En octubre, Cecilia Morel, la ex primera dama –le carga ese apelativo- sale de gira por regiones. En esta segunda campaña, la mujer de Sebastián Piñera ha adquirido un rol más protagónico –sus hijos están en segunda línea- y lidera el programa de envejecimiento positivo. “Quiero ayudar a los más dejados de lado por la sociedad”, cuenta.

  • 14 septiembre, 2017

Por Carla Sánchez M.
Fotos: Verónica Ortíz

Embarcarse o no en una aventura presidencial? El tema acechó por meses a los Piñera Morel. Cecilia, cuentan, era de las menos entusiasmadas. Ya le estaba agarrando el gustito a tener una vida más familiar, disfrutando a los nietos, saliendo con sus amigas y dirigiendo la fundación Chile Vive Sano, un spin off de Elige Vivir Sano. Hasta que en marzo, en una de las tantas conversaciones familiares, Cecilia hija le dijo a Sebastián Piñera: “Papá, haz lo que tu corazón te diga”.

Al principio estaba en estado de negación, pero hoy Cecilia Morel está asumida. Aunque, confiesa, le encantaría poder disfrutar más a sus nietos, sobre todo a los más chicos que se han integrado al clan (los hijos de Sebastián junior y Cristóbal). “Por favor, no mires las manchas de los sillones, ¡los niños me los tienen hecho un desastre!”, ríe.

Si en el primer gobierno, su tema fue la infancia y el vivir sano, esta vez, su marido le encargó otro desafío: liderar el programa de Envejecimiento Positivo, que complementa el plan de reforma a las pensiones. La idea, resume, es integrar a los adultos mayores a la vida social y económica del país. Que en vez de ser una carga, sean un aporte.

El primer contacto que Morel tuvo con la tercera edad fue de chica, época en la que solía veranear en una parcela en Las Vertientes, Cajón del Maipo. Su mamá, Paulina Montes, dedicó los últimos 20 años a crear y apoyar a más de 30 clubes de adultos mayores de toda esa zona.

El segundo fue en la ONU. El 19 de septiembre de 2011, en un discurso de poco más de 4 minutos, la entonces primera dama se refirió al programa Elige Vivir Sano, el cual lideró para combatir la obesidad y el sedentarismo. “El siglo XXI trae desafíos sin precedentes en materia de salud; la epidemia de enfermedades crónicas no transmisibles quiebra la tendencia de bienestar que hemos logrado en nuestras naciones”, afirmó ante el plenario del organismo internacional. Ahí, la orientadora familiar –le faltó un semestre para terminar la carrera de Enfermería– le tomó el peso a las consecuencias futuras de una vida poco saludable. En ese momento dimensionó la gran crisis que enfrenta el país: la población chilena está envejeciendo. Y lo está haciendo mal.

“Chile envejece más rápido que otros países. Hace 30 años, teníamos 873 mil personas en la tercera edad y hoy tenemos tres millones. Se proyecta que para 2050, en Chile vivan casi seis millones de personas mayores de 60 años, lo que representa un poco más del 28% de la población”. Y agrega: “Esto va a significar un cambio en políticas públicas a todo nivel. Nos acercamos a pasos agigantados a lo que el ex ministro de Salud, Jaime Mañalich, califica como la crisis de capital humano más grave de la historia de la humanidad. O reaccionamos ya, o estamos en graves problemas”, dice.

Su rutina hoy “es la antirrutina”, confiesa. “Todos los días son diferentes. Me reúno con parlamentarios, visito centros de adulto mayor, participo en la comisión de Envejecimiento Positivo, tengo entrevistas, voy a radios, entremedio me junto con las chiquillas de la fundación Chile Vive Sano que presido, etc. Ahora se puso más pesada la pista porque partió la campaña”, admite.

