Nada mejor que ese café de la mañana, en la casa o en la oficina, que nos despierta y nos hace volver el alma al cuerpo para iniciar un nuevo día. Una tradición sagrada para muchos, pero hábito en el que muchas veces hay un muy buen negocio involucrado. Felipe Henríquez (28) y Cristóbal Duch […]

  • 15 septiembre, 2008

Nada mejor que ese café de la mañana, en la casa o en la oficina, que nos despierta y nos hace volver el alma al cuerpo para iniciar un nuevo día. Una tradición sagrada para muchos, pero hábito en el que muchas veces hay un muy buen negocio involucrado.

Felipe Henríquez (28) y Cristóbal Duch (26) desde que eran niños tenían ganas de hacer negocios juntos. Comenzaron con la
venta de quesos y paltas en el colegio, pero el ímpetu emprendedor se acentuó fuertemente durante la época universitaria. Tanto que Cristóbal decidió dejar temporalmente la carrera de Gestión de Empresas y Felipe comenzó a estudiar de noche para dedicar más tiempo a levantar una buena idea. Tenían claro que lo suyo iba por el rubro alimentario y en un viaje a Argentina se “enamoraron” del negocio del café, que a la luz de esa experiencia se veía como un área poco desarrollada en nuestro país.

Los inicios, en 2004, fueron lentos. Vendieron las muestras de café en grano que trajeron desde Argentina, compraron una máquina de café usada, consiguieron un cliente y trabajaron desde sus casas. Con un 100% de reinversión de sus ganancias al primer año, los socios tomaron la decisión de viajar a Italia y pararse frente a los ejecutivos de Astoria, empresa con 80 años en el rubro. Los italianos, impresionados al ver a empresarios tan jóvenes, accedieron a darles no sólo la representación de la marca, sino que además les concedieron un crédito directo para que pudieran arrendar una bodega. Gracias a eso, tres años después pudieron formar un equipo de 20 personas, que atiende una cartera de 500 clientes.

Actualmente, Café Orígenes –como se denomina la empresa– ha expandido sus redes a hoteles, retail y catering, alcanzando
aproximadamente 1.500 puntos de venta. A esto se suma haber adquirido en 2007 a su competencia directa, Café D’aroma, convirtiéndose en una de las tres primeras empresas del rubro con un tasa de crecimiento del 100% anual.

“A corto plazo, estamos trabajando en un cambio de imagen de la marca D’aroma para supermercados, en formato de 250 grs. De esta forma, buscamos reforzar la marca y aumentar nuestra participación en retail. También seguimos invirtiendo fuertemente en máquinas de café para seguir creciendo en el segmento food service”, cuenta Cristóbal.

No quieren hablar aún de cifras, pero su proyección es convertirse en uno de los mayores referentes de café en grano en Chile en el largo plazo.