Si hay un tema que la lleva en este minuto, ese es la energía. Y si es la verde, más de moda está. Aquí, el mapa de las renovables en Chile, las alianzas para desarrollar este tipo de energía y el desafío de reducir la huella de carbono, entre otros reportajes.

 

 

  • 22 marzo, 2011

 

Si hay un tema que la lleva en este minuto, ese es la energía. Y si es la verde, más de moda está. Aquí, el mapa de las renovables en Chile, las alianzas para desarrollar este tipo de energía y el desafío de reducir la huella de carbono, entre otros reportajes.

 

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Todos para uno y uno para todos

 

 

Nadie dijo que producir energía verde era fácil y barato. Para superar esa barrera, en el ultimo tiempo hemos visto una serie de iniciativas conjuntas, que reunen a grandes y chicos con la promesa de levantar un buen negocio y, asi, compartir el riesgo de generar ERNC. Fórmulas para lograrlo hay varias. Por Myriam Ruiz Silva.

 

No es fácil convertir algas marinas en biodiésel, o productos forestales en combustible. Para lograrlo es necesario unir esfuerzos. Por eso, quienes desarrollan este tipo de proyectos se asocian con importantes centros de estudios, universidades, empresas de tecnología y, particularmente, con entidades ligadas a la generación de combustibles. Todos, buscando el ansiado reemplazo a las fuentes tradicionales, cuyos costos, por estos días, están por las nubes.

Una de estas iniciativas fue presentada en diciembre de 2010 por el consorcio tecnológico empresarial Algae Fuels S.A. –integrado por E-CL, Copec, la Universidad Católica, Rentapack y Bioscan–. El proyecto de este grupo de empresas busca producir biodiésel de segunda generación energia verde a partir de la implementación de una planta piloto en Mejillones, donde cultivarán microalgas para la producción de biocombustibles.

La idea de estos socios es producir combustible de manera sustentable y, eventualmente, exportar su tecnología a países que cuenten con características similares a las del desierto de Atacama.

Sin embargo, esta fórmula no es la primera que se presenta. Experiencias de este tipo se repiten, como es el caso de Enap, que también investiga la factibilidad de producir combustibles de segunda generación mediante dos sociedades: ForEnergy y Biocomsa. La primera se constituyó en 2007 y se orienta a la producción de biodiésel de segunda generación, a partir de biomasa forestal. Por su parte, Biocomsa se inició en 2008 como proyecto bajo el alero de InnovaChile y se ha fijado ocho líneas de acción, cuyo objetivo esencial es la investigación aplicada.

En ambos consorcios, los socios son la filial de Enap Refinerías S.A., el Consorcio Maderero y la Universidad de Chile. Al crearse se estableció que en un plazo de 5 años –que se cumple en 2012– deberán presentar soluciones tecnológicas, a partir de biomasa forestal, que alcancen altos niveles de impacto en la obtención de biocombustibles de última generación, mediante la adopción, la transferencia y la comercialización de sus resultados.

Otro ejemplo concreto es la asociación que sellaron Enap y la familia Cueto, Peter Hiller y Pablo Vargas, en la cual los privados tendrán el 20% cada uno y la estatal, el 40% restante. La compañía pretende invertir entre 350 y 550 millones de dólares en una planta generadora de biodiésel de segunda generación, la que se emplazará a un costado de la refinería Bio Bío, en la VIII región. Este proyecto entraría en operación en 2014.

Las forestales también se han sumado a la tendencia. En 2008 InnovaChile, de Corfo, convocó al Concurso Nacional de Consorcios Tecnológicos Empresariales de Investigación en biocombustibles a partir de material lignocelulósico. En respuesta al llamado, los privados unieron sus fuerzas. Así, las empresas CMPC Celulosa S.A., Masisa S.A. y Celulosa Arauco y Constitución S.A., en conjunto con la Universidad Católica de Valparaíso, Fundación Chile y la Universidad de Concepción, presentaron la propuesta Consorcio Bioenercel, que fue adjudicada en enero del 2009. La idea es desarrollar tecnologías que permitan la introducción de los biocombustibles de segunda generación a la matriz energética nacional. Inicialmente se han evaluado dos procesos de conversión de la biomasa en biocombustibles: la transformación biotecnológica y la transformación termoquímica. La primera estará dirigida a la producción de bioetanol y la segunda, al bio-oil. La investigación se desarrolla en el Centro de Biotecnología de la Universidad de Concepción, en la escuela de Ingeniería Bioquímica de la Universidad Católica de Valparaíso y en la Fundación Chile.

Viento en popa

Desde hace un par de años las turbinas de energía eólica son parte del paisaje del norte chico. Detrás de algunos de esos proyectos está el esfuerzo de varias compañías.

Aunque la fórmula no es igual a la de los consorcios de biocombustibles, en este caso las empresas se unen para ser eficientes en las distintas etapas del proyecto. Por ejemplo, para la construcción se recurre a un socio experto en infraestructura que levante las instalaciones; en la operación, generalmente una compañía con experiencia mundial en el tema aparece como el partner ideal.

Este es el caso del Consorcio Eólico Bosquemar Ltda., conformado por un grupo de empresas de la región del Biobío –Inversiones Bosquemar Ltda., Constructora Laguna Grande Ltda. y Energías Renovables Laguna Grande Ltda.– que actualmente desarrolla el proyecto Parque Eólico Lebu (108 MW), con una inversión aproximada de 224 millones de dólares. Su gerente de Logística, Rodolfo Seeger, explica que para dar vida a esta iniciativa la participación de un socio extranjero fue vital; sobre todo, por su know how en temas tecnológicos.

“Durante la construcción del Parque Lebu fue muy importante contar con los equipos de Vestas, empresa especialista en el tema eólico. En esta segunda etapa, para iniciar la operación estamos en conversaciones con otras empresas, chilenas y extranjeras, que quieran unirse a nuestro consorcio e ingresar al negocio. Como se trata de proyectos que en promedio toman unos 3 años para su desarrollo, es clave la presencia de una empresa más grande que apoye la gestión de los inversionistas locales durante este tiempo”, puntualiza Seeger.

Así es como esta zona del golfo de Arauco aparece para los inversionistas como la nueva mina de energía eólica. En ese contexto, el proyecto Lebu Sur contará con 54 aerogeneradores de 2MW y abastecerá al Sistema Interconectado Central (SIC).

