Tras ocho meses de su publicación, la embajada de Estados Unidos decidió salir a responder al empresario Carlos Cardoen por sus dichos en una entrevista realizada en revista Capital. La agregada de prensa, Gabrielle Guimond, envió la siguiente carta: “La entrevista al señor Carlos Cardoen (“Cardoen a los 70, no le entran balas”), publicada […]

  • 24 enero, 2013
Carlos Cardoen en Revista Capital

 

Carlos Cardoen en Revista CapitalTras ocho meses de su publicación, la embajada de Estados Unidos decidió salir a responder al empresario Carlos Cardoen por sus dichos en una entrevista realizada en revista Capital.

La agregada de prensa, Gabrielle Guimond, envió la siguiente carta:

“La entrevista al señor Carlos Cardoen (“Cardoen a los 70, no le entran balas”), publicada en la edición del 8 de mayo de 2012, ha sido traída a mi atención recientemente. Escribo para corregir algunas de las aseveraciones expresadas por el señor Cardoen.

En primer lugar, en mayo de 1993, una Corte Federal de EE.UU. acusó al señor Cardoen junto a Edward Johnson y otras personas de, entre otras cosas, falsificar solicitudes de licencia de control de exportaciones de circonio. El señor Cardoen afirmó haber estado importando este elemento químico para explosivos de uso en el sector minero, pero los cargos establecen que su empresa lo desvió ilegalmente para fabricar bombas de racimo proporcionadas a Irak.

Segundo, Edward Johnson, coacusado junto al señor Cardoen, fue juzgado en Estados Unidos y condenado por los principales cargos de la acusación, incluyendo la exportación ilegal de circonio para su uso en la fabricación de bombas de racimo. Durante el juicio al señor Johnson, que fue un procedimiento abierto y público, varios testigos declararon que Johnson sabía que la exportación de circonio de Cardoen, bajo licencias para su uso en la minería, era usado por Cardoen para fabricar bombas de racimo iraquíes. Uno de aquellos testigos era el asistente del mismo señor Cardoen.

Tercero, el tratado de extradición bilateral vigente entre Estados Unidos y Chile, que se remonta a comienzos del Siglo XX, permite la extradición sólo bajo los crímenes enumerados en el tratado; dicho tratado no contempla como un crimen extraditable la figura delictual por la que el señor Cardoen ha sido acusado.

Finalmente, a pesar de que el señor Cardoen no puede ser extraditado desde Chile, los cargos en su contra continúan pendientes, y Estados Unidos continúa buscándolo para llevarlo a juicio”.