Cecilia Morel posa junto a la alcaldesa de Maipú, Cathy Barriga. Ambas tienen una corona de flores en la cabeza y celebran con los adultos mayores “que pasaron agosto”. Cecilia Morel participa de un taller de teatro en un centro diurno de Puente Alto, las tierras del ex precandidato Manuel José Ossandón, con quien ya se “abuenó” –“siento que se están dando pasos, pero no se pueden forzar las cosas”-, dice evitando referirse al tema de las diferencias con Piñera. Cecilia Morel celebra que ya se viene la primavera en el gimnasio municipal de Colina, con cientos de personas mayores. La ex primera dama –aunque no le gusta ese apelativo– partió la campaña por las comunas más grandes de Santiago y en octubre saldrá de gira a regiones. Y a diferencia de su participación en la campaña presidencial de 2009, hoy Morel es “mucho más que una acompañante”. Aunque a la mujer de Sebastián Piñera no le acomoda tanto esto de ser “protagonista”.

“A mí me da risa porque me dicen ‘ahora Ud. tiene un rol más activo’. Yo diría que ahora soy más conocida. Te diría que, incluso, la campaña pasada fue más movida que esta en términos de horas y giras. Ahora es más comunicacional, porque son más cortos los tiempos preelectorales”, explica.

-Si su marido vuelve a La Moneda, ¿usted se hará cargo de Elige Vivir Sano y del Envejecimiento Positivo?

-No, ¡no me voy a hacer cargo de nada! (risas). Hablando en serio, quiero estar disponible para visibilizar el tema de los niños y los adultos mayores, las personas con discapacidad. Ayudar a los más dejados de lado por la sociedad. Son los que a mí más me llegan al corazón, igual que las mamás cuando apoyan al hijo que tiene más problemas.

-Entonces, ¿usted no va a ser la próxima directora sociocultural de La Moneda en caso de que su marido gane la elección?

-No estoy segura porque los tiempos han cambiado y el Estado debe modernizarse. Creo que es discutible que una primera dama asuma un cargo público solo por ser la señora de…

-¿Sigue con la idea de que sería mejor eliminar el cargo de primera dama?

-Ser primera dama no es un cargo, sino un rol protocolar de acompañar al presidente. Presidir una fundación tiene que ver con temas de administración, presupuestos y gestión que debe realizar alguien capacitado en eso. No soy partidaria de crear más fundaciones, al contrario, creo que no se justifica. ¿Por qué el Estado les va a estar dando recursos a ciertas organizaciones cuando hay tantas otras de la sociedad civil que requieren apoyo?

-Y si no va a tener ese rol, ¿qué piensa hacer?

-Visibilizar ciertas causas y realzar la labor de las fundaciones. Me gusta escuchar y estar en contacto con las personas de todo Chile. Y acompañar a Sebastián.

“Mis hijos han pagado

un costo muy alto”

-Por lo que se ve, usted ya aceptó la posibilidad de volver a La Moneda, ya está entregada…

-Una vez que tú estás en una campaña, estás apoyando esa aspiración, pero aún falta ganar la elección.

-¿Siente que ha habido un triunfalismo anticipado?

-Es que cuando te ponen las encuestas, algunos empiezan con esto de que a lo mejor no hay segunda vuelta… Y primero que todo, que ocurra ello en Chile es muy difícil, por no decir imposible. Por eso es importante que nadie se relaje y que todos los que creemos en este proyecto vayamos a votar.

-Pero a diferencia de la campaña anterior, esta vez usted ha sido la que más se ha involucrado; sus hijos están en segunda línea…

-Ahora están todos casados, con sus hijos y trabajos, tienen su vida. La “Manena”, la mayor, siempre se involucra, porque a ella le interesa el tema del marketing, las comunicaciones y las redes. Y la Cecilia, que es doctora, no tiene tiempo, pero igual siempre me ofrece acompañarme.

-¿Cecilia la aconseja en el tema de los adultos mayores y la salud?

-Le preocupa ese tema, pero ella es pediatra. Siempre nos cuenta a Sebastián y a mí lo que sucede con la salud en Chile. Por ejemplo, en el tema de la migración, ella nos viene advirtiendo hace mucho tiempo sobre los cambios que significa, como los distintos perfiles epidemiológicos que han surgido, en fin.