Otras fórmulas que han encontrado algunas compañías extranjeras para invertir en el negocio de las energías renovables es el modus operandi de Skaska, que llegó como proveedor del sistema, pero que ahora no descarta sumarse a otros proyectos. Su country manager, Diego Pini, indica que la firma sueca ingresó al mercado de las ERNC en Chile como encargada de la construcción de los parques eólicos Totoral y Monte Redondo. Pero hoy, como parte de su plan de negocios, estudia seriamente la opción de ser inversionista directa en proyectos de generación de este tipo de energía. “En Chile hemos estado enfocados a en invertir en infraestructura, pero existe la posibilidad de ingresar en el corto plazo a proyectos de energía eólica o de hidroeléctricas de pasada”.

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Es que, a nivel internacional, Skanska anunció a principios de este año que, junto a la empresa O2, desarrollará un parque eólico en Suecia, el que se convertirá en uno de las más grandes de ese país, abasteciendo de energía a unos 43 mil hogares con unos 90MW.

Pini dice que el tema green llegó al mundo de los negocios para quedarse. “Nuestra visión es que es un buen negocio, por el menor consumo, la sustentabilidad, el ahorro, y porque las tecnologías están bajando rápidamente de precio para la etapa de inversión. El tema es saber cuán profundamente nos involucraremos en esto”, comenta el ejecutivo.

Pero sin duda uno de los motivos que genera mayor interés por participar en estos proyectos es el potencial de generación de energías renovables que muestra Chile. Según proyecciones del Centro de Energías Renovables (CER) existen 40 mil MW disponibles de energía eólica; 100 mil de energía solar; 20 mil MW de centrales mini hidráulicas; 16 mil de geotérmica y más de 14 mil de biomasa.

Ahí está la gran apuesta.

Algae Fuels (E-CL, Copec, Pontificia Universidad Católica de Chile, Rentapack y Bioscan)
Lorenzo Gazmuri, gerente general de Copec, e Ignacio Sánchez, rector de la Universidad Católica.

En las costas de la región de Antofagasta comienza el proceso para generar biodiésel de segunda generación. En esa zona, específicamente en el puerto de Mejillones, se toman muestras de algas que se llevan a Santiago y aquí se eligen las más idóneas en los laboratorios de Algae Fuels.

Tras la selección, las cepas de estas algas se llevan de regreso al norte y en Mejillones son instaladas en el laboratorio de campo de esta empresa. Dentro de los fotorreactores, las algas se alimentan de CO2 y de luz solar, acelerando su fotosíntesis y creciendo rápidamente. El trabajo continúa en grandes piscinas en las que las algas se multiplican para, luego de varios procesos químicos, transformarse en lo que se denomina “biomasa algal”, que es la materia prima del biocombustible.

La primera planta piloto de producción de biodiésel –proveniente de algas que tienen una extensión de 2 hectáreas para su cultivo–, la puso en operaciones Algae Fuels a fines de 2010 y sus primeros frutos debieran aparecer en 5 años. Se estima que la inversión en esta iniciativa se acerca a los 6.836 millones de pesos.

Quienes apoyan esta alternativa energética destacan que su generación no afectaría a la producción de alimentos, ya que el cultivo se efectúa en zonas acotadas, a diferencia de las grandes extensiones de terreno que se necesitan para la producción de biocombustible proveniente de cereales.

 
La apuesta por las eólicas (Mainstream Renewable Power y Andes Energy)
Mainstream Renewable Power es una empresa dedicada al desarrollo de proyectos de energía renovable de tipo eólica y solar. Cuenta con oficinas en Alemania, Canadá, Chile, Escocia, Estados Unidos, Inglaterra Irlanda y Sudáfrica. En Chile formó una sociedad con la empresa local Andes Energy y cuenta con un portafolio de 994 MW de energía eólica, dividido en ocho proyectos situados entre la II y la X Regiones. El plan actual de la empresa es tener operando 5 parques eólicos hacia 2015, que en conjunto alcanzarían entre 600 y 640 MW de energía, con una inversión cercana a los 1.200 millones de dólares.

• Ckani: en el Alto Loa, II Región. Se estiman una inversión de 500 millones de dólares y una potencia máxima de 250 MW. La empresa espera tener en operaciones esta iniciativa a fines del 2012. Actualmente cuenta con su línea base ambiental, y los estudios de conexión a la red están en su fase final.

• Sarco: ubicado al sur de Huasco, III Región, podría estar en funcionamiento hacia fines de 2013. Contará con una capacidad instalada de 150 MW y una inversión aproximada de 300 millones de dólares.

• Parque Cuel: emplazado en la VIII Región, está finalizando su línea base ambiental. Se estima que contará con una potencia de entre 40 y 60 MW, para lo que será necesaria una inversión de entre 80 y 120 millones de dólares.

• Queule: en el límite de la IX Región, tendría una capacidad instalada de 60 a 80 MW, lo que implicaría una inversión que oscilaría entre 120 y 160 millones de dólares. Actualmente se encuentra en la elaboración de su línea base ambiental, y según los cálculos de la empresa debiera estar operativo a fines de 2013.

• Altos de Chiloé: con los estudios de viento ya en ejecución, este parque eólico en la X Región contará con una capacidad máxima instalada de 100 MW. Los montos involucrados para esta iniciativa alcanzarían los 200 millones de dólares.

 
Tinguiririca Energía Pacific Hydro y SN Power
Tinguiririca Energía es una empresa chilena de generación hidroeléctrica que nació en 2004 con el nombre de Tinguiririca Joint Venture y que pertenece en partes iguales a la australiana Pacific Hydro y a la noruega SN Power. Sus operaciones están concentradas en el valle del Tinguiririca, región del Libertador Bernardo O´Higgins, donde en octubre de 2010 se inauguraron dos proyectos hidroeléctricos de pasada: La Higuera y La Confluencia. Estos significaron una inversión aproximada de 600 millones de dólares, aportarán más de 310 MW al Sistema Interconectado Central (SIC) y son capaces de abastecer a más de 900 mil hogares chilenos.

Uno de los socios de este consorcio es la noruega SN Power –propiedad de las empresas Statkraft, principal generadora de energías renovables de Europa y de Norfund -fondo de inversiones del gobierno noruego-, que en Chile promueve las ERNC a través de su parque eólico Totoral.

