Por Juan Venegas Chrissie Hynde (62) nunca fue la típica mujer en el rock. No se las daba de linda, ni llamaba la atención por sus curvas como su contemporánea Debbie Harry. Ella prefería explotar un look y un carácter más bien de chica andrógina y ruda. En 1973 cambia su Cleveland industrial por el […]

  • 27 junio, 2014

Por Juan Venegas

Chrissie Hynde

Chrissie Hynde (62) nunca fue la típica mujer en el rock. No se las daba de linda, ni llamaba la atención por sus curvas como su contemporánea Debbie Harry. Ella prefería explotar un look y un carácter más bien de chica andrógina y ruda. En 1973 cambia su Cleveland industrial por el swinging London con dos discos de Lou Reed e Iggy Pop bajo el brazo, esperando encontrar en la capital inglesa una vida artística más intensa y tal vez una oportunidad en el atractivo negocio de la música. No le fue nada de fácil. Luego de años de trabajos irrelevantes y golpeteos en innumerables puertas, finalmente, en 1978, consigue formar The Pretenders, grupo con el que pavimentará su entrada en la historia del rock.

Hynde posee una extendida fama de mujer fría y dura. John Lydon, de los Sex Pistols, alguna vez la describió como “a tough old bird” y Morrissey en su autobiografía “como la persona más divertida que ha conocido”. Impresiones que pueden sonar contradictorias, sólo son prueba del particular carácter de Chrissie.

A pesar de que The Pretenders nunca volvió a ser el mismo grupo tras la muerte por sobredosis del guitarrista James Honeyman-Scott en 1982 y del bajista Pete Farndon en 1983, Hynde se negó a abandonar el nombre de la banda y se las arregló para reconstruir el grupo y generar una serie de éxitos mundiales como Back on the Chain Gang, Don’t get me wrong y I’ll stand by you.

Luego de 35 años amparada tras el rótulo de The Pretenders, finalmente Chrissie Hynde se ha animado a debutar en solitario. Hasta ahora, nunca había querido grabar bajo su propio nombre, porque consideraba que una banda era más divertida y menos egocéntrica que los artistas solistas. Pero luego de una carrera exuberante, con colaboraciones con artistas como The Clash, Clapton, The Kinks e incluso Frank Sinatra, la única tarea pendiente para la norteamericana era un álbum sin la red de protección de su banda.

El disco, que lleva el título de Stockholm, fue grabado y producido en la capital sueca por Björn Yttling, bajista y productor del afamado grupo escandinavo Peter, Björn and John. Según Hynde, a pesar de que sólo aparece su nombre en la portada del disco, Stockholm fue un trabajo de abundante colaboración, incluso mayor a la que experimentó en Break Up the Concrete (2008), el último álbum de estudio de The Pretenders.

El resultado es un disco liviano, quizás el más liviano de su carrera. Con un tono fresco, inesperado para una cantante que ya sobrepasa los sesenta años. En cada uno de los once temas se percibe la mano y el gusto de Yttling, inclinando la balanza hacia un retro pop eficaz y asertivo, con arreglos y coros luminosos, que por momentos conectan con el estilo y sonido de figuras femeninas del britpop de los años 60 como Sandie Shaw, Dusty Springfield y Cilla Black. El energético y soleado espíritu de la placa, refleja además la convicción y el buen estado de ánimo que Hynde ha demostrado estos últimos años. De hecho, ninguno de los temas aborda tópicos como la mortalidad o el desamor.

Es un álbum certero, que se atreve a incluir músicos y amigos tan dispares como el ex tenista John McEnroe, quien cambia su raqueta por una guitarra eléctrica en la canción A Plan Too Far y al legendario Neil Young, quien provee uno de los momentos más poderosos de la placa en la canción Down the Wrong Way. Hay quienes encontrarán que Stockholm suena demasiado pulido y reluciente, sin esa cuota de acidez que uno esperaría de una figura emblemática como Chrissie Hynde. Pero quizás ésa sea una cualidad: encontrarse con el disco de una artista de primera línea, sin la ambición de conquistar y remecer las conciencias. •••