Entrar al negocio de la impresión gráfica es todo un reto. Un reto que Ronald Roberts, José Antonio Bustamante, Luis Moller y Juan Pablo Verderau asumen gustosos, con la idea de aportar toda su experiencia y captar al cabo de un año el 10% de este mercado que mueve anualmente alrededor de 110 millones de […]

  • 17 marzo, 2009

Entrar al negocio de la impresión gráfica es todo un reto. Un reto que Ronald Roberts, José Antonio Bustamante, Luis Moller y Juan Pablo Verderau asumen gustosos, con la idea de aportar toda su experiencia y captar al cabo de un año el 10% de este mercado que mueve anualmente alrededor de 110 millones de dólares. Además, quieren posicionarse entre las tres empresas gráficas de mayor recordación del país. Esa es la hazaña que se ha planteado como meta este grupo de emprendedores que hace sólo tres meses iniciaron una aventura en conjunto que busca levantar una propuesta que, según nos explicaron, destaque por su eficiencia y servicio.

La idea nació hace al menos un año, cuando Roberts y Bustamante se contactaron con Moller y Verderau, viejos conocidos en el mundo gráfico, para que se sumaran como socios a R&B, firma de impresiones que habían creado hace cinco años. La idea, dicen, era dar vida a una empresa especializada en la impresión de catálogos de retail y editorial de revistas.

Según cuenta a Capital uno de sus socios, Luis Moller, la confianza en este proyecto se basa en varios factores. “Hemos invertido en tecnología de punta y tenemos trabajadores altamente calificados y comprometidos. Creemos que estas diferencias ya se han percibido y el mercado nos está dando su apoyo”.

A sólo tres meses de su creación, Moller+R&B Impresores ha superado sus expectativas, y ya tiene en su portafolio de clientes a importantes operadores de retail, como D&S, Paris, La Polar e Hites, entre otros, a quienes dicen haber entregado soluciones creativas y efi cientes para sus catálogos, algo óptimo para estos tiempos de crisis.

Una crisis que, en su momento, también se transformó en un dolor de cabeza, pues hubo un minuto en que el tema del financiamiento bancario se les puso cuesta arriba, teniendo que asumir con capital propio las nuevas inversiones, las que no eran nada despreciables (unos dos millones de dólares en nuevos equipos). Pero como las máquinas son la base de este negocio, no dudaron en hacerlo.

Con todo, si hay algo que este grupo de socios quiere dejar claro es el compromiso que tiene cada uno de ellos con el negocio, en donde todos están pendientes del desarrollo y producción de cada uno de los trabajos que se realizan en la imprenta.