Por su parte, la australiana Pacific Hydro desarrolla proyectos de energía amigable con el medioambiente mediante la construcción y operación de parques eólicos en Australia y Brasil, así como centrales hidroeléctricas de pasada en Australia, Filipinas y Chile. La firma pertenece en su totalidad al fondo de pensiones australiano Industry Funds Management (IFM), cuyos dueños son 36 fondos de pensiones australianos. En Chile, Pacific Hydro ya opera las centrales hidroeléctricas de pasada Coya y Pangal (76MW), y construye el proyecto Chacayes (111MW) en el valle del Alto Cachapoal, Región del Libertador Bernardo O´Higgins.

 
Geotérmincas Tolhuaca y Puchuldiza Consorcio GGE Chile
Rüdiger Trenkle, gerente general de GGE Chile

GGE SpA Chile nació en 2008. En este consorcio se unieron Mighty River Power, uno de los mayores proveedores de energía geotérmica de Nueva Zelandia, y la estadounidense Geoglobal Energy. Tras adquirir una concesión en las cercanías del volcán Tolhuaca, -primer hallazgo de recurso geotérmico de alta calidad en Chile desde el descubrimiento de Tatio, a finales de los años 60-, iniciaron una inversión de 250 millones de dólares para la que será la primera central geotérmica del país.

Durante 2010 la empresa habilitó accesos y caminos en la cordillera de la IX Región, cerca de Curacautín, y en abril próximo comenzarán las perforaciones a 2 mil metros de profundidad. Según estudios preliminares, el lugar tendría el potencial suficiente para generar entre 55 y 75 MW, lo que equivale al consumo de Temuco y Valdivia.

En noviembre de 2009, la empresa ganó la concesión geotérmica de Puchuldiza Sur 2, al noreste de Iquique. De aproximadamente 6 mil hectáreas, se estima que Puchuldiza podría generar más de 75 MW dentro de los próximos 4 años. El proyecto se encuentra hoy en estudio de impacto ambiental.

 
La piedra de tope de las ERNC
Juan Guillermo Walker, director ed Desarrollo y Medioambiente MRP.

La variedad de energías renovables no convencionales es amplia. Están la solar, la eólica, la geotérmica, la mareomotriz y un largo etcétera. Pero de los proyectos presentados a calificación ambiental, la eólica es la que encabeza la lista.

Y aunque este mercado se ve aparentemente promisorio, al parecer aún carece de condiciones para su pleno desarrollo.

Juan Guillermo Walker, director de Desarrollo y Medioambiente de Mainstream Renewable Power Chile, reconoce que este tipo de tecnologías no han logrado aumentar su participación en el mercado eléctrico chileno debido a la rigidez del marco regulatorio. “Este no permite que los clientes libres puedan acreditar atributos verdes por compras directas de energía, ni tampoco ha incorporado el régimen productivo del viento a los sistemas de operación eléctrica, como ocurre en el Sistema Interconectado del Norte Grande (SING), limitando entonces la penetración de la energía eólica”, situación que también afectaría a los proyectos solares del norte.

La misma idea es la que tiene Alfredo Solar, gerente general de ACCIONA Energía Chile S.A., la segunda compañía de energía renovable más grande del mundo; empresa que, a pesar de tener aprobada una cartera de proyectos por 600 MW, aún no ha puesto en marcha ninguno. “La mitad de los proyectos de ERNC que se han aprobado en Chile no están operando, básicamente por falta de incentivos y por la alta concentración del mercado chileno, al que cuesta que ingresen nuevos actores”, acota.

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Infografía:
El poder de las renovables

Con el tiempo, las energías renovables se han vuelto más competitivas. No precisamente por los costos, en los que todavía no igualan la inversión de las tecnologías convencionales, pero sí por el valor que generan para las empresas que las producen al reducir en forma importante la emisión de gases contaminantes; entre ellos, el CO2. Es esta razón la que en el último tiempo ha despertado un mayor interés por este tipo de energías, y aunque difícilmente la participación de las ERNC en la matriz energética futura del país alcanzará los niveles de España o Alemania, donde superan el 30%, de todas maneras se vislumbra un mercado interesante para Chile, alcanzando hacia 2020 una participación de entre 6% y 8%. Infografía: Mabel Flores V.

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La tierra prometida

Que el norte de Chile tiene las cualidades de sol y humedad perfectas para convertirse en la capital mundial de la energia solar, a estas alturas no es un misterio. La gran interrogante es hasta cuando ese dato dejara de ser solo una estadistica que nos infle el pecho y se transforme en el primer paso para levantar una verdadera industria. Pero en los ultimos años algo hemos avanzado: ya hay una cartera de proyectos por mas de 1.200 millones de dolares dando vueltas por la zona. Por Jaime Peña D.

 

Aquí no sólo es el rey de los astros. En el desierto de Atacama el sol es el amo y señor, por donde se le mire. Pega directo, es difícil de esquivar y es el centro de todos los paisajes de este lugar del mundo donde prácticamente nunca llueve.

Ha sido siempre así en el norte grande. No es novedad. Lo que sí es nuevo es el súbito interés por parte de investigadores y conglomerados empresariales extranjeros que se suben y bajan de aviones –llenando además los hostales de los pueblos nortinos– para ver cómo es que el desierto de Atacama pinta para convertirse en la tierra prometida de la energía solar. Según los expertos, la capacidad de la radiación solar que recibe un metro cuadrado en el lugar rendiría lo mismo que un barril de petróleo al año. En otras palabras, ya no es sólo el cobre lo que concentra la atención de nuestro norte; los rayos solares le han salido al paso al mineral.

Eso lo sabe bien Diego Lobo-Guerrero, representante de la compañía energia verde alemana JUWi que, en conjunto con la Universidad de Antofagasta, ha montado ya dos plantas fotovoltaicas: una en la sede sur de la propia casa de estudios y la otra en una escuela de la turística localidad de San Pedro de Atacama, al este de Calama.

No más de 9 kw aportan ambas. Pero más allá de la cifra, lo relevante es todo su simbolismo: marcar el norte grande del país como la capital mundial del sol.

