Por mucho que el candidato represente a toda la coalición, en la Democracia Cristiana no quieren desaprovechar ninguna de las ventajas que supone tener a un hombre de sus filas como carta presidencial. Entonces, el plan es trabajar sin parar en febrero, turnos mediante, y tener avanzada en marzo una agenda programática partidaria, tendiente a […]

  • 21 enero, 2009

Por mucho que el candidato represente a toda la coalición, en la Democracia Cristiana no quieren desaprovechar ninguna de las ventajas que supone tener a un hombre de sus filas como carta presidencial.

Entonces, el plan es trabajar sin parar en febrero, turnos mediante, y tener avanzada en marzo una agenda programática partidaria, tendiente a fortalecer el rol de la colectividad en la candidatura de Eduardo Frei-Ruiz Tagle. La DC quiere entregar sus propuestas al comando del abanderado presidencial y, para ello, los vicepresidentes Renán Fuentealba y Marcelo Trivelli tienen que llevar a cabo la tarea de pesquisar y priorizar las ideas clave, en particular basadas en los acuerdos del congreso ideológico donde –según el presidente del partido, Juan Carlos Latorre– existe “un material extraordinariamente rico, que se debe aprovechar y que se pronuncia en muchos temas”.

Para este trabajo se han revitalizado también las comisiones político-técnicas, que tienen áreas de especialización y con las cuales la mesa directiva está sosteniendo encuentros periódicos; y también se quiere tener a más jóvenes trabajando durante el 2009, independiente del proyecto de inscripción automática.

Pero donde la directiva se juega su futuro es en las elecciones parlamentarias y es, precisamente, en esta materia donde el partido quiere sacar ventaja de contar con la carta presidencial de sus filas. En esta materia, comenta Latorre, “no estamos tranquilos, porque nos gustaría tener lo antes posible bien estructuradas las opciones que queremos respaldar”. Y si bien hay zonas donde el tema está claro, falta la definición básica en alrededor de un 60% de los distritos del país.