La generación, captación y administración del talento es clave en la competitividad de la empresa. Pero ojo: se trata de un activo escaso.

  • 6 agosto, 2008


La generación, captación y administración del talento es clave en la competitividad de la empresa. Pero ojo: se trata de un activo escaso.

La generación, captación y administración del talento es clave en la competitividad de la empresa. Pero ojo: se trata de un activo escaso. Por Alfonso Mujica.

La globalización disparó la competencia entre países, que se están convirtiendo en verdaderas empresas. Sin embargo, lo que definirá el liderazgo no será el imperio de la fuerza, sino el de las ideas y, concretamente, el del talento. Este definirá a los triunfadores. No es casualidad que empresas alemanas, como Siemens, Bosch y Thyssen Krupp, estén distribuyendo en los jardines infantiles de su país las llamadas “cajas de descubrimiento”, que contienen experimentos adecuados a niños pequeños a fin de estimular el talento científico.

Irlanda lo está intentando con sus políticas tributarias y educacionales sobresalientes y gratuitas; Australia y Nueva Zelanda, con su innovación sin límite en la agroindustria; Finlandia, con el desarrollo de la telefonía celular; la India, con el reforzamiento del talento matemático, y China, con el descubrimiento y aplicación de novedosos software.

Pero talento no es un elemento amorfo, abundante y fácil de obtener. El talento tiene reglas que deben respetarse, porque de lo contrario nunca se transformará en una ventaja competitiva. Sus leyes inmutables son:

1. El talento es escaso y lo será aún más, como consecuencia de la forma en que los activos intangibles –talento y marcas– están representando, en forma creciente, el verdadero valor de la empresa. Estos pasaron de constituir el 20% del valor de las compañías en los años 80, al 70% en la actualidad, de acuerdo a Accenture en las empresas S&P 500.

2. El talento no tiene límite, ni tiempo ni espacio; está en cualquier persona y lugar. El desafío es saber encontrarlo y dar a sus poseedores de él la oportunidad de mostrarse y entregar su potencial.

3. El talento suele permanecer en estado latente, por lo tanto debe impulsarse su desarrollo. Los países y las empresas que no

estimulen la activación del talento perderán las mejores oportunidades para enfrentar esta batalla decisiva.

4. El talento se nutre de la interacción. Por lo tanto, se requiere de políticas educativas gigantes y de fortalecimiento del

capital humano para desarrollarlos hasta llegar a una masa crítica que permita su autorreproducción.

La ciencia y la tecnología son las neuronas que posibilitan la innovación y la sangre que lleva el talento a cada célula de la
empresa. Atesorarlo y ponerlo a trabajar es parte de la nueva era y, lo que es más importante, impulsar su crecimiento e instalación
es el requisito sin el cual será muy difícil que Chile pueda dar el salto cuántico necesario para transitar al desarrollo definitivo.

El autor es director ejecutivo Spencer Stuart