Y no deja de ser irónico que sean los alemanes los que están detrás de este emprendimiento en el desierto de Atacama. Si bien en su país operan las más grandes plantas de energía solar del mundo, la radiación que captan no es mejor que lo que en Chile se puede lograr en lugares como Coyhaique o Punta Arenas. En el norte chileno, en cambio, desde Arica a La Serena, el cielo es tan limpio de nubes y humedad que no hay un lugar en el orbe que lo iguale. Incluso el recurso solar supera en un 50% a la radiación que existe en el sur de España, zona en la cual esta industria ha alcanzado su máximo desarrollo.

La película está clara: en un mundo cada vez más consciente de la necesidad de contar con fuentes renovables y que se ha dado cuenta de que la energía verde es un negocio, la abundancia de este recurso en nuestro norte es una joya. Lo único que falta es algo más que ganas y romanticismo para transformar esta riqueza en una industria.

El impulso

Un buen primer paso, dicen los entendidos, es hacer de la energía solar una apuesta país y no sólo de un par de aventureros dispuestos a arriesgar capital. En este punto muchos se detienen en la discusión de si es conveniente o no generar incentivos y subsidios estatales para el desarrollo. Otros, en cambio, prefieren ver la parte llena del vaso y no sentarse a esperar los resultados de un debate que puede ser eterno. Es el caso del director del Centro de Desarrollo de Energías de Antofagasta, Edward Fuentealba. “Nosotros consideramos, en base a estudios y mediciones, que el norte de Chile posee un gran potencial solar y características particulares para fomentar esa energía. Y dado que este tema lleva bastantes décadas en la discusión pública, lo que debemos hacer es generar tecnologías que permitan que Chile sea el primer país donde la energía solar resulte competitiva con respecto a los combustibles fósiles. Si se hace bien la apuesta, la zona norte se puede transformar en un polo de desarrollo tecnológico exportable a nivel latinoamericano”, asegura el experto.

Y el mundo privado está respondiendo a este llamado. Particularmente, la industria minera, que en lo inmediato enfrenta dos desafíos: por una parte, conseguir nuevas fuentes energéticas para su creciente demanda y por otra, disminuir su huella de carbono, exigencia que será una realidad en los próximos años.

Minera Collahuasi es una de las empresas que vienen estudiando diversas alternativas para introducir las Energías Renovables No Convencionales (ERNC). Junto a la Universidad de Chile, el año pasado marcó un hito al convertir Huatacondo –un pueblo precordillerano en la región de Tarapacá–, en la primera localidad de Chile que se autoabastece completamente de energías renovables; entre ellas, la solar. El equipo fue liderado por el director del Centro de Energía de la Universidad de Chile, Rodrigo Palma, y hasta hoy continúa monitoreando la zona.

Pero en la búsqueda de nuevas fuentes energéticas, la preocupación de las mineras va por otro lado. “Hemos hecho ver a las autoridades la asimetría que existe entre la energía que genera un cliente versus la que produce una generadora. Si como clientes generamos energía, debemos llegar a un acuerdo con una empresa generadora, y eso no es justo. Esa es una barrera para que cualquier empresa –incluidas las mineras– pueda desarrollar proyectos de energías renovables. Consideramos que cualquier energía renovable generada en el sistema, independientemente de quien la produzca, debiera ser acreditada y reconocida”, sostiene Carlos Finat, gerente de Energías de Collahuasi.

Para graficarlo explica que si una firma demanda 100 MW en un sistema de 2.000 MW, y desarrolla un proyecto que suministra 30 MW de renovables al sistema, esas energías se diluyen y se distribuyen; por lo tanto, los incentivos para que una empresa contrate renovables son prácticamente nulos.

En el segundo punto –la huella de carbono– el gerente de la minera señala que “esas inyecciones efectivas deben ser acreditadas 100% para efectos del cálculo de factor de emisión de la compañía que la contrata, con lo cual se beneficiaría a quienes se debe premiar, que son precisamente los que están promoviendo el proyecto. Para lograrlo, se requiere un cambio menor en la reglamentación, el que además sería compatible con las normas de declaración y medición de huella de carbono”.

A pesar de esos obstáculos, las mineras siguen adelante. El proyecto estrella que empujan en el norte es la construcción de una planta de concentración solar de 50 MW, cuya inversión alcanzaría los 110 millones de dólares. Para levantarla existe un acuerdo preliminar con el Estado, mientras un grupo de empresas ha garantizado la compra de la energía que se genere. Hasta ahora, Arica lleva la delantera en esta carrera, debido a las ventajas para localizar la planta, dadas las franquicias tributarias que disfruta la zona.

“Hablamos de un proyecto importante”, enfatizan los expertos. No sólo por la tecnología empleada, sostienen, sino porque se podría probar la factibilidad económica de este tipo de energía y, de paso, instalar al norte grande como un lugar perfecto para la industria solar.

Los proyectos en marcha
Se estima que la cartera de proyectos en energía solar en el norte grande supera los 1.200 millones de dólares. Tanto Rodrigo Palma, director del Centro de Energía de la Universidad de Chile, como Edward Fuentealba, del Centro de Energías de Antofagasta, coinciden en que, por su magnitud y envergadura, la industria minera tiene capacidad para inducir el desarrollo de las energías renovables en el norte chileno.

La española Solarpack desarrolla el proyecto Calama Solar el que, sin subsidio externo, generará 1 MW para consumo de la faena minera de Chuquicamata. Luego, en la región de Tarapacá, la filial de la española Element Power instalará tres unidades de 30 MW, las que demandarán una inversión de 280 millones de dólares. El proyecto permitirá ahorrar 156.570 toneladas anuales de emisiones de CO2 en 35 años de vida útil. En tanto, el proyecto de mayor magnitud hasta ahora es el parque fotovoltaico Atacama–Solar (250 MW), que pretende levantarse en los límites de las comunas de Pozo Almonte y Pica. De acuerdo al Sistema de Estudios de Impacto Medio Ambiental, SEIA, la inversión bordea los 770 millones de dólares.

Por su parte, la empresa Alemana JUWi Solar instaló dos prototipos para observar el comportamiento de las nuevas tecnologías fotovoltaicas y la radiación existente a nivel costero y altiplánico.

Según analistas, esta cifra pudiera ser mayor si se despejan aspectos legales y se mejoran las velocidades de los canales administrativos para aprobar proyectos. Hoy, un proyecto de ERNC enfrenta las mismas dificultades que otro basado en fósiles, aun cuando los tamaños de generación e impacto ambiental son diametralmente opuestos, advierten.

