El 2018, la celebración de los 10 años de Ch.ACO fue una decepción. Parte de las críticas fueron la precariedad de los stands, precios demasiado altos, escasa afluencia de público y poco rigor de sus organizadoras, Irene Abujatum y Elodie Fulton. Ahora Fulton quiere pasar la página. Para eso, Ch.ACO se constituyó como empresa –una en la que ya no participa Abujatum–; se armó un consejo consultivo, con personajes como Alfonso Gómez, Milena Vodanovic y Richard Büchi. Además, se nombró al arquitecto Felipe Assadi como director de arte de la feria.
Foto: Verónica Ortíz

  • 5 julio, 2019

Eran las diez de la mañana del miércoles 26 de junio, cuando Elodie Fulton entró a uno de los salones del Hotel Noi de Vitacura. La esperaban representantes de las galerías AGAC como Factoría Santa Rosa, La Sala y Espacio O, además de curadores y personajes de su equipo, e Irene Abujatum, ex socia de Elodie y directora de la galería AFA. Entré cafés, sándwiches y bocados dulces, Fulton contó algunos de los cambios que se vienen en Ch.ACO tras una década de operación.

La feria de arte ya no funcionará como una productora, ahora es una empresa, constituida como tal, pero en vez de directorio tendrá un consejo consultivo que velará para que no se repitan errores del pasado. Además, se definió que durante los próximos tres años se realizará en el Parque Bicentenario y que el arquitecto Felipe Assadi será el director de arte de la feria. 

-¿Cómo ha sido la recepción de los galeristas frente a los cambios que están impulsando en Ch.ACO?

-Buena. Lo que queremos es transformar el evento en un espacio más festivo para las galerías, donde obviamente la venta es prioridad y para eso uno debe ir construyendo confianzas. La idea es lograr una cierta sincronía, porque lo que uno quiere es vender la mejor imagen de Chile y no que ciertas partes de este microcosmos, que es muy chico, estén disparando. Y dentro de eso, es importante la capacidad de disculparse, tener empatía y decir: “Vamos a seguir trabajando porque no hemos perdido la convicción por una edición que no fue lo suficientemente entendida o bien hecha”. Creo que este mensaje se entiende. Aquí hubo una situación con acusaciones de una situación financiera ilícita, lo que es muy grave, y lo que hemos comunicado es que las personas que organizan la feria no tienen ninguna vocación de estafa, seguimos estando aquí y no perdemos la convicción en el proyecto, pese a todas la críticas que hemos recibido. Y a nivel humano se van tejiendo las relaciones, no se han cortado, sino que se han relativizado. Estamos en esa etapa.

-¿Se recuperó esa confianza?

-No sé, hay que preguntarles a ellos creo yo. Esto es como una historia de amor: ¿qué sé yo si mi novio me quiere? Yo lo quiero. Pero los desayunos y espacios de encuentro seguirán funcionando y vamos a ir ampliando cada vez más ese espacio de diálogo. Decidimos tomar esa pequeña crisis como una oportunidad de repensar la manera de tener mayor relación con las galerías y comunicar permanentemente cómo avanza el proyecto.

-Isabel Aninat, presidenta de la Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de Chile (AGAC), muchas veces planteó que era necesario que detrás de Ch.ACO hubiera una empresa que las respaldara. ¿Fue importante su opinión para que se transformaran en empresa?

-La opinión de galeristas con la trayectoria de Isabel, que viaja a ferias y entiende los modelos, por supuesto que nos sirve. Y su comentario era que Ch.ACO debía tener una vocación empresarial y dejar el romanticismo. Hoy, ciertamente el consejo asesor es un conjunto de gente con la cual podremos conversar y aprender mucho.

-Ella dijo que no participaría este año con su galería. ¿Cómo te tomas su decisión?

-Las postulaciones no han cerrado, ojalá cambie de opinión. Hay muchas de las galerías que no han venido a todas las ediciones. Puede pasar. Lamentaría mucho por la calidad de los artistas que ella representa y por lo que significa la duda que puede haber puesto en el mundo del arte sobre su participación o no. Pero bueno, va a haber cerca de cuarenta expositores mejores o menos buenos. Ojalá logremos convencerla y reestablecer las confianzas.

Los cambios

-Para esta nueva etapa de Ch.ACO decidieron separar aguas con Irene Abujatum, tu socia desde que partió el proyecto.

-Irene va a estar full dedicada a la galería AFA y yo full dedicada a la feria, pero no es que haya sido un cambio de ADN completo.

-¿Y qué los llevó a buscar un director de arte como Felipe Assadi?

-La invitación a Felipe Assadi está pensada para hacer una feria que sea atractiva a nivel internacional, un imperdible. Tiene que ser atractiva a nivel de contenidos, pero también responder a los requerimientos de las galerías. La arquitectura ha tenido una política cultural muy fuerte en Chile, entonces nos hizo sentido buscar un arquitecto, generacionalmente afín, tal como lo tiene la Feria de Basel en Suiza, por ejemplo.

-¿Cuál será la nueva estructura organizacional de Ch.ACO?

-Hoy día es una empresa en la que existo yo, directora ejecutiva. Existe la Javiera Parada, que es la gestora cultural de la feria, la persona que coordina contenidos. También hay una coordinara de expositores que trabaja de manera remota, Mahara Martínez. Y una de administración, Gisselle Portuguez. Es una empresa. Tiene que ver con un espacio administrativo, corporativo y creativo.

