Una de las nociones que más vueltas ha dado en la cabeza de Marcos Kulka desde aquel 18 de octubre es que no porque vivamos en un mismo territorio, eso nos hace a todos parte de un mismo país. El gerente general de la Fundación Chile ha observado la crisis con atención, ha escuchado con […]

  • 18 diciembre, 2019

Una de las nociones que más vueltas ha dado en la cabeza de Marcos Kulka desde aquel 18 de octubre es que no porque vivamos en un mismo territorio, eso nos hace a todos parte de un mismo país. El gerente general de la Fundación Chile ha observado la crisis con atención, ha escuchado con interés a muchos actores de áreas diversas y ha leído también sobre otros estallidos sociales en el mundo. Hoy, está convencido de que para superar con éxito este complejo momento histórico, es necesario lograr que los chilenos nos volamos a sentir parte de una nación y reconstruyamos las confianzas. ¿Cómo se logra?

Para Kulka, uno de los temas que nos une como chilenos es el sentimiento de solidaridad que vemos expresado en momentos difíciles, como los desastres naturales o la Teletón. También nos conecta, a su juicio, el triunfo, por ejemplo cuando Chile ganó la Copa América o cuando Historia de un oso recibió un Oscar. “Debemos construir un sueño que sea realista, que logre incorporar estos dos elementos y nos haga sentir a todos parte de un mismo país, pero al mismo tiempo conectados con la agenda global”, enfatiza.

Para llevar a cabo este sueño colaborativo, moderno y exitoso, es muy importante a los ojos de Kulka ser capaces de juntar el capital con el impacto social y una de las mejores formas para lograrlo es a través de los “fondos de impacto”: “Recursos y capital hay muchos, lo importante es que estos financien proyectos que tengan un real impacto en la comunidad, ya sea en justicia climática, ciudad, educación salud, adultos mayores, industria, trabajo y un largo etc.”, explica el ejecutivo.

En esta línea, Kulka propone crear un fondo social que invierta en una compañía que aglutine a los jóvenes que hoy se dedican a hackear los sistemas informativos de empresas, organizaciones e, incluso, de la policía. “La idea es crear una especie de headhunter de hackers que logre identificar a estas personas que poseen enormes conocimientos de informática y que hoy los están usando para defraudar e insegurizar al sistema de economía digital. Sería genial poder atraerlos para que trabajen en el mundo formal, por lo que podrían recibir buenos sueldos y aportar a la sociedad generando soluciones digitales para el Estado y la empresa privada”, comenta Kulka.

Según los estudios más recientes, hoy en Chile hay aproximadamente 530 mil “NiNi”, o sea, jóvenes que ni trabajan ni estudian. Un número importante de ellos posee habilidades computacionales muy avanzadas. “Imagínate el impacto que podría tener esto para el país: miles de jóvenes que no trabajan se incorporarían al mercado laboral, multiplicando sus ingresos y transformándose además en un tremendo aporte, con ideas innovadoras en materias tan relevantes como la cyberseguridad y la economía digital en temas tan diversos como transporte, energía y logística, entre otros, aportando con miles de soluciones e ideas”, reflexiona Marcos Kulka, quien agrega que para los inversionistas también sería una buena propuesta de valor, pues la transición en capacitación es casi cero, debido al altísimo grado de conocimientos que tienen estos jóvenes, lo que les permitiría entrar a una empresa u organización y rápidamente comenzar a producir y generar impacto. positivo en ellas y para el país.