 

La ruta solar
Cuenta Rodrigo Palma, integrante del Centro de Energía de la Universidad de Chile, que en 2006, alumnos de la facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de esa casa de estudios construyeron el primer auto solar chileno. Esto, con el objetivo de participar en la competencia mundial de la especialidad, el Panasonic World Challenge, que se disputa cada dos años en Australia. El proyecto recibió el nombre de Eolian y fue toda una revolución. Arribaron en el decimocuarto lugar, compitiendo con las grandes transnacionales de la industria automotriz que apoyaban el desarrollo de prototipos de alta complejidad.

La noticia es que la iniciativa tendrá este año como escenario al desierto de Atacama. “Poner en el mapa al norte chileno como la capital solar del mundo y mostrar el emprendimiento de los jóvenes en el ámbito de las energías renovables son algunos de los propósitos de la carrera de autos impulsados por energía solar Desafío Solar Atacama”, agrega Palma.

Esta prueba se llevará a cabo en las regiones de Tarapacá, Antofagasta y Atacama entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre de este año.

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Los cuatro modelos que impulsan la electricidad verde

Son varios los mecanismos utilizados en el mundo que buscan promover el uso de energías renovables no convencionales. Fijación de precios, beneficios tributarios, subsidios, cuotas… en fin, estos son los cuatro modelos que pretenden aumentar el porcentaje de esas fuentes en la matriz energética mundial. Lo interesante es que no hay un modelo mágico, sino distintos métodos. Así es como funcionan.

1 Europa se impone

Prácticamente en toda Europa el modelo que ha marcado el desarrollo de las energías renovables es el denominado feed in tariff, que tiene como principal característica la fijación de un sistema mínimo de precios. De hecho, más del 60% de los países de esa región han adherido al sistema. Tal como lo explica el experto español Pablo Burgos, el modelo consiste en que el Estado o los privados le pagan una tarifa fija al generador de renovables por un periodo determinado –15, 20 o más años–. “Se trata de una tarifa garantizada, lo que hace muy atractivo para el desarrollador de este tipo de proyectos invertir en energías renovables no convencionales; sobre todo, porque prácticamente no existen riesgos”, enfatiza.

Bajo este modelo, la autoridad fija un precio para cada tipo de tecnología (eólica, solar o biomasa) y ese monto permite al generador financiarse y marginar un porcentaje preestablecido. Como los costos son considerablemente mayores que los de una generadora convencional, éstos se distribuyen entre todos los consumidores.

Los factores considerados en el cálculo de tarifas para generadores de renovables son el costo de inversión, que involucra el valor del terreno, compra de maquinarias, instalación del generador y obras civiles; y los costos de operación, que incluyen el del combustible, el costo financiero del capital invertido, la vida útil del generador y la utilidad para el dueño del proyecto.

A pesar de su efectividad, en el último tiempo el sistema ha sido ampliamente cuestionado. Sobre todo en las naciones que han caído en fuertes crisis económicas, como es el caso de España, donde finalmente las críticas apuntan al sobreprecio que los clientes finales deben pagar por la energía renovable consumida. “Ese es el principal problema del feed in tariff, porque con el tiempo la tecnología evoluciona, los costos de producción caen, pero la tarifa –al ser definida con anterioridad– se mantiene. Entonces, es un incentivo un poco perverso”, agrega el gerente de Energías Renovables de Siemens Chile, Eduardo Recordón.


2 Estados Unidos y el modelo de incentivos

La fórmula estadounidense no es otra cosa que un subsidio a la inversión: a través de exenciones tributarias se costea parte del financiamiento requerido para levantar proyectos de energías renovables. En este caso nadie promete una tarifa, pero sí hay beneficios tributarios importantes que, comenta Burgos, “pueden llegar hasta un 30% en el caso de la energía solar, por ejemplo”. Eso sí, dependiendo de la política de cada Estado, pues éstos obligan a las eléctricas, en mayor o menor medida, a comprar esa energía.

Con todo, en Estados Unidos ya se habla de una verdadera revolución en materia de energías verdes. Esto, porque el denominado Plan Obama, anunciado el año pasado, contempla subvenciones directas a este tipo de generación. Así, el rango de las concesiones a las diferentes compañías de energía se situaría entre los 400 mil y los 200 millones de dólares para llegar a la meta de duplicar el suministro de energías renovables en los próximos tres años. De hecho, el gobierno prometió invertir más de 15 mil millones de dólares anuales en el desarrollo de energías alternativas. La gran interrogante es si con este tipo de iniciativas ese país podrá llegar a generar un 80% de energía limpia en menos de 25 años. Al menos, esa es la meta que fijo la actual administración.


3 Siguiendo al mais grande: Brasil

Un esquema que está ganando adeptos, al menos en la región, es el brasileño, al que han bautizado como el modelo de las licitaciones. En este caso, el gobierno, a través de la empresa estatal Electrobras, lanza licitaciones de bloques de energías renovables por tecnología y se compromete a comprar la energía al que ofrezca el menor precio. La particularidad de esta fórmula, según el experto de Siemens, es que las licitaciones se realizan en un sistema en línea. “El gobierno maneja un programa computacional gigante y los precios van bajando a medida que los oferentes hacen sus apuestas. No es como el mecanismo de oferta tradicional, donde se abren los sobres y gana el que tiene la menor oferta”, detalla.

Claro que este sistema tiene sus pros y sus contras. Según Pablo Burgos, la principal ventaja es que genera mucha competencia entre los oferentes, pero el problema es que al bajar tanto los precios –en el sistema de subasta–, muchos de los proyectos corren el riesgo de no ejecutarse porque el precio –finalmente– no paga la inversión.

Con todo, el último proceso de licitación, lanzado el año pasado, fue todo un éxito, ya que se adjudicaron 14.500 MW –distribuidos en 399 proyectos eólicos y 79 solares–. Entre los participantes estuvieron nada menos que Endesa, Iberdrola, Suez y Enel.


