Más sobre la incorporación de profesiones distintas en los cargos directivos. “La complejidad de los problemas actuales exige una amplitud de la mirada”, dice Jorge Peña Vial.

  • 20 agosto, 2008


Más sobre la incorporación de profesiones distintas en los cargos directivos. “La complejidad de los problemas actuales exige una amplitud de la mirada”, dice Jorge Peña Vial.

Más sobre la incorporación de profesiones distintas en los cargos directivos. “La complejidad de los problemas actuales exige una amplitud de la mirada”, dice Jorge Peña Vial.

El reciente artículo de la revista Capital “Gerentes Diferentes” (edición 234), anticipa un cambio cultural que cada vez se hará más común: la incorporación a altos cargos directivos de quienes se han formado en estudios no tradicionales, como la filosofía, el arte y las humanidades. La complejidad de los problemas actuales exige una amplitud de la mirada y una sensibilidad para los cuales el sistema universitario no prepara adecuadamente cuando se empeña en formar especialistas en áreas aisladas y artificialmente predeterminadas: lo físico, lo biológico, lo psicológico, lo económico, lo social. Atrapados en la miopía de un saber unilateral, no afrontan la complejidad de una realidad multidimensional. No es conveniente que la ciencia económica se aísle de las dimensiones humanas y sociales que son inseparables de ella, y que se haga incapaz de considerar lo que no es cuantificable; es decir, las pasiones y necesidades humanas.

El médico, el economista, el psicólogo, son formados analíticamente; esto es inevitable. Sin embargo, si se quiere afrontar la complejidad de los problemas actuales sin una mirada ciega y mutiladora debido a esa formación unidimensional, se deberá tener una mirada humanista sensible al arte, a la religión y a la filosofía. Existe una falta de adecuación cada vez más grande, profunda y grave entre nuestros saberes discordes, troceados, encasillados en diversas disciplinas, y por otra parte unas realidades o problemas cada vez más multidisciplinarios, transversales, multidimensionales y globales. La hiperespecialización impide ver lo global (que fragmenta en parcelas), así como lo esencial (que disuelve). Pero los problemas esenciales nunca son parcelarios y los problemas globales son cada vez más esenciales. Dicho con términos más técnicos: se trata de articular poiesis o tecné, praxis y teoría. O formulado de modo más simple: articular ciencia, cultura y sabiduría. “¿Dónde se encuentra el conocimiento que hemos perdido con la información?/ ¿Dónde se encuentra la sabiduría que hemos perdido con el conocimiento?” (T.S. Eliot).

No me cabe duda que los estudios de filosofía, el contacto con los grandes pensadores que han forjado nuestra cultura (Platón, Aristóteles, San Agustín, Tomás de Aquino, Kant, Hegel, Heidegger, Wittgenstein) son la mejor formación universitaria, por su amplitud y universalidad. Después, como atestiguan los abundantes testimonios del artículo que comento, la mayoría amplió sus conocimientos con diplomados y postgrados para adquirir destrezas técnicas en administración y economía. Pero eso sólo tras la sólida formación anterior. No en vano el célebre economista (y filósofo) Hayek sostuvo que “nadie puede ser un buen economista si es sólo economista”. Incluso añadía: “un economista que es sólo economista pasa a ser perjudicial y puede constituir un verdadero peligro”.

Una formación en lo mejor de la tradición clásica y cristiana permite conjurar los peligros cada vez más frecuentes de la educación universitaria: la estrechez del especialista, la tosquedad del técnico, las extravagancias utópicas del visionario, la vulgaridad del pragmatismo economicista. La visión humanista está lejos de considerar que el inglés, la informática e internet sean la panacea educativa. Precisamente sabrán utilizar adecuadamente esos medios los que sepan evaluar, cribar y seleccionar la gran cantidad de información de que disponemos, para lo cual no es suficiente la mera información, sino el saber y, sobre todo, la sabiduría.

El autor es director del Instituto de Filosofía de la Universidad de los Andes