¿Qué tipo de hombre de negocios es usted? Cuando muchos piensan que el modelo capitalista está en crisis, conviene revisar nuestra manera de percibir la relación entre el mundo privado y los gobiernos.

l 2011 no fue un año fácil para los gobiernos. Tampoco lo fue para el mundo empresarial. Entre otras cosas, porque las críticas al modelo capitalista se hicieron sentir en muchos lugares. No sólo se hizo presente la ciudadanía en las calles sino también en los editoriales de los medios de comunicación más importantes del mundo. La revista The Economist destinó varias páginas en más de una edición a discutir sobre este tema; también lo hicieron The Guardian y el Financial Times, entre muchos otros.
Las interrogantes que surgen al modelo repercuten a la hora de hacer negocios y por lo tanto sobre los empresarios. ¿Qué hacer con los desafíos que enfrenta el capitalismo de mercado? ¿Tiene el sector privado algún rol? ¿Debemos ser activos o pasivos?
Los autores del libro Capitalism at risk (Joseph L. Bower, Herman Leonard y Lynn Sharp Paine) concluyen, luego de varias conversaciones con distintos actores del sector privado, en que frente a los riesgos del actual sistema existen 5 tipos de empresarios y altos ejecutivos. Dicha categorización es totalmente extrapolable a nuestra realidad. Veamos entonces cuál de ellas la representa mejor.
Primero están los empresarios que consideran que la solución a los problemas la tiene el gobierno. Los adscritos a esta categoría reconocen que tienen un pequeño rol que cumplir en esta discusión. A la vez, consideran que se requiere de una autoridad superior (los gobiernos son los únicos agentes con la autoridad y legitimidad para cumplir este rol) para poder generar acción colectiva y así desarrollar la oferta necesaria de bienes públicos y asegurar un costo razonable para todos.
Si bien la mayoría de los ejecutivos sabe cómo utilizar sus activos o manejar sus operaciones dadas las reglas actuales, muy pocos saben cómo hacer una contribución real a la estabilidad del sistema. Están conscientes de que los hombres de negocios no tienen la motivación ni el compromiso requerido para pensar más ampliamente sobre el sistema.
En segundo lugar están los que se consideran activistas y que son capaces de promover y diseñar soluciones a los problemas que enfrentan los gobiernos. Reconocen que el gobierno no es omnipotente y que los ciclos políticos (campañas largas, periodos cortos, etc.) no ayudan al pensamiento de largo plazo.
Sin embargo, identifican al gobierno como el actor principal para fortalecer y apoyar al sistema de mercado. Los negocios pueden proponer y apoyar soluciones, pero en último grado el gobierno debe actuar para que las soluciones tengan efecto. Los ejecutivos de esta categoría se ven a sí mismos como tomadores de riesgo, con capacidad para crear consorcios, poder desarrollar políticas públicas y presentarlas al gobierno.
En un tercer grupo están los innovadores, los que consideran que pueden hacerse cargo de los desafíos directamente. Ven los negocios como una fuerza de cambio. Están convencidos de que el camino es tomar acción directa para lidiar con las amenazas y los desafíos del sistema. Es así como las mejoras al mercado no son dadas por el gobierno o por las políticas públicas, sino por las empresas y los individuos que desarrollan modelos de negocios innovadores. A diferencia del primer grupo, creen que las fallas de mercado, como los bienes públicos, son demandas no satisfechas y por lo tanto oportunidades de mercado y de liderazgo. También tienen claro que el gobierno tiene el rol de poner los incentivos y las reglas para que actúe el sector privado.
En cuarto lugar están aquellos que consideran que los negocios deben seguir tal cual. No ponen en tela de juicio la evidencia internacional que reconoce que el sistema capitalista se está enfrentando a grandes desafíos. Pero están seguros de que existe una sobrerreacción y que el sistema sigue funcionando bien. Son los mercados los que son capaces de corregir las distorsiones y solucionar los problemas. Este segmento es el más pasivo respecto al rol que deben tener los empresarios y los gobiernos.
Ahora bien, usted podrá considerar que es difícil encasillarse en alguna categoría en particular. Si es de aquellos que creen que los negocios tienen un rol que jugar y es necesario preocuparse de las fuerzas que amenazan el sistema de mercado, entonces pertenece al quinto grupo. El cual considera que aun cuando las empresas y el gobierno no pasan por su mejor momento (basta ver las encuestas de percepción y los niveles de confianza de la ciudadanía) hay un espacio para ejercer liderazgo.
En este sentido la colaboración se torna fundamental. El respeto a los gobiernos y a las empresas, así como el sustento a la democracia, son esenciales para el buen funcionamiento del sistema. El sector empresarial no puede ser pasivo, debe seguir haciendo lo que hace bien y además preocuparse por el sistema en el cual está inserto. En esta línea los empresarios están llamados a ser líderes y a ayudar a forjar soluciones a través de la innovación y de la acción. Reconocer que el esfuerzo debe ser multisectorial y que los negocios deben tener un liderazgo es un primer paso. El segundo será decidir cómo hacerlo. Eso lo veremos en 2012.