4 El esquema australiano

Mejor conocido como el mecanismo de cuotas, el esquema australiano también es una fórmula interesante de replicar. En este caso, el sistema obliga a los comercializadores a que un determinado porcentaje de la energía que adquieran provenga de fuentes renovables no convencionales. De lo contrario, están sujetos a fuertes multas –algo parecido a lo que se usa en Chile–, explica Ramón Galaz, gerente general de la consultora Valgesta. Pero además se utiliza la fórmula de los Certificados de Energía Renovables (CER), que son una especie de bono que se puede vender por cada MW generado a los comercializadores de energía y siempre su precio será menor que el valor de la multa. Estos certificados tienen un valor estimado de 30 dólares, mientras que la multa impuesta puede superar los 45 por cada CER no demostrado.

A juicio de Eduardo Recordón, bajo este mecanismo los comercializadores tienen derecho a comprar más certificados renovables de los que necesitan, pudiendo establecer una especie de cuenta de ahorro para ser usada en el futuro. Por otra parte, si el comercializador no cumple con la cuota y paga la multa –dentro de un plazo de tres años y si se pone al día con el déficit–, se le devuelve el dinero.

Aunque este sistema no es tan perfecto. La crítica que se le hace es que los costos de los famosos CER, finalmente, son traspasados a los clientes finales y, por otra parte, el procedimiento suscita gran incertidumbre en relación a los precios pagados por los certificados, los que fluctúan constantemente y muchas veces son vistos como una barrera para conseguir financiamiento.

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Generación verde

Ahorrar costos y disminuir la huella de carbono es una prioridad para grandes y medianas empresas. En el último tiempo no son pocos los que han optado por incorporar tecnologías renovables en sus sistema s de producción. En Capital recogimos algunas experiencias que vale la pena conocer. Por Natalia Saavedra Stange; Fotos, Verónica Ortiz.

¡A todo vapor!

ha subido al carro de la sustentabilidad es la empresa automotriz Autos Castillo, que está construyendo un nuevo local en el sector industrial de Quilicura y que tiene como gran apuesta la incorporación de un sistema de climatización de intercambio geotérmico –que cubrirá el área de oficinas y una bodega de despacho- con el que esperan reducir energia verde hasta en un 40% los gastos de un procedimiento artificial.

Alvaro Castillo, gerente general de la compañía, explica que el proyecto de geotermia nació de la convicción de que los precios de la energía seguirán creciendo y “si existe la posibilidad reducir los costos usando sistemas no convencionales, hay que hacerlo”. Tan entusiasmado está con esta idea que ya piensa incorporar otras tecnologías renovables a la empresa. “Me interesa que nuestras dependencias sean sustentables y autónomas energéticamente para todos sus procesos. Por este motivo, con el tiempo queremos sumar paneles solares para el uso de aguas sanitarias y, así, reemplazar las calderas a gas”, adelanta.

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Nestlé se ilumina

Desde hace décadas, esta firma se rige por una estricta política medioambiental. En su fábrica en Graneros, Nestlé ha sido pionera en materia de sustentabilidad al generar bonos de carbono e incorporar el uso de energía solar para iluminar parte de sus dependencias.

La instalación de postes solares cubrió una extensión de 1.800 m2, para lo cual se invirtieron cerca de 100 mil dólares, cifra que la empresa espera recuperar en un plazo de tres años. Para Jorge Olivares, gerente de la planta, la energía solar, en comparación con sistemas tradicionales, es muy similar en cuanto a eficiencia y destaca, principalmente, por su bajo nivel de costos en mantenimiento y su alta disponibilidad. “Prueba de ello es que durante la etapa post terremoto esta iluminación se mantuvo disponible 100%, sin ningún problema”, revela.

Es esta eficiencia la que ha llevado a Nestlé a extender la iniciativa a otras plantas, como es el caso de su fábrica en Macul, donde instalará el campo de paneles solares más grande del país, aseguran sus ejecutivos. Los dispositivos suministrarán el agua caliente requerida por la fábrica para todos sus procesos y servicios.

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Construir con energía

Uno de los sectores que se vieron más afectados por la crisis del gas fue la construcción. El alza de la energía generó gran inestabilidad en sus proyectos y muchas constructoras e inmobiliarias optaron por evaluar sistemas alternativos de energía.

Por eso, la empresa Ingetasco se volcó a la generación basada en energía solar. Según Felipe Lacámara, socio de la compañía, se eligió este sistema porque cumple con una doble función: “por un lado, dar la estabilidad deseada y un futuro sin problemas para los propietarios y también, para marcar tendencia con la utilización de energía limpia”.

En la comuna de Ñuñoa, Ingetasco levantó el primer edificio con paneles solares, que se usan para calentar las aguas sanitarias de los departamentos. El sistema permite ahorrar un promedio anual de 65% en el consumo, en relación a otras energías, como el gas o la electricidad.

Hoy es prácticamente una exigencia para sus proyectos tener, o al menos evaluar, este tipo de energías. “Creemos que a largo plazo va a ser un requisito para los edificios, tanto de oficinas como habitacionales, contar con energías renovables”, sentencia.

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Galerías sin huella

Los Cardoen también tienen su propia cruzada verde. Así se refleja en la operación de varios de sus proyectos; entre ellos, el famoso hotel Galerías, emplazado en el centro de Santiago, que incorporó energía solar para calentar aguas sanitarias sin tener que recurrir al apoyo de ningún combustible fósil. El proyecto disminuyó en forma considerable los gastos por este concepto. Se espera que en un plazo de tres años el costo sea cero -al menos, en la época de verano-.

Según el gerente general del hotel, Andrés Cardoen, esta decisión ha sido un gran acierto: “la tecnología funciona, es rentable y resulta un tremendo aporte a la sustentabilidad. Es un grano de arena para no contaminar y para dejar a este mundo en mejor estado que en el que lo encontramos”.

El hotel estableció una alianza con Chilectra para la instalación de 90 receptores solares que suministran hasta 50.000 litros de agua caliente por día, a una temperatura de 43 grados centígrados. Cifra y temperatura suficientes para abastecer las 162 habitaciones del edificio. El sistema es respaldado por seis bombas eléctricas de calor.

Pero quizá lo que tiene más orgulloso a los Cardoen es que esta fórmula les permite disminuir hasta en 40 toneladas anuales su huella de carbono, razón por la cual evalúan incorporar energías renovables en su hotel de Colchagua; esta vez, aprovechando los desechos orgánicos (biomasa) para la generación de energía.

 

 

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Bombas sustentables

En Copec no se pueden vestir de verde porque su negocio es precisamente la venta de combustibles fósiles (petróleo), pero están convencidos de que, aun siendo emisores de CO2, tienen la posibilidad de aminorar su impacto en el medio ambiente. ¿Cómo? Implementando un concepto de innovación sustentable en todas sus estaciones de servicios.