-Me imagino que Sebastián hijo, quien fue involucrado en el caso Exalmar y citado a declarar por las inversiones del holding de su padre en la pesquera cuando era presidente, no quiere saber nada con la campaña…

-Al contrario, ha sido muy leal y apoyador, igual que todos mis hijos. Los cuatro han pagado un costo alto, en especial Sebastián, pero siento que él lo ha asumido de forma muy madura y transparente. Me gusta su actitud.

-Tras haber vivido el caso Exalmar, ¿empatizó con lo que les tocó enfrentar a la presidenta Bachelet y su hijo Sebastián Dávalos tras el caso Caval?

-En general, uno tiene empatía con los otros políticos cuando involucran a sus familias. A pesar de ser de conglomerados diferentes o de pensar distinto, nadie quiere que a su familia se le implique.

-¿En esta campaña, su marido tratará de no involucrar tanto a su familia?

-A Sebastián le gusta que lo apoyen y es muy profamilia: es achoclonado, vieras el WhatsApp familiar. Los convida a todos a subir cerros el sábado, o a hacer un picnic o un asado. Le gusta tener a todos veraneando juntos, lo que ya no resulta tanto porque cada uno tiene sus familias propias. Por él, que todos estuvieran involucrados en la campaña a mil, pero entiende que son adultos independientes. Lo que sí, apoyan mucho afectivamente.

“Sebastián ha aprendido”

-Comparado con la campaña anterior, ¿qué cambios nota en su marido? Su hijo Sebastián decía en una entrevista en La Tercera que estaba “más humano”…

-Las personas vamos evolucionando, pero mantenemos nuestra esencia. Hoy lo veo más templado y abierto a otras miradas.

-Las primarias fueron muy duras, con varias descalificaciones…

-Sí, por eso me alegra el cierre del caso Exalmar, porque con mucha claridad se demostró que era una acusación sin base. Los fiscales investigaron, y su conclusión fue contundente. Además, el insinuar que podía influir en la decisión del Tribunal de La Haya era más un insulto para los jueces que para Sebastián. ¿Cómo podría haber sabido tres años antes cómo iban a votar en el diferendo marítimo con Perú? ¿Qué contactos tiene uno con los jueces de La Haya? Era todo un disparate.

-¿Usted lo aconseja harto? ¿Conversan sobre estos temas?

-La verdad es que sí y no. Cuando Sebastián llega a la casa, me dice que ha hablado todo el día de política y que no quiere llegar a oír una opinión más, porque en política todos te opinan.

-Pero me imagino que Ud. le tira las orejas cuando hace chistes machistas del estilo “las mujeres se tiran al suelo y se hacen las muertas”, o cuando comparó el “modesto” desayuno que le dieron en una radio con los del Sename…

-Sí, claro, pero él tiene su personalidad y también es bueno que la ciudadanía la conozca, lo que tiene sus pros y contras para algunos. Siento que, obviamente, Sebastián ha aprendido. Hoy, por ejemplo, delega más y trata de incluir a todos. Eso lo veo en cómo ha trabajado con los grupos programáticos y en cómo ha delegado en los partidos… Sebastián tiene muy claro el rol de los partidos políticos y el aporte de los técnicos. Es distinto gobernar por segunda vez con una experiencia, ya sabes un poco a lo que vas, los pros y los contras.

-Algunos dicen que el gobierno de Piñera será de la UDI…

-Nooo, ¿por qué de la UDI si hay un pacto de cuatro partidos? Hemos logrado unirnos, ¡como nunca!, en un solo conglomerado: Chile Vamos.

