Hasta antes de que estos jóvenes ingenieros desarrollaran un sistema láser que permite establecer con mucha exactitud el volumen de madera que transporta un camión, las forestales simplemente utilizaban huinchas para medir el alto y el ancho de la carga, calcular el volumen y pagar a sus proveedores. Era un sistema más bien engorroso y […]

  • 29 octubre, 2008

Hasta antes de que estos jóvenes ingenieros desarrollaran un sistema láser que permite establecer con mucha exactitud
el volumen de madera que transporta un camión, las forestales simplemente utilizaban huinchas para medir el alto y el ancho de la carga, calcular el volumen y pagar a sus proveedores. Era un sistema más bien engorroso y que se prestaba para “arreglines” entre quienes medían y los que traían la carga, con el consiguiente impacto negativo en los costos de las empresas.

Pero todo cambió hace un par de años, cuando Olivier Paccot y Michael Yorston –ambos, ingenieros civiles eléctricos de la Universidad Católica–, inventaron un pórtico similar al que se usa en carreteras para el cobro de peajes electrónicos, pero que, en base a un sistema de láser y algoritmos, mejora considerablemente la medición exacta del volumen de carga, con una imagen tridimensional.

Algo complejo, pero que en términos simples permite a las forestales ahorrar entre 5% y 10% en el monto que pagaban a sus proveedores. La cifra no es menor, si se considera que una planta de celulosa compra al año unos 100 millones de dólares en promedio.

El proyecto cautivó rápidamente a la CORFO –que le entregó fi nanciamiento por 300 millones de pesos– y al inversionista que necesitaban, el grupo Angelini, que puso unos 3 millones de dólares para hacerse del 51% de la propiedad de la nueva empresa: Woodtech.

Empezaron a trabajar a comienzos de 2007 y ese mismo año vendieron tres sistemas, dos a Brasil y uno a Argentina. Tan bien les ha ido con la idea que este año esperan terminar con 16 instalaciones, 11 de las cuales están en Brasil, donde las principales celulosas del mundo, del tipo Aracruz o International Paper, ya se han hecho clientes. Incluso han sido contactados por empresas de otros segmentos, como del carbón, que les han pedido adaptar el modelo.

En 2009 la idea es afianzar su posicionamiento en Brasil y comenzar a cerrar ventas en Europa, donde ya tienen negociaciones en Finlandia y Suecia.