Todos miran a Chiloé. La isla grande se convirtió en el próximo eslabón de la pelea de los grandes inversionistas, empeñados en hacerse de una parte de un mercado que crece conforme se expanden las industrias salmonera y de los cultivos marinos. 

  • 2 abril, 2008

 

Todos miran a Chiloé. La isla grande se convirtió en el próximo eslabón de la pelea de los grandes inversionistas, empeñados en hacerse de una parte de un mercado que crece conforme se expanden las industrias salmonera y de los cultivos marinos. Por María Eugenia González.

Podrá no tener puente ni estar en el centro neurálgico de la región. Puede no contar con grandes cadenas de supermercados (salvo Full Fresh, de la Familia Mosa, y locales como Beckna), ni hoteles cinco estrellas. Pero nadie duda de que todo eso está comenzando a cambiar. Sí porque, silenciosamente, se han estado moviendo muchos inversionistas, quienes se aprestan a concretar varios proyectos que, si bien se están fraguando en Santiago, tienen en la mira a ciudades como Castro y Quellón.

Quien lleva la delantera en esta carrera es el grupo Pasmar (de los puertomontinos Mosa), que tiene en sus manos uno de los paños más grandes que quedaban en la ciudad de Castro. Allí pretende instalar un mall que tendría como tienda ancla a Ripley, un supermercado Full Fresh y una torre de oficinas de 13 pisos, todo un hito en esta zona. De acuerdo a información municipal, los inversionistas ya cuentan con los permisos de construcción (que les demandaron unos $250 millones) y están ahora realizando el estudio de impacto vial.

No es casualidad que los Mosa estén en esta expectante posición, ya que destacan entre los inversionistas que apuestan fichas en la zona. De hecho, protagonizaron uno de los episodios más bullados del último tiempo en el área inmobiliaria. El año pasado presentaron una propuesta de arrendamiento del terminal municipal de buses de Castro por 30 años, donde proyectaban invertir US$5 millones en la construcción del mismo, más un supermercado Full Fresh y una placa de estacionamiento para aproximadamente 150 vehículos. El proyecto incluía, además, locales comerciales, un patio de comidas e instalaciones para las empresas que laboran en este lugar… Todo iba viento en popa hasta que la propuesta fue objetada y hoy se encuentra de nuevo en llamado a licitación.

Pero los proyectos no paran, y el nombre de Cencosud también comienza a sonar fuerte por estas latitudes. Según nos confirmaron, sería uno de los grupos interesados en una de las propiedades más apetecidas de Castro, la del Obispado de Ancud. Ubicada en el centro de la ciudad, vecina al terminal de buses, actualmente en ella funcionan una casa de retiro y una de las oficinas de la radio Estrella del Mar. “Hay gente interesada, que me ha consultado”, reconoció monseñor Juan María Ugarte. Consultado, el grupo Paulmann señalaró: “Cencosud, en su constante búsqueda para expandir su negocio, siempre está evaluando oportunidades”.

Otro que se ha asomado a la isla es Homecenter. Algunos representantes de la firma han sostenido conversaciones con autoridades locales. Se dice que han preguntado por un terreno de 30.000 metros cuadrados en la entrada norte de Castro, propiedad del Instituto de Educación Rural (IER), una entidad privada con sede en Santiago. Se trataría de una inversión de US$10 millones, de acuerdo con cifras entregadas por el municipio local. En el paño se construirían una tienda Falabella y un Homecenter.

 

 

El grupo Mosa, Cencosud, Enjoy y
varias inmobiliarias han tomado o están
tomando posiciones en las principales ciudades
de la isla de Chiloé. Todo indica que el proceso verá
subir la temperatura en los meses venideros.

 

 

Tierra para todos

 

Pero esta creciente actividad no se queda en los retailers. La licitación de casinos también abrió un espacio para la llegada de grandes inversionistas. Los más a firme, nos dijeron, son los Martínez (Enjoy), quienes participaron en la primera licitación con una propuesta de casino, centro de convenciones y hotel cinco estrellas. Para ello adquirieron un terreno en la salida sur de Castro, frente al Club Aéreo. En esta segunda licitación habrían introducido algunas variaciones al proyecto, dados los cambios producidos en el intertanto, como la cancelación del puente de Chacao y la presencia del virus ISA, que obligó al cierre y traslado de varios centros de cultivo de Marine Harvest.

 

Otro que tiene promesas de compra de terrenos es el grupo Polaris, que se presentó a la licitación con la propuesta de Casino Gran Chiloé, el que se ubicaría en la Ruta 5 Sur, kilómetro 2, camino de Ancud a Castro. Esto es, en un sector donde existen terrenos del IER. Con todo, se dice que Polaris tenía hasta el 31 de marzo para confirmar la propuesta.

 

A estas inversiones se suma una serie de proyectos de parcelas de agrado, como el parque Tepuhueico, junto al lago del mismo nombre, en la vertiente occidental de la Isla de Chiloé, comuna de Chonchi. Son 20.000 hectáreas destinadas al desarrollo inmobiliario en el sector La Cascada del Lago, con 66 parcelas de 5.000 metros cuadrados, y un ecolodge.

 

Otra iniciativa es el parque Tarahuín, propiedad de Fernando Hartwig, a 15 kilómetros de Chonchi, por el camino a Queilen, a orillas del lago Tarahuín. Son parcelas de 5.000 a 10.000 metros cuadrados, en un predio de más de 1.000 hectáreas. Asimismo está la hacienda Bosquelago, un desarrollo inmobiliario de 65 parcelas en su primera etapa, con terrenos de 5.000 a 10.000 metros cuadrados.

 

En vivienda, destacan el proyecto Altos de Gamboa, de Socovesa, y Los Ulmos de Mechaico, que consisten en casas instaladas en parcelas de 5.000 metros cuadrados.

 

¿Especulación?

 

En la isla dicen que este desembarco ha provocado una verdadera especulación en los precios del suelo. En Castro y Quellón, las ciudades más apetecidas, se ha producido un alza nunca antes vista. Si un metro cuadrado se cotizaba en 0,33 UF hace cinco años, hoy bordea entre las 15 y 20 UF, según las cifras que maneja la corredora más importante de la isla, Menéndez y Salibe.

 

Esta situación afectó también la operación de compra de terrenos del Serviu, que debió pagar $740 millones por 24 hectáreas en un sector del camino a Las Chacras, comuna de Castro, para construir viviendas sociales. En la entidad xplican que éste es el monto fijado por la comisión de peritos, pero reconocen que “el mercado inmobiliario estaba inflado en comparación a años atrás”.

 

En el mercado inmobiliario reconocen que, además de la demanda, los precios sufren por la topografía de los terrenos en Chiloé, ya que la gran mayoría de los paños se ubican en zonas de quebradas o lomas, por lo que se requiere hacer importantes movimientos de tierra. A esto se suma, muchas veces, la falta de agua.