Por esta razón, la principal cadena nacional de distribución de combustibles diseñó e implementó estaciones de servicio que incorporan tecnología de punta con el propósito de contar con espacios eficientes y lograr un menor costo de energía. Todo, de la mano de energías renovables no convencionales, a través de sistemas de geotermia, paneles solares y generadores eólicos.

Lorenzo Gazmuri, gerente general de la compañía, anuncia que “esta línea de trabajo crecerá en el tiempo, porque la idea es sumarse a las tendencias del futuro. Por eso, en las estaciones de servicio estamos usando energías renovables para apoyar a la energía convencional, y nuestra idea es también comunicar estos esfuerzos y su impacto a nuestros consumidores, tal como ya lo hacemos mediante una señalética especial instalada en los lugares en que ya hemos aplicado este tipo de tecnologías”.

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Aprovechando la ventolera

Todo partió como un capricho, como una idea extravagante. Pero con el tiempo se materializó y convirtió en un gran acierto para Viña Ventolera -situada en pleno valle de San Antonio. En 2006 su dueño, Vicente Izquierdo, se enteró de un dato que no pudo dejar pasar: “me dijeron que en Dinamarca estaban sacando los molinos usados para cambiarlos por unos más grandes. Me gustan las ideas raras y esto, además, se dio como una oportunidad para satisfacer nuestras necesidades energéticas”, comenta.

Fue así que adquirió un generador de energía eólica que comenzó a operar en 2007, permitiendo a la viña producir unos 100 kw, que se inyectan a la red eléctrica y cubren aproximadamente entre el 20% y el 25% del gasto energético de las bodegas y del sistema de riego que usan para 160 hectáreas plantadas. Ahorro estimado en unos 20 mil dólares anuales. Una elección de la cual Izquierdo no se arrepiente: “la energía en Chile está cada vez más cara y con estos sistemas renovables no convencionales se ahorra bastante y son una fuente inagotable. Sólo se necesita un poco de viento”.

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Cambio de switch

La escasez de energia es algo que nos aqueja a todos, pero… ¿que podemos hacer para no irnos a negro? indagamos en las tecnicas y sistemas de eficiencia energetica que existen en el mercado y que pueden ayudar a reducir hasta en 80% el consumo de electricidad en hogares y oficinas. Por Natalia Saavedra Stange; ilustraciones, Ignacio schiefelbein.

Prenda la ampolleta

En el tema de la iluminación hasta ahora no se ha inventado nada más eficiente que las ampolletas LED, que pueden generar ahorros de hasta un 80% en el consumo de energía, tanto en hogares como en oficinas. En Chilectra ratifican que cambiar una ampolleta tradicional de 100 watts por una de 20 watts –con esta tecnología–, efectivamente implica consumir la quinta parte de electricidad sin vernos obligados a sacrificar la intensidad de la iluminación.

Actualmente son varios los proveedores de estos dispositivos. Por ejemplo, la multinacional Philips desarrolló una ampolleta LED de sólo 12 watts y que ilumina igual que una de 60. Según comenta Milenko Vlatko, product manager de la compañía, este dispositivo genera economías de hasta un 90%, con una vida útil estimada en 45 años a nivel residencial. Ahorro para el bolsillo y también un respiro para el medio ambiente, pues una lámpara de este tipo reduce hasta en 34 kilos la emisión de CO2 anual.

Las ampolletas LED están en la primera línea entre los aparatos de iluminación eficiente y su llegada ha sido tan revolucionaria que, incluso, algunos aseguran que este tipo de artefactos superará el desempeño de las famosas luces fluorescentes. Pero no son los únicos productos que moderan el gasto de luz artificial. Existen para ello también los sensores de prendido y apagado automático, que deciden cuánta luz entregar dependiendo de qué tan oscura esté una habitación. Asimismo, están los sensores de movimiento, que se encienden al paso de algo o de alguien y se programan para funcionar durante un horario predeterminado.

Climatización: nublado variando a parcial

Se acerca el invierno y los presupuestos de las familias y las empresas se disparan. La culpable máxima tiene un nombre: calefacción. Pero hay formas y sistemas que hacen bastante menos agobiante esta tarea. Así al menos lo cree Patricio Geni, jefe de la unidad estratégica de negocios de eficiencia energética de Anwo S.A., quien asegura que, para determinar el tipo de calefacción más eficiente, lo primero es “una detallada radiografía de la vivienda u oficina, que explique las características constructivas, material de los muros y aislantes”.

Luego de ello, si opta por losa radiante, se recomienda no encender y apagar la calefacción a cada rato, para evitar un consumo cuando no hay nadie en la vivienda, sino que mantener el lugar en una temperatura de 20°C y bajarla a 10°C cuando no se use el recinto. Instalar termostatos para programar el uso es otra alternativa, ya sea para el sistema de calor por losa o por radiadores.

Otra solución son las calderas de condensación: aprovechan la temperatura de los humos y permiten ahorrar cerca de un 35% en la cuenta del gas. También están las calderas de biomasa, que usan leña o pellet como combustible. Estas logran reducciones de hasta un 60% y tienen un impacto mínimo medioambiental, puesto que no liberan CO2. Por último, están las bombas de calor. Su principal característica es que utilizan energías renovables. Según Patricio Geni, “3/4 partes de la energía de sus sistemas, como la aerotermia, que proviene del aire, y la geotermia, que viene de la tierra, son aportadas por el medio ambiente. El cuarto restante es asimilado por la energía eléctrica, lo que permite un 75% de ahorro en total”.

Tips eficientes
• Para frenar el calor del verano y el frío del invierno hacia el interior de la casa, debe contar con un buen aislamiento de muros.

Usar persianas y cortinas por la noche, para evitar pérdidas de calor importantes.

• Utilizar ampolletas de bajo rendimiento que reemplacen a la incandescente de 60 watts.

• Evitar las filtraciones. Sellar puertas y ventanas para evitar corrientes de aire.

• Prender luces sólo si es necesario y utilizar ampolletas de bajo consumo.

• Desenchufar aparatos eléctricos una vez que se dejen de usar.

• Cuidar el uso del agua. En el jardín, aplicar sistema de goteo o regaderos temporizados.

