La marca francesa ha brillado últimamente con un portafolio eficiente, moderno y atractivo, pero no precisamente de vehículos grandes. Hasta ahora. En las calles ya está su SUV de mayores dimensiones, que lleva las enseñanzas de los compactos a los grandes, y da cátedra.

  • 10 mayo, 2019

Aunque parte de sus modelos más recordados son compactos (con el legendario 2CV o Citroneta, ya es suficiente) y los últimos años ha estado más enfocado hacia este tipo de modelos, la marca francesa también ha puesto autos grandes con éxito en el mercado: desde los clásicos Tracto Avant (1934) y el icónico DS (1955), hasta el exitoso en Chile Zxara Picasso, un familiar bien apreciado en nuestro mercado.

Ahora, lanza una nueva apuesta, el Citroën C5 Aircross, un bien equilibrado modelo, mediano en rigor, pero que se ubica como el tope de gama de la marca entre sus SUV. Un interesante modelo que lleva varias lecciones aprendidas de los compactos de baja cilindrada, de líneas muy proporcionadas y que aprovecha tecnologías ya probadas en líneas como C3 y C4 Cactus.

El C5 Aircross lleva al formato grande varios de los atributos que han bien posicionado a sus compañeros de portafolio: cuenta con un diseño que si bien, muy bien proporcionado, no deja el lado juguetón de Citroën, con los reconocibles airbumps en los bajos laterales, un divertido parachoques que le da una estética propia del mundo deportivo, todo complementado con una parrilla amplia en los horizontales, y unos grupos ópticos de última moda. Rasgados.

Su interior es divertido, intuitivo y confortable. Con buen espacio interior y modularidad en sus asientos, su paquete tecnológico no es menos atractivo, con una excelente interfase para smartphones (el Apple Car Play ya viene con Waze y Google Maps), además de una buen pantalla táctil y cuadro de instrumentos digitales, que permiten cambiar de visual.

Cuenta con motorizaciones eficientes, pero no por eso menos poderosas: en formato gasolina ofrece el motor PureTech 1.6 Turbo con 165 caballos y 240 Nm de torque. Trabaja en conjunto con una caja automática de seis velocidades. Un 0 a 100 km/h en 8,2 segundos y 219 km/h de velocidad punta no están nada mal para un SUV familiar. También probamos el motor diésel BlueHDI 180, un motor de dos litros para 176 caballos y 400 Nm que le darán más brío al viaje familiar, sobre todo a una sofisticada transmisión automática de 8 velocidad, que suma en suavidad y también diversión tras el volante.

La apuesta se complementa con lo más avanzado en suspensiones de Citroën (un especialista histórico del área), y un nivel de confort al andar, pero también de precisión en conducción.

Competidores

Muy abundantes, un porcentaje importante –y creciente– de marcas compiten por el consumidor de SUV medianos. Los elegimos por tamaño.

Hyundai Tucson: Apenas renovado el año pasado, el modelo coreano es un superventas, difícil de vencer y top of mind al momento de pensar en SUV medianos.

Peugeot 3008: Hermano del Grupo PSA, el modelo de la casa del león ofrece una experiencia algo más sofisticada y seria, pero su ciclo generacional ya lleva un par de años.

Ford Edge: Algo más agresivo y deportivo, la visión norteamericana resulta diferenciadora en la elección. También se renovó hace muy poco tiempo, pero su carácter define las diferencias.