. Cuando contaba los problemas de Enjoy, ellos se reían porque han pasado mil veces por lo mismo. Se saben este negocio por libro.

-Y la compra de este casino, ¿cómo la hiciste?

-Este negocio lo hice con un fondo de inversión gigantesco que se llama Apollo, en Nueva York. Su oficina está en la Calle 57 con la Quinta, en un piso 50 frente a Central Park. Un día llegamos para allá con el gerente de ese entonces y con nuestro abogado, Octavio Bofill, y les dije que mejor no nos sacáramos una foto, porque si nos llegaban a pillar nos iban a vender más caro por huasos…

El negocio se cerró en dos almuerzo en el restaurant Nobu de Nueva York. En una servilleta anoté el monto y ya, pero estuvimos dos años negociando. Los americanos la saben hacer y son buenos para la letra chica…

-Si Conrad es tan buen negocio, ¿por qué vendieron?

-De los 57 casinos que tienen, 50 están en Estados Unidos, entonces es una empresa completamente enfocada en el mercado americano. Ellos sienten que se quedaron atrás y están intentando meterse con todo en el mercado asiático. Y el Conrad era un vuelto chico para ellos y una gran cosa para nosotros.

-¿Y por dónde vendrán los cambios de esta “gran cosa”?

-El casino de este hotel podría ser mucho mejor. Hoy, el 70% del ingreso se genera en los salones Vip, por ende, vamos a modernizar el escenario para atender a esos clientes de alto valor, pero además la idea es ampliarnos hacia otros segmentos. Si en Punta del Este no te gusta jugar, no hay nada que hacer. No hay una oferta para gente joven, y por eso estamos construyendo una discoteque que tiene que ser la mejor del mundo. Si quieres ser el mejor casino del mundo, tienes que tener la mejor discoteque. Se están invirtiendo 20 millones de dólares en esta primera etapa de reacondicionamiento. El hotel fue construido en 1997 y hasta la fecha no se le destinó un dólar más a su modernización.

-¿Piensas expandir el imperio Enjoy por Latinoamérica?

-Cuando hacemos la lista de países, ésta queda bien escueta. En Venezuela no, por muchos años hasta que se estabilice; en Bolivia es muy difícil por el sentimiento antipatriota, y en Argentina, que es el principal mercado del juego de Latinoamérica, es muy complicado entrar. Colombia podría ser y en el caso de Perú, el monopolio lo tienen los casinos ilegales, y para entrar tienes que hacerlo dirigido a un segmento y con una propuesta precisa para diferenciarte del resto.

La cita con Pepe

-¿Ya conociste al presidente Mujica?

-Sí, es todo un personaje. Fui a su oficina a fines de diciembre, un día viernes. Estaba solo. Me hizo sentarme en su escritorio, lo que es poco usual porque siempre te hacen pasar a una salita, y empiezo a decirle las estupideces que uno le dice a un presidente, hasta que él me frena en seco: “Mire, si se encuentra con algún atorrante y le pide alguna coima, mándelo a hablar conmigo. Y si usted le paga una coima a algún atorrante, va a tener muchos problemas conmigo”. Le respondí: “Presidente, mensaje entendido, conmigo no se preocupe”.

-Él ha sido polémico por la aprobación del consumo de marihuana, entre otras cosas. ¿Están preparados para recibir a los consumidores?

-Aquí las cosas son bien especiales. No se puede fumar dentro de un lugar cerrado, pero sí fumar marihuana en la calle, así como puedes ir tomando una botella de whisky en la calle y nadie te puede decir nada. En Chile te llevan preso. Acá se está hablando del aborto, de ser un país gay friendly, etc. En los temas más liberales, Uruguay ha estado a la vanguardia.

-¿Va haber una terraza o restaurante donde la gente pueda consumir?

-No, no está en los planes de productos de Enjoy, además a mi mamá no le parecería. Y yo soy el que tiene que poner la cara en los almuerzos familiares.

-Hablando de la familia Martínez, ¿qué tiene que hacer la nueva generación para entrar a la compañía?

-Somos 4 hermanos (dos hombres y dos mujeres), 16 nietos y en una semana más llega una de la cuarta generación. Somos súper ordenados y ya hay dos que están en Enjoy. Qué mejor que la familia para que cuide el ganado. Pero las reglas aquí son claras: tienes que haber estudiado y trabajado afuera. No puedes venir a marcar el paso. Ser un Martínez, más que un cargo en Enjoy, es una responsabilidad.

-¿Y ve alguno con pasta?

-Tengo cuatro hijos de 13, 11, 9 y 7 años. El de 11 es muy creativo. Me agarra y me dice: papá tengo una buena idea para Enjoy. Y me plantea cualquier juego de niño que él quiere jugar. Pero se nota que tiene el bichito.

¿Cuando viajas, juegas?

-A mi señora le gusta. La última vez que estuve en Las Vegas habré jugado US$ 400 y era porque andaba con amigos. Me gusta la ruleta y el 21.  Cuando juego, lo hago para echar la talla no más.

-¿Te da susto perder?

-No, pero cuando te sientas a jugar, es para pasarlo bien y tienes que poner una cantidad de plata que no vaya a significar que salgas amargado.•••

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A bailar no más

Los municipios están complicados con la nueva la Ley de Casinos.

-Nosotros estamos esperando ver qué pasa, bajo la ley actual de casinos vamos a tener que competir por la licencia de juego como todos, nos puede ir bien o mal. Hoy, entregamos sobre el 40% de las ganancias a la Municipalidad de Viña, y la ley actual dice que será el 20% a partir del 1 de enero de 2016. Ahora, si me preguntas si me quedaría 15 años más en Viña al 40%, te digo que sí, pero si tengo que ir a una nueva competencia por el 20%, voy y sigo las nuevas reglas. A nosotros nos va tocar bailar con la música que coloquen. Y que sean los municipios los que se arreglen y ahí entramos nosotros.

Hablando de música ¿a quién le gustaría traer?

-Me parece de caballeros la cartelera del Caesars Palace de Las Vegas, ellos tenían a cuatro artistas de primer nivel: Celine Dion, Shania Twain, Elton John y Rod Steward. No está mal, ¿verdad?