-Dicen que Piñera se ha derechizado, sobre todo en la agenda valórica…

-¡Eso es no conocer a Sebastián! Él no es una persona influenciable, en el buen sentido de la palabra. A él le interesa escuchar, acoger, mediar, negociar las posturas. Dentro de sus atributos está el ser claro, definido, saber hacia dónde va, su capacidad de decisión y de cortar el queque. Todos conocen su liderazgo, no es de los que necesite que otros gobiernen por él.

-A muchos les llamó la atención que haya apoyado la decisión de su ex colaboradora, María Luisa Brahm, de votar a favor del aborto en tres causales pese a que él está en contra…

-Pero obvio, ¿cómo no lo va a respetar?

-Y si usted estuviera a favor del aborto, ¿su marido la respetaría?

-Bueno, en nuestra familia hay todo tipo de opiniones y siempre hemos sido muy tolerantes. Hay distintas posiciones en algunos temas. Respecto al aborto, yo parto por reconocer el dolor que enfrentan las personas que tienen que someterse a uno. El problema es que la discusión se ha politizado y es más un tema valórico en el sentido de cuál es tu concepción de la vida o de ser persona. No nos vamos a poner de acuerdo, porque para muchos la vida comienza en el momento de la concepción y hay otros que sostienen que es a partir del tercer mes. Ambas posturas son legítimas. Yo soy partidaria de proteger al que está por nacer.

-Pero ahí siempre entra en juego la discusión de qué pasa en los casos extremos, si por ejemplo le violaran a una hija…

-Claro, uno empatiza y sería una situación tremendamente angustiosa…

-¿Qué decisión tomaría?

-Uno tiene que vivirlo para saber cómo va a reaccionar. Es fácil hablar sin haber vivido la situación, entonces no me quiero poner en ese caso hipotético. Pero me ha tocado ver casos de personas que optan por no llevar adelante el embarazo porque la guagüita va a vivir tres días, y me ha tocado otras personas cercanas que sí lo han concluido, sabiendo que era inviable. Yo no soy quién para juzgar; en los dos casos vas a tener que hacer un duelo. Lo que a mí me dolió de esta ley fue la celebración cuando se aprobó. Porque un aborto nunca va a ser un hecho alegre.

-Que se hayan aprobado tres causales no es una carta blanca para abortar, ¿o usted cree que sí?

-Espero que no lo sea.

La carrera contra el tiempo

-Volviendo al envejecimiento positivo, se habla de la “revolución de la longevidad”. ¿De qué manera los adultos mayores representan una oportunidad para el país?

-La tercera edad es la etapa de mayor reconversión. Las personas salen del mundo laboral, de lo que han hecho toda una vida, y de repente se encuentran casi fuera del sistema. Y siguen siendo muy activas. El problema es que la sociedad va excluyendo a los adultos mayores, sin tomar en cuenta sus opiniones, que es lo que más les duele. Ellos sufren por el trato, pues su desarrollo personal está en el máximo nivel: son más sabios, pacientes, no tienen el apuro de la juventud y son muy generosos. Incluso, según la encuesta de Calidad de Vida de la Universidad Católica, tienen una autopercepción mejor que la del resto. Están más contentos con su calidad de vida, salud, incluso con la parte económica, de lo que nosotros pensamos. En esto hay una disonancia con la percepción de los otros grupos etarios más jóvenes.

-Chile suscribió la Convención Interamericana sobre Protección de los Derechos de las Personas Mayores. ¿Cómo ha abordado el gobierno de la presidenta Bachelet el tema del envejecimiento?

-Eso era necesario, pero el gobierno actual no ha tenido al envejecimiento poblacional dentro de sus prioridades. Al Senama (Servicio Nacional del Adulto Mayor) no se le asignaron nuevos recursos, no ha tenido una buena gestión y no se continuó con la política de envejecimiento positivo que diseñamos en nuestro gobierno. Ha faltado una política de Estado que esté por sobre las diferencias partidarias.

-¿Esos problemas no se arrastran de antes? ¿Qué hizo el gobierno de Sebastián Piñera en materia de envejecimiento?

