Alguien dijo que las actuaciones de Daniel Day Lewis eran como las apariciones de un cometa: llaman la atención por todo lo alto (premios incluidos, como ocurrió con Petróleo sangriento). En ese mismo sentido, los trabajos de Tommy Lee Jones podrían ser equiparados al más sencillo quehacer doméstico: el tipo se mueve por la […]

  • 23 marzo, 2008

 

Alguien dijo que las actuaciones de Daniel Day Lewis eran como las apariciones de un cometa: llaman la atención por todo lo alto (premios incluidos, como ocurrió con Petróleo sangriento). En ese mismo sentido, los trabajos de Tommy Lee Jones podrían ser equiparados al más sencillo quehacer doméstico: el tipo se mueve por la pantalla como quien se levanta y se pone la ropa, con una naturalidad tal que llega a ser invisible. Sólo Jones podría haber sacado adelante el rol de Hank Deerfield en la extraordinaria La conspiración (In the valley of Elah), que se estrena el 13 de marzo: un militar retirado que descubre en sí mismo una nación desgarrada al investigar la muerte de su hijo recién llegado de su servicio en Irak. La precisión de sus emociones, de sus silencios, es digna de un John Wayne en sus mejores trabajos para John Ford (Más corazón que odio). Insuperable.