-También van a tener un consejo.

-La novedad de este año es además haber convocado un consejo consultor de siete personas que elegimos con mucha delicadeza: Alejandro Albertini, Alfonso Gómez, Emilio Lamarca, Gonzalo Sánchez, Inés Ortega, Milena Vodanovic y Richard Büchi. Uno, porque creemos que es un desafío bastante grande desde el mundo empresarial de interesarse en lo que significa el arte, la filantropía y el mecenazgo. Pero también son embajadores que prestan su cabeza, reputación y trayectoria para pensar lo que significa una feria, o más bien, el arte contemporáneo en un país como Chile para los diez años que vienen. La idea es que Ch.ACO se tiene que proyectar en la segunda década de su vida.

-¿Ese consejo tendrá algún tipo de remuneración?

-No, esto es por el amor al arte. Pero muchas veces hay empresarios que dedican parte de su tiempo en pensar en una sociedad que va creciendo en todos los ambientes. Alfonso Gómez, Alejandro Albertini y Milena Vodanovic son personas que tienen un interés genuino en la cultura. Me gusta la hibridez de Ch.ACO, me gusta que fomente audiencias, que hable con el estudiante, que sea transversal. Me gusta que tenga una década y uno niño de diez años haya ido todas las ediciones a la feria. Hay un cuidado de la permanencia de este evento que yo creo que ha sido seductora para este consejo.

Crítica visceral

La primera edición de Ch.ACO fue en 2008 en el Club de Planeadores, en pleno hangar de avionetas. Al año siguiente, para el Bicentenario de Chile, se eligió las casas de Lo Matta. Después se instaló en Estación Mapocho. Luego, vino un carácter más itinerante por diversos proyectos inmobiliarios, que culminó el año pasado con la feria en Lo Curro, lugar que despertó varias críticas por su difícil acceso. “Hemos escuchado y hemos entendido la precariedad de los espacios feriales en Santiago, pero nuestro desafío no es ese. Queremos atraer a la máxima cantidad de gente. Y que las galerías sepan que no están solos, porque es una organización que funciona para los artistas y galerías. Si a la gente no le gusta, lo vamos a modificar”, dice Elodie.

-De las críticas que mencionó José Tomás Fontecilla en la revista Artishock en diciembre del año pasado, ¿con qué cosas te quedas?

-Me parece que, cuando uno hace un artículo, debe tener la visión de ambos lados, y me pareció que su visión fue súper sesgada, bastante visceral, sin duda, porque fue producida en el mismo marco de la feria. Lamentablemente no invita a un diálogo, la encontré muy lapidaria.

-Pero ignorando el tono, ¿tomaste alguna lección?

-Es muy difícil ignorar el tono, es muy difícil ignorar que te traten de estafador. Es muy difícil… Creo que cada uno es libre de escribir lo que quiere. Pero yo espero invitaciones a dialogar, y esa no lo fue.

¿Sientes que la última edición marcó un poco “un antes y un después” para Ch.ACO?

-De todas maneras es el final de una década y la partida de otra. Creo que tiene que ver a nivel histórico con muchas cosas que son bien atractivas, como, no sé, la caída del Muro de Berlín. Esta crítica generalizada te permite replantear muchas cosas, entonces eso es. Quizá había una intención que no era tan positiva, y las críticas decidimos tomarlas de manera positiva.

Precios

-Algunas de las críticas apuntaban a lo caro de participar en la feria. ¿Cuáles serán los precios de los stands en esta nueva etapa?

-Hemos decidido, al cabo de 10 años, armar una estrategia que tiene que ver con justamente decir “veamos si esta cosa sobrevive”, “veamos qué pasa este año”. Todo tiene un plan de tres años y hubo una rebaja en los precios porque vamos a homogeneizar la tarifa para todos los expositores y que sepan que las condiciones no cambian y serán establecidas. En un espacio nacional, no es tan relevante, pero en lo internacional sí: alguien no viene a una feria una vez solamente, sino que debe ir consolidando su costumbre, su público, su cartera de coleccionistas.

-¿Cuántas personas esperan que visiten la feria este año?

-Unas 20 mil.

-¿Y qué contenidos buscan trabajar?

-Lo que hacemos todos los años es ver las temáticas que andan en Santiago y Chile. La ministra  Consuelo Valdés está hablando de la mujer creadora y estamos armando un proyecto en conjunto con el Ministerio de Cultura. El medioambiente anda dando vueltas y la conectividad también. Y estamos desarrollando actividades en torno a eso. Hoy estamos convocando a galerías a participar y el 15 de julio, una vez cerradas las inscripciones, empezaremos a comunicar.

-¿Crees que Ch.ACO logrará retomar su posición a pesar de lo sucedido en la edición anterior?

-Es imposible comparar una edición con la otra, porque hay un ecosistema que ha ido evolucionando. Nos gusta que las cosas crezcan y no que se reduzcan. Nos parece una oportunidad de decir a todo el mundo local: no porque una edición no les gustó, Ch.ACO va a perder su idea. No hay confort, no hay ningún confort acá. La idea es que crezcamos constantemente.