La última novela de Julian Barnes nos cuenta distintas etapas de la vida de Tony Webster, un inglés que anda por los sesenta, divorciado amistosamente de su esposa, que tiene una hija y vive semi retirado en Londres. En su época escolar Tony forjó una buena amistad con Colin y Alex, hasta que el trío […]

  • 28 enero, 2013
"El sentido de un final" de Julian Barnes

"El sentido de un final" de Julian Barnes

La última novela de Julian Barnes nos cuenta distintas etapas de la vida de Tony Webster, un inglés que anda por los sesenta, divorciado amistosamente de su esposa, que tiene una hija y vive semi retirado en Londres.

En su época escolar Tony forjó una buena amistad con Colin y Alex, hasta que el trío vio llegar a Adrian, un chico de excepcional inteligencia y no poco carisma, que encantaba por igual a alumnos y profesores. Pasan a ser entonces un cuarteto inseparable en esa interesante etapa de la vida que es la adolescencia tardía.

El suicidio de un compañero de curso, que había embarazado a una chica, provoca en ellos todas las preguntas y dudas que cabe imaginar. Terminado el colegio los amigos se separan, emprendiendo cada uno su rumbo y sólo se ven ocasionalmente durante la época universitaria.

Tony tiene una novia, Verónica Ford, cuyos familiares, especialmente el padre y el hermano, lo miran un poco en menos. La madre, no obstante, manifiesta cierta simpatía por él en la primera visita que Tony hace a la casa de su novia.
Tiempo después, Tony presenta su novia a sus amigos Colin, Alex y Adrian, quienes se quedan con una buena impresión de ella, según le cuentan. Luego, su relación con Verónica termina, por razones que no nos quedan del todo claras. Por conversaciones posteriores, nos enteramos que él se queda con una vaga sensación de que Verónica ha sufrido algún daño por la relación con su familia.

Más adelante, Tony se entera de que su amigo Adrian, el siempre atractivo y especial Adrian, se ha involucrado con Verónica y vive con ella, lo que no parece perturbarle demasiado. Un par de años después, los amigos reciben la noticia de la prematura muerte de Adrian. No son invitados al funeral, al parecer es un suicidio y la familia no desea ventilar mucho el asunto, pero se juntan entre ellos sin lograr una explicación acerca de los motivos de Adrian. Sólo la madre de Tony atina a decir que era demasiado inteligente.

Tony se casa con Margaret. Tienen una hija, Sue, y luego de una vida tranquila y aburrida se divorcian. Y cuando ya parecía que su vida no tendría más emociones, recibe una extraña notificación: Sarah Ford, la madre de Verónica, le ha dejado una suma, modesta pero no insignificante, como herencia y también un documento.

El documento resulta ser el diario de vida de Adrian, pero por alguna razón Verónica se niega a entregarlo. La novela, de allí en adelante, discurre sobre los intentos de Tony de hacerse del diario, intentos que incluyen una reunión con Verónica y sorprendentes revelaciones acerca de los últimos años de la vida de Adrian.

El manejo del suspenso es magistral en Barnes esta vez. Logra sorprendernos; golpearnos, para ser más precisos. Sus personajes tienen una densidad sicológica notable y sus conversaciones son inteligentes pese a lo breves y condensadas. Lo que comienza siendo una suerte de novela de iniciación, termina con un giro inesperado.

Una obra breve, tan sólo 190 páginas en su versión en inglés, muy intensa, que se lee de una vez y nos revela toda la madurez de este notable escritor británico. Un detalle que inquieta un poco al lector, como me lo hicieron ver unas amigas a las que recomendé la novela, es que Barnes no nos cuenta de una carta que Tony envió a Verónica, sino ya muy avanzada la trama, lo que de alguna manera significa que nos escondió información importante. Un detalle que uno no esperaría de un autor de esta categoría.

El sentido de un final, narrada en primera persona, es una novela sobre la memoria y su falibilidad y selectividad, es también una novela sobre la pérdida y el dolor. Una gratísima lectura. •••