Las películas se hacen en equipo. El que diga lo contrario sufre de alucinaciones.

  • 16 septiembre, 2008

 

Las películas se hacen en equipo. El que diga lo contrario sufre de alucinaciones. Por Christián Ramírez.

Con todo el esfuerzo grupal que suele exigir la elaboración de películas, parece injusto que la mayor parte del reconocimiento vaya casi siempre para el director, ya que –al contrario de los pintores y los escritores– éste muy rara vez trabaja solo. ¿Qué hay sobre el trabajo de fotógrafo, el montajista, el compositor, el encargado de efectos digitales? ¿Por qué la palabra cineasta suele ser sinónimo de autor? ¿Decir que Taxi driver es “un filme de Martin Scorsese” es igual a hablar de Tony Manero como “una película de Pablo Larraín”?

Los gringos suelen achacar esta manía del autor a los franceses –quienes a mediados de los años 50 comenzaron a referirse a Hitchcock y sus obras como quien hablaba de Shakespeare y Balzac–, pero fueron los estudios norteamericanos quienes popularizaron antes el concepto del ‘nombre sobre el título’: un sello de calidad encarnado en la persona del productor concebido como hombre fuerte tras la realización. Es así como Rebecca (1940) fue dirigida por el viejo Hitch, pero en el fondo era ‘una película de David O’Selznick’.

Los jóvenes críticos de la nouvelle vague no se equivocaban al identificar ciertas obsesionesy rasgos de estilo como marcas autorales en sus directores favoritos, pero ¿por qué no extenderlas fuera de ese ámbito y hablar –con toda justicia– de las películas compuestas por John Williams o del cine de George Clooney? Que en vez regresar por enésima vez a la personalidad de Tarantino se mencione por una vez a su editora, Sally Mencke, la persona que le ha dado forma narrativa a todas sus películas. O reconocer que los filmes de Woody Allen declinaron irremediablemente desde mediados de los 90, cuando por temas de presupuesto se desarmó el equipo con el que había trabajado por casi 20 años.

A todo esto, ¿qué ocurre si el filme en cuestión no tiene un autor sino varios? A propósito de Apocalipsis ahora, el crítico Jonathan Rosenbaum comentó que aún con Coppola al mando el filme no existiría si no fuera por el editor Walter Murch (el tipo que le dio una estructura a la montaña de material filmado) y el periodista Michael Herr (que escribió la narración en off leída por Martin Sheen). Según Rosenbaum, ellos son tan ‘autores’ de la cinta como el director de El padrino. Este último, a su vez, no sería el mismo sin Gordon Willis (el fotógrafo) no Marlon Brando. Así, hasta el infinito.

Y si pienso en nuestros directores/autores consagrados; bueno, los únicos que hoy podrían aspirar a ese título en Chile son Ignacio Agüero y Andrés Wood. Por coherencia y trayectoria. También, porque no se lo tomarían en serio.