Puede que para la centralista mirada metropolitana el desborde y destrucción del canal de regadío Maule Norte, en la VII Región, pasara sin mayor trascendencia. Pero lo cierto es que la situación es grave y con consecuencias profundas. Primero, porque dejó en evidencia la particular administración de estos canales, que está a cargo de cooperativas, […]

  • 10 diciembre, 2008

Puede que para la centralista mirada metropolitana el desborde y destrucción del canal de regadío Maule Norte, en la VII Región, pasara sin mayor trascendencia. Pero lo cierto es que la situación es grave y con consecuencias profundas. Primero, porque dejó en evidencia la particular administración de estos canales, que está a cargo de cooperativas, pero que deben ser asistidas por el Estado en caso de problemas de esta envergadura (se comenta, además, que la estructura llevaba 30 años sin una mantención como corresponde). Segundo, porque si bien la acción del Ministerio de Agricultura fue todo lo rápida que se pudo, hay ganaderos –por ejemplo- que han debido recurrir a los pastos reservados para el invierno para alimentar los animales, poniendo en riesgo la sustentabilidad de su negocio en los meses más complejos.