En su tercera edición, el Sanfic, Santiago Festival Internacional de Cine, trajo alrededor de 120 títulos a Chile. La cifra es una enormidad, puesto que el certamen dura una semana solamente y el nuestro es un país donde apenas se estrenan unas 200 películas al año. La parte menos glamorosa de esta profusión de […]

  • 24 agosto, 2007

 

En su tercera edición, el Sanfic, Santiago Festival Internacional de Cine, trajo alrededor de 120 títulos a Chile. La cifra es una enormidad, puesto que el certamen dura una semana solamente y el nuestro es un país donde apenas se estrenan unas 200 películas al año.

La parte menos glamorosa de esta profusión de películas fue que muchas se exhibieron entre cuatro gatos. Hubo casos incluso en que una de las cineastas estrellas invitadas al encuentro, la belga Marion Hänsel, debió conversar con solo cuatro o cinco espectadores sobre los alcances de su obra después de la proyección de sus largometrajes. Definitivamente, no somos un país muy cinéfilo. El precio general de las entradas, 2 mil pesos, era bastante económico, por lo demás.

En Buenos Aires, con ocasión del Bafici, las entradas para las películas más aguardadas se agotan con muchos días de anticipación. Acá eso estuvo lejos de ocurrir, lo cual describe el largo camino que todavía falta para sensibilizar al país con las mejores expresiones del fenómeno cinematográfico actual. Aunque nada será muy fácil en adelante, ojalá tuviéramos muchos más Sanfic.