Anoche Fernanda Truffello (30) se quedó dormida a las 5:30 de la mañana en su departamento en Asti, Italia. Su teléfono no paraba de sonar, con recados y llamados de familiares y conocidos que habían visto un mensaje que ella había viralizado a través de Instagram y Facebook. El lunes 16 de marzo, Truffello decidió grabar un video con su celular haciendo un llamado a los chilenos a “tomar conciencia y no seguir el ejemplo de Italia”.

  • 18 marzo, 2020

Apoyando el teléfono en un tarro de salsa de tomates, el lunes 16 de marzo Fernanda Truffello (30) grabó un mensaje que sería posteriormente compartido por la cuenta de Instagram @santiagoadicto, superando las 400.000 reproducciones en menos de 24 horas. Más tarde, matinales, programas de radio y medios de comunicación chilenos la contactaron para hablar sobre su potente mensaje: “¡Atinen! Sé que hay gente que está tomando medidas, pero los incrédulos por favor háganlo. ¡No esperen estar con el agua hasta el cuello para tomar medidas drásticas!”

Encierro

Fernanda y su marido Diego Ortiz (31) se casaron en Chile en agosto de 2018. Luego se trasladaron a Montpellier, en Francia. Ahí comenzó el Magister en Enología de Diego, por el que más adelante se mudaron a Burdeos y posteriormente a Dijon. En Montpellier Fernanda trabajó cocinando y vendiendo comida típica chilena; como empanadas, calzones rotos, alfajores de maicena y manjar. Ambos vivían en una pieza de 30 metros cuadrados, que tenía una pequeña cocina dentro. Su emprendimiento agarró vuelo luego de que un argentino -que tenía un grupo de tango en la ciudad- le encargara una torta de bizcocho: su emprendimiento se hizo conocido y los pedidos se multiplicaron.

El 29 de noviembre de 2019 el matrimonio llegó a Asti. Los últimos días de diciembre, cuando el Covid-19 comenzaba a aparecer en las páginas de los diarios de todo el mundo, Fernanda y Diego se fueron informando del avance del virus. Pero jamás imaginaron que tendrían que encerrarse por semanas completas.

El 22 de febrero la universidad de Diego canceló sus clases. Las medidas se volvieron cada vez más extremas y la pareja decidió comenzar su aislamiento.

“No lo vimos venir”, dice Fernanda, quien hoy toma clases de italiano online mientras Diego trabaja en su tesis y en su emprendimiento: un vino chileno llamado Kürüf (viento en mapudungún).

“Cuando pidieron que la gente se quedara en sus casas, que trataran de salir lo menos posible, los jóvenes seguían saliendo. Y mucho”, dice Truffello.

Al supermercado con guantes

Desde la última semana de febrero, Fernanda y Diego solo salen para ir al supermercado. Nada de reuniones sociales, paseos a la plaza o exposiciones innecesarias. “Soy como ‘Segurito’, me lo tomé en serio”, dice ella. “El gobierno siempre ha indicado que van a seguir abasteciendo los supermercados, las fábricas siguen funcionando. En ese miedo no caímos. Nos abastecimos pensando en no salir todo el rato, pero no para tres meses. Lo han dicho y confiamos”, agrega.

Uno de los supermercados en los que compra queda a 20 minutos del departamento. Ahí solo pueden entrar grupos acotados y es obligación usar guantes de látex.

El gobierno italiano ha sido enfático en sus recomendaciones para ir a comprar: idealmente que vaya una persona por grupo familiar, con una lista para hacer la compra más rápida, se debe respetar una distancia entre las personas y se recomienda utilizar tarjeta de crédito para exponer lo menos posible a los cajeros, que usan mascarilla, guantes y tienen un plástico protector en sus cajas.

“Es difícil creer que todo va a estar bien cuando te das cuenta que todo va empeorando”, confiesa Truffello refiriéndose al abastecimiento. “Eso sí, no he visto gente como las de las fotos que me han mandado de Chile acaparando. Ningún carro con 60 Lisoform ni nada de eso”, asegura.

El video

“Estaba desesperada cuando hablaba con gente chilena”, comenta Fernanda. “Yo no juzgo, solo siento que puedo aportar con el mensaje y decir ¡atinen! ¡Esto es ahora! Si lo hacemos después, nos vamos a arrepentir”.

En Chile están los padres de ambos, además de abuelos, amigos y Leontina Pizarro, una persona muy importante para ella y que pide explícitamente nombrar. “Si les pasa algo fregué, yo no puedo viajar a Chile. Y no me quiero quedar de brazos cruzados. No me arrepiento para nada del video, a pesar de la exposición”, explica.

En Italia no se habla de un fin cercano del encierro. Supuestamente el 3 de abril se terminan las medidas más drásticas, pero la fecha es modificable y el peak de contagios debiera llegar la segunda semana de ese mes.

“El mensaje que busco enviar es que todos aporten desde su tribuna, desde el lugar donde estén lo máximo posible. Tomemos conciencia, después será muy tarde. Todos somos un granito de arena y podemos salir juntos de esto”, enfatiza.

Cantos y aplausos

Desde hace unos días, circulan varios videos en redes sociales de italianos asomados en sus balcones aplaudiendo o jugando entre ellos. Fernanda ha vivido varios de esos momentos. Hace cinco días, uno de sus vecinos, que no conoce, se instaló en su terraza a tocar el himno del país con una trompeta. De a poco, varios tímidamente comenzaron a mirar detrás de sus cortinas. Incluso el alcalde de Asti, quien hace conferencias diarias vía streaming en Facebook, ha llamado a iluminar balcones y enviar mensajes de apoyo a aquellos que trabajan en el área de la salud.