• Comprar refrigeradores con sello verde. Mantener limpio su compresor y refinador y no depositar comida caliente en el interior, porque se activa el sistema de refrigeración.

• Mantener bien cerrada la puerta del horno.

• Apagar los electrodomésticos durante una hora los días sábado y domingo. Sólo por este concepto, el ahorro se estima en 4.000 millones de pesos al año.

El rol de las renovables

Si de buscar la eficiencia se trata, no hay que descartar el uso de energías renovables. Recursos de este tipo hay de sobra en Chile. De partida, al ser un país volcánico tenemos las condiciones para producir energía geotérmica en buena parte del territorio, y es apta para calefaccionar, refrescar, calentar agua y climatizar piscinas. Puede emplearse en una variedad de emisores de calefacción: suelo y paredes radiantes y radiadores de baja temperatura. Funciona extrayendo calor y frío a través de un circuito de subsuelo que se conecta a una bomba de calor. Si bien su implementación tiene un alto costo, es rentable porque reduce la facturación mensual en climatización y agua caliente sanitaria hasta en un 75%, y su vida útil es de aproximadamente 20 años.

Por otra parte, están los generadores de turbinas de viento y molinos, que pueden alcanzar grandes potencias sin utilizar ningún tipo de combustible. Según Johana Mansilla, asesora de Lumisolar, “el sistema de energía eólica resulta ideal para casas, parcelas y labores del agro, básicamente porque se trata de áreas donde existen ráfagas de viento que permiten mover las turbinas”.

Entre las renovables, otra alternativa que no se puede obviar es la línea de energía solar. En ese sentido, las firmas Junkers y Anwo ofrecen reducir las cuentas de energía hasta en un 60% con sistemas que funcionan capturando la radiación solar, principalmente para climatizar interiores.

Un aparato bastante difundido es el termosifón, que calienta las aguas sanitarias con un panel y un acumulador de agua. No requiere equipo de bombeo ni central de control. Además, se puede instalar en cualquier tipo de tejado y rinde hasta 300 litros. También están los denominados sistemas forzados, que sirven para calentar agua sanitaria, apoyar la calefacción central y temperar las piscinas.

Por último, existen los sistemas de biomasa, que cuentan con instalaciones de calderas que tienen una larga vida útil. Su rendimiento supera el 75% y el 92%, según el equipo y, además, no emiten CO2.

Laurence Golborne, biministro de Mineria y Energia Gerardo Cood, gerente general GASCO S.A. Michael Grasty, socio de Grasty, Quintana, Majlis & Cia.
“El cambio de ampolleta es algo que ya estamos realizando, pero lo más importante ha sido crear conciencia entre todos los niños de mi casa, que son varios. Son los más difíciles de convencer de que tienen que apagar las luces cuando no las están usando, que tienen que emplear un aparato electrónico y no dos o tres a la vez. El otro día llegué a la casa y me estaban esperando completamente a oscuras para demostrarme que efectivamente habían escuchado mi llamado”. “En mi casa utilizamos ampolletas de bajo consumo; programamos menos tiempo el funcionamiento del filtro de la piscina; optimizamos el uso de lavadora y secadora y eliminamos las luces automáticas del exterior de la casa”. “En orden de importancia, lo más relevante es cambiar la actitud y entender que la energía es y será un recurso escaso; luego, que nadie por sí solo va a resolver el problema, pero todos pueden y deben hacer lo que puedan por ahorrar… Por otra parte, hay que colaborar utilizando ampolletas de bajo consumo, instalando paneles solares para calentar agua, apagando las luces no necesarias, dejando aparatos desenchufados cuando no se usan y, en verano, reducir el uso del aire acondicionado e instalar protección de calor en los vidrios. En invierno, otro método que resulta es dejar la calefacción en 16 grados, calefaccionar sólo las zonas más usadas, sellar puertas y ventanas y usar más la bicicleta o una scooter”.

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Urbanismo verde

Aunque estamos a años luz de tener ciudades sustentables como Curitiba, en Brasil; Dongtan, en China, o el proyecto Ecobay en Estonia, el boom de la construcción verde se ha apoderado de varios de los proyectos inmobiliarios más emblemáticos de Santiago y cada día son más las empresas que buscan cumplir con estándares de calidad como la certificación LEED. Esta evalúa qué tan sustentable es un edificio calificando distintos criterios: el tipo de suelo o emplazamiento, el uso del agua, la atmósfera, la calidad del ambiente interior, los materiales, los recursos constructivos y, por supuesto, la eficiencia energética.

Comenta, Renato Miranda, gerente general de la consultora Miranda & Nasi: “estos puntos tienen que ver con que la construcción sea eficiente. Hoy se usan materiales reciclados como el acero estructural, el aluminio, los plásticos, telas y celulosa. Se instalan termopaneles rellenos con nanogels, que dejan entrar la luz natural sin afectar a la temperatura interna. Se colocan sistemas de tecnología luminosa, principalmente en base a tecnología LED”.

También es recomendable pintar con colores claros. En interiores, este matiz aumenta la luminosidad y en exteriores rechaza en 70% la energía solar, impidiendo la absorción de calor. Si no se cuenta con muros bien aislados, también es una buena alternativa el uso de enredaderas u otro tipo de vegetación.

Para aprovechar al máximo la luz natural, los expertos aconsejan organizar la distribución interna del inmobiliario a través de un “sistema de anillo”. En el caso de oficinas, estaciones de trabajo y salas de reunión, éstas deben ir en el anillo periférico, frente a las ventanas; los pasillos y zonas de circulación se instalan en el anillo intermedio, y en el anillo interior debieran situarse la cocina, los baños y sectores de archivos.

Según Cristián Cárdenas, director de la Agencia Chilena de Eficiencia Energética, “remodelar espacios con un proyecto que contemple características como las nombradas anteriormente permite ahorrar entre un 30% y un 40% el consumo de electricidad al año”.

Igualmente importante es la optimización de recursos. Un ejemplo de ello es el uso de la cogeneración o trigeneración de energía. La consultora Miranda & Nasi ha implementado instalaciones comerciales de este tipo, con máquinas que funcionan a gas, generan energía eléctrica y utilizan el calor que desprenden para otra actividad, como calentar el agua de las duchas o de la calefacción.

Maria Ignacia Benitez, ministra del Medio Ambiente