-El gobierno de Sebastián fue visionario porque dimensionó el cambio demográfico que vivimos en Chile. Se creó el subsidio por concurso público a las residencias de adultos mayores (Eleam), se estableció una política de Centros Día, comenzamos con programas de cuidados domiciliarios y se impulsó una campaña por el buen trato del adulto mayor. Todos estos avances quedaban formalizados e institucionalizados en la política de envejecimiento positivo que dejamos presentada.

-Y si estaba todo listo, ¿por qué no la aprobó antes de dejar La Moneda?

-Quedó en el Senado, pero hoy es letra muerta. Se lograron grandes avances y este gobierno manda ahora último una reforma a las pensiones. El tema no es llenar titulares con reformas de esto y de lo otro, sino hacer las cosas bien. El gran problema de este gobierno es que quiere hacer check, check, check en todas las reformas para decir “yo lo hice todo”.

El rol de las parejas de los candidatos (as): “Es más comunicacional que real” 

-Algo que ha llamado la atención es el rol que han tomado las parejas de los candidatos presidenciales. El marido de Carolina Goic publicó en redes sociales una dura carta contra miembros de su partido. Y la señora de Alberto Mayol calificó al diputado Jackson de “una especie de bicho que repta”. ¿Qué le parece este fenómeno?

-Creo que es más comunicacional que real. Es un tema que también es atractivo para los medios, que quieren mostrar el lado B de los candidatos. Es novedoso que dos de las parejas de los aspirantes a La Moneda sean hombres (los maridos de Carolina Goic y Beatriz Sánchez). En los hechos, siempre las parejas han ayudado mucho: te subes a la misma causa sí o sí. El candidato o candidata requiere, primero que todo, el apoyo incondicional de toda su familia porque esto no es una decisión individual, los involucra a todos, dado que una candidatura igual cambia la rutina familiar. En el caso de Sebastián, la “Manena” y yo somos las que más nos hemos involucrado de manera activa en la campaña, aunque nuestros otros hijos nos apoyan afectivamente, lo que es fundamental.

-Pero ¿hasta qué punto la pareja del candidato(a) debe involucrarse en su defensa? ¿Cuál es el límite?

-La defensa de los que uno quiere es casi instintiva, pero hay que cuidar las formas y actuar con cierta racionalidad. El tema es que hoy la vida privada está más expuesta por las redes sociales, donde surgen las agresiones o descalificaciones más brutales, las que uno a veces quisiera contestar. Yo he optado por no leer lo más fuerte, porque no es sano.

-¿Cuánto utiliza usted Twitter, Facebook, Instagram?

-Escribo poco, lo utilizo como canal de información principalmente. Nunca he sido de exponer la vida privada.

Los tres pilares

del envejecimiento positivo

Para Cecilia Morel, más que ver a los adultos mayores como una carga, hay que verlos como una oportunidad. “El 80% es autónomo y siguen haciendo una vida muy activa”, dice. Por eso, el plan que promueve está basado en 3 pilares.

• Envejecimiento saludable: “Busca mantener la autonomía y retardar la dependencia lo más posible. El programa contempla dar prioridad y facilidad en el acceso a la atención en salud para las personas mayores, mejorar ciertas prestaciones GES y la creación de una red escalonada de servicios sociosanitarios. La prevención, esencia del programa Elige Vivir Sano, también es clave para enfrentar este desafío demográfico”.

• Envejecimiento seguro: “Donde están el aumento a las pensiones y la creación de un sistema de Apoyo Social de Dependencia para llevar a cabo el cuidado sociosanitario de la tercera edad”.

• Envejecimiento participativo: “Incluir plenamente a los adultos mayores a la sociedad. Promover la construcción de ciudades amigables, fortalecer las organizaciones y clubes de personas mayores y, también, dar facilidades para acceder al mundo del trabajo y la educación. Por ejemplo, a los cursos de capacitación Sence solo se puede postular hasta los 59 años. ¿Por qué ese límite cuando a esa edad las personas tienen más posibilidades de reconvertirse?”.