No ha sido un año muy fácil para Enap. Pese a que durante 2009 la petrolera había logrado revertir los 1.000 millones de pérdidas que sufrió el año previo, justo cuando se disponía a anunciar que ya había agotado todos sus cartuchos en su meta de reducir costos -con lo que había conseguido utilidades en el entorno de los 200 millones de dólares-, el terremoto dejó todo el esfuerzo en el suelo. La firma se vio obligada a iniciar un nuevo plan de medidas, el que le impactará positivamente en 507 millones de dólares entre este año y 2012.

  • 16 noviembre, 2010

No ha sido un año muy fácil para Enap. Pese a que durante 2009 la petrolera había logrado revertir los 1.000 millones de pérdidas que sufrió el año previo, justo cuando se disponía a anunciar que ya había agotado todos sus cartuchos en su meta de reducir costos -con lo que había conseguido utilidades en el entorno de los 200 millones de dólares-, el terremoto dejó todo el esfuerzo en el suelo. La firma se vio obligada a iniciar un nuevo plan de medidas, el que le impactará positivamente en 507 millones de dólares entre este año y 2012.

No ha sido un año muy fácil para Enap. Pese a que durante 2009 la petrolera había logrado revertir los 1.000 millones de pérdidas que sufrió el año previo, justo cuando se disponía a anunciar que ya había agotado todos sus cartuchos en su meta de reducir costos -con lo que había conseguido utilidades en el entorno de los 200 millones de dólares-, el terremoto dejó todo el esfuerzo en el suelo. La firma se vio obligada a iniciar un nuevo plan de medidas, el que le impactará positivamente en 507 millones de dólares entre este año y 2012.

Lo más bullado de esta nueva reducción de costos es la desvinculación de unos 530 empleados, proceso que está partiendo en estos días y que, al realizarse entre este año y el próximo, implicará 68 millones de dólares de ese plan global. El resto está repartido entre mejorar todavía algunas brechas operativas y renegociar algunos contratos de venta a terceros.

Todo bien hasta ahí, pero en el largo plazo la compañía tiene mucho más en qué pensar. Sobre todo, si vemos que su principal negocio, la refinación, no está dando los resultados esperados. Para ponerlo en un contexto general, refinar petróleo ya no es negocio en ninguna parte del mundo, porque los márgenes han disminuido considerablemente en el último tiempo. Esto se debe a que entre 2006 y 2007 la capacidad de refinación en el mundo se expandió muy rápido, y la mayor competencia hizo disminuir los márgenes. Actualmente en Enap el margen es de entre 4 y 6 dólares por barril, un monto significativamente menor y poco rentable. Lo peor es que en el mundo ya han cerrado varias compañías refinadoras o transformado sus instalaciones en terminales de almacenamiento.

Así las cosas, más que sólo reducir costos, la pregunta de qué debería hacer Enap en el mediano plazo cobra mucha importancia. Las grandes petroleras mundiales han encontrado ayuda en el volcamiento hacia otras áreas de negocio, como la distribución, que es donde está la mayor parte de los retornos. Enap ya lo hace en Ecuador desde hace algunos años, pero se trata de un mercado todavía muy pequeño. ¿Tiene espacio para crecer en esta área? Esa debe ser una de las inquietudes que su equipo directivo debe estar analizando.