Internet es la solución a muchos problemas, pero también puede ser la peor pesadilla. Eso bien lo saben Max Rencoret y Benjamín Molina, quienes durante un viaje fotografiaron a un amigo “haciendo el loco”. La foto en cuestión rápidamente se viralizó: la vio su jefe, su familia y la polola. El bochorno se transformó en […]

  • 23 agosto, 2013

Blink Me

Internet es la solución a muchos problemas, pero también puede ser la peor pesadilla. Eso bien lo saben Max Rencoret y Benjamín Molina, quienes durante un viaje fotografiaron a un amigo “haciendo el loco”. La foto en cuestión rápidamente se viralizó: la vio su jefe, su familia y la polola.

El bochorno se transformó en una idea de negocios: ¿por qué no crear una aplicación para que las imágenes se borren automáticamente, en cuestión de segundos, sin que quede rastro de ellas en la web?

De vuelta de las vacaciones, se pusieron a trabajar en Blink Me, la aplicación 100% chilena que desde marzo está disponible como descarga gratuita para iOS y Android. El software permite enviar fotos las que, en un plazo de máximo 5 segundos, se borran automáticamente. Algo parecido a la máquina pica papeles de las oficinas, pero virtual. Se puede optar también por la función blink (parpadeo), que elimina la foto en menos de un segundo.

La aplicación pionera en este servicio es Snapchat, que desde el 2011 permite mandar textos, videos y fotos que se autodestruyen en segundos. Un sistema muy utilizado para el sexting, o envío de imágenes con contenido sexual. En el caso de que alguien se entusiasmara con aplicar un “pantallazo”, el remitente recibe una advertencia que su mensaje ha sido capturado.

“El modelo de negocios de Snapchat está orientado a un público entre 13 y 18 años. Blink Me, en cambio, es más global”, dicen sus socios, y agregan que “puede ser utilizada por una mujer para preguntarle a sus amigas cómo le queda un vestido”. Según explican, su ventaja frente a otros programas es que las fotos no quedan almacenadas ni en el teléfono ni en la red.

En abril pasado, Rencoret (22 años) y compañía ganaron el Geek Fantasy Camp, de la incubadora de la UC, que les permitió viajar por un mes a Silicon Valley a presentar su idea. Éxito total: se reunieron con ejecutivos de Facebook, Google y varios inversionistas ángeles. Además, ganaron un capital semilla de Corfo y un demo day que les permitió presentar el proyecto en la Universidad de Virginia Tech, donde fueron destacados como el mejor pitch (presentación). “Los profesores tomaron el caso para hacer un plan de negocios”, comentan.

Con una inversión inicial de 250 mil dólares montaron su oficina en una casa en el barrio El Golf, la cual próximamente será demolida para construir un edificio. Max es hijo de Francisco Rencoret, socio de Territoria, quien desde el primer día quiso invertir en el negocio de su hijo. Pero Max prefirió no mezclar la familia con los negocios y le dijo que no. De hecho, pagan por el arriendo de la casa, cuyas murallas están plagadas de grafitis.

La red social

El arquitecto Víctor Pellegrini quedó fascinado con el proyecto cuando Rencoret se lo comentó. Incluso trabajó un tiempo gratis en Blink Me, convencido de que el emprendimiento sería todo un éxito: a nivel mundial, se comparten 10 mil fotos diarias, según sus cálculos. Blink Me ya tiene 50 mil usuarios y el plan es lograr 100 mil en el corto plazo, además de concretar la segunda ronda de capitalización para seguir creciendo.

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Desde su creación, el modelo de negocios de Blink Me ha ido mutando. Lo que empezó como un chat para compartir imágenes, hoy se ha convertido en una red social. Inicialmente, crearon un personaje ficticio “Mr. Blink”, que permite pimponear fotos entre los usuarios que estén dispuestos a compartir sus imágenes. Luego inventaron distintos canales para que los interesados compartan fotos por algunos segundos, “sin que se te llene el spam”, agregan. Y hoy están en conversaciones con empresas como M&M y la agencia de modelos Rebel para utilizar la plataforma como medio de comunicación. “La aplicación permite, por ejemplo, mandar un descuento que dure 6 horas”, cuentan.

Conscientes de que a nivel mundial el App que más vende en el mundo es LINE –que ofrece emoticones y stickers– otra de las opciones que barajan es sumar el servicio de compra de productos. Y el famoso merchandising.

En esta primera etapa, el equipo está concentrado en aumentar el número de usuarios, más que en obtener retornos económicos. Como ocurre con la mayoría de los emprendimientos web, la idea es “engordar la vaca” para despertar el interés de “los grandes”. “Facebook y Yahoo están comprando muchas compañías porque quieren ser monopólicos. Queremos ser una empresa que llame la atención. El valor de Blink Me está en sus usuarios”, sintetiza Pellegrini. •••