Hace sesenta años las personas ya hablaban sobre autos voladores, pero hasta 2015 todavía no existía ninguno. “Pensé que era una locura y que por algo no se había hecho. Pero, mientras más lo pensaba, más me convencía de que sería una realidad inevitable. El punto era cuándo iba a pasar”, así describe Alex Roetter sus inicios en Kitty Hawk, la empresa americana que busca liberar al mundo del tráfico vehicular a través de autos voladores eléctricos. La compañía, hasta el momento, ha desarrollado tres modelos de vehículos voladores que esperan ser el futuro de la movilización urbana.

  • 19 octubre, 2019

Los tacos son de esas situaciones locas que debemos soportar en la vida moderna y que tienen un costo que asumimos día a día. Pareciera que incluso nos dejó de importar que 1,25 millones de personas mueran en accidentes de tránsito en el mundo”, dice el presidente de Kitty Hawk, Alex Roetter, y añade: “Solo en Estados Unidos perdemos trecientos billones de dólares en actividades económicas producto de la congestión vial. Vivir en Los Ángeles, implica para sus ciudadanos pasar sobre cuatrocientas horas al año sentados en atochamientos vehiculares, equivalentes a dos semanas y media de vacaciones perdidas”. Por ello, el ingeniero propone mirar al cielo, allí, asegura, hay todo un espacio sobre nosotros que está totalmente vacío, para que podamos volar con perfecta autonomía, electricidad y bajas emisiones.

Kitty Hawk, la compañía que quiere masificar los autos voladores, nació en 2015 y fue financiada por Larry Page, cofundador de Google, y Sebastian Thrune, creador de Google X, la firma que ha desarrollado los autos que circulan por las calles sin conductor. Tiene su sede en Mountain View, California, y debe su nombre a la playa que sobrevolaron en 1903 durante su primer vuelo los hermanos Wright, considerados pioneros de la aviación, en un aeroplano construido por ellos.

¿Cómo funciona?

Movilizar a la gente y ahorrarles tiempo. Ese es el foco. Con los avances de la tecnología es posible crear vehículos voladores, afirma Roetter, que traen consigo una serie de beneficios: son libres de emisiones y están hechos de fibras de carbono, que los hace extremadamente livianos y fuertes a la vez.

La mayor innovación de estos vehículos, según el líder de Kitty Hawk, es la propulsión eléctrica distribuida. ¿Qué es eso? Roetter responde: “Básicamente funciona de la misma manera que un auto eléctrico, en el sentido de que usan baterías que permiten cargarlo de igual forma. Los aviones normales tienen un motor extremadamente complicado. Aquí el modelo es diferente. Nuestros autos tienen motores eléctricos bastante simples, silenciosos y necesitan poco mantenimiento, pues todos tienen solo una pieza móvil que es la que hace girar la hélice”.

Otra innovación es que los autos que fabrican en Kitty Hawk despegan desde la tierra de manera vertical. La idea, además, es lograr que puedan aterrizar fácilmente en un techo o en un campo, evitando el paso por un aeropuerto.

Uber Air en la mira

Nuevos actores se han sumado al desafío de manejar autos voladores. Uber y la NASA se asociaron para desarrollar “Uber Air”, iniciativa que pretenden lanzar en 2023. Frente a esto, Roetter comenta que “hay muchos competidores. El transporte es un mercado masivo que permite una competencia excelente y saludable. Para una industria nueva como esta, es bueno que haya mucha gente trabajando para conseguirlo. Veremos qué pasa”.

Roetter agrega que aún es demasiado pronto para determinar quién gana esta carrera. “Somos muchos los que estamos en este modo de desarrollo, por lo que realmente nos motiva la construcción de un vehículo útil para el mundo. Pasamos todo nuestro tiempo pensando en eso, sin preocuparnos por lo que otras personas están haciendo. Cuando haces algo loco como esto, no sabes cuál es la respuesta correcta. Debes probar”, enfatiza el ingeniero con base en Mountain View.

En su visita a Chile para participar en la cumbre Rockstars de Innovación, organizada por la Universidad de los Andes y Latam, el presidente de Kitty Hawk profundizó sobre su último proyecto, llamado Heaviside. Se trata de un vehículo VTOL (Vertical Take-off), de despegue y aterrizaje vertical, y que vuela tan rápido como un avión sin emitir sonido.

Anteriormente la compañía había desarrollado otros dos modelos. Flyer –el primero– fue lanzado en 2017 y puede volar entre uno y tres metros sobre el piso. Fue diseñado especialmente para uso recreativo, ya que solo puede sobrevolar el mar, pero como planea a baja altura, no puede transitar por zonas urbanas. El segundo fue bautizado como “Cora” y la idea detrás era confeccionar una especie de taxi aéreo para dos personas. En la actualidad, Cora está siendo probado en Nueva Zelanda, junto al apoyo de Air New Zealand.

Los autos voladores de Kitty Hawk no están a la venta todavía. Pero hasta la fecha ya han llevado a cabo más de diez mil pruebas de vuelo para asegurarse de que sean tan confiables como un vehículo terrestre. Desde la empresa aseguran que aún no definen cuál será su estrategia de venta, porque están en plena etapa de feedback con usuarios que se atreven a probarlos. Destacan que por la simpleza de los modelos, en quince minutos se le puede enseñar a conducir a un niño.

Roetter piensa que estos autos voladores podrían resolver el problema del tráfico en cualquier parte del mundo. “En vez de un nuevo tren o una carretera, los autos voladores representan una alternativa de inversión relativamente pequeña en comparación con los otros costos”, destaca.

-¿Necesitarías un carnet de manejar especial?

-Depende del entorno regulatorio de cada país. Hay algunos tipos de vehículos que no necesitan una licencia, y otros modelos requieren una licencia de piloto. Creemos que en el futuro las reglas cambiarán para incluir estos vehículos, que son tan fáciles de volar y de operar, que esencialmente cualquiera puede hacerlo. Será más fácil que conducir un automóvil y mucho más seguro. No tendrás que aprender todas las reglas de tráfico y cosas así.