Difícil pensar en otro nombre que Agrosuper. Y es que el mayor productor de proteínas de Chile, desde hace años, anunció un acuerdo para comprar AquaChile en 850 millones de dólares y se convirtió en el segundo mayor productor de salmón del mundo, liderado por Marine Harvest (Noruega). En 2017, la empresa de Gonzalo Vial Vial registró […]

  • 7 agosto, 2018

Difícil pensar en otro nombre que Agrosuper. Y es que el mayor productor de proteínas de Chile, desde hace años, anunció un acuerdo para comprar AquaChile en 850 millones de dólares y se convirtió en el segundo mayor productor de salmón del mundo, liderado por Marine Harvest (Noruega).

En 2017, la empresa de Gonzalo Vial Vial registró ventas por 2.615 millones de dólares. Sin embargo, según Pauta.cl, CCU era hasta ahora la empresa con los mayores ingresos en la industria alimentaria, con cifras de ventas por 2.761 millones de dólares durante el año pasado. A pesar de que la compañía ligada al grupo Luksic obtuvo la mayor parte de esos números por el negocio de las bebidas, la empresa participa también en la de los alimentos a través de la marca Nutrabien.

En el año 2011, Capital realizó una nota sobre la historia de cómo el fundador del gigante de las proteínas en Chile, Gonzalo Vial Vial, se convenció de que era hora de entrar en las grandes ligas del mercado de capitales.

 

 

Agrosuper rompe el cascarón

Por: Antonieta de la Fuente

Por años se ha negado a transformar Agrosuper en sociedad anónima, pero todo indica que este año, por fin, debutará en el registro de valores. Esta es la historia de cómo su fundador, Gonzalo Vial Vial, se convenció de que la hora de entrar en las grandes ligas del mercado de capitales había llegado. Y de cómo se está preparando. Por Antonieta de la Fuente.

Hay apetito por pollos, pavos, cerdos y salmones. La inminente apertura a bolsa de Agrosuper es, sin duda, el evento más esperado de los últimos años por el mercado de capitales local. No por nada, los principales bancos de inversión de la plaza llevan “pololeando” a Gonzalo Vial desde hace años para concretar la colocación bursátil. Hasta ahora, el empresario había evitado transformarse en una empresa abierta. Como buen hombre de campo, le gusta llevar él mismo las riendas de su negocio e involucrarse en todas las decisiones. Además, no le gustan las sociedades. Aunque le han ofrecido negocios atractivos, ha evitado involucrarse con socios para llevar sus planes adelante. Pero eso estaría a punto de cambiar. Aunque la empresa todavía no lo ha hecho público el estreno de Agrosuper en el registro de valores es un secreto a voces. LarrainVial y Banchile trabajan en el más completo sigilo en el ordenamiento de la empresa, para dejarla lista para el debut, que podría concretarse el último trimestre del año. Aunque todavía no se define si será una colocación de bonos o una emisión de acciones, todo indica que una apertura en bolsa será la opción elegida, aunque todo depende del comportamiento de los mercados.

Pese a ser una de las principales empresas del país, con cerca de 14 mil trabajadores directos y 9 mil indirectos, y vender anualmente cerca de 2 mil millones de dólares –más que empresas como Sodimac, SQM y Ripley–, los resultados de Agrosuper no son públicos y recién el año pasado incorporó un directorio profesional compuesto por Antonio Tusset, Juan Claro, Verónica Edwards, Fernando Barros y Canio Corbo. Antes de eso, el mismo Vial se reunía con sus ejecutivos de confianza; entre ellos, José Guzmán, el gerente general de la empresa, y salían de la oficina con los lineamientos del nuevo plan de negocios. Una fórmula que le ha dado excelentes resultados pero que, él sabe, no puede ser infinita.

Trabajo de joyería

No fue un trabajo fácil convencer a Vial de que debía cambiar su manera de llevar la empresa y adaptarse a los tiempos. Desde hace varios años sus ejecutivos, asesores legales e incluso su familia venían realizando un trabajo de joyería en torno a las ventajas de dar el salto definitivo al mercado de capitales. De hecho, en 2006 estuvo a punto de abrir la empresa y hasta sostuvo conversaciones informales con algunos bancos de inversión, pero después de consultarlo con la almohada, el mandamás de Agrosuper decidió congelar el proceso. Sin embargo, desde esa época tenía claro que el día llegaría. “Al final, a la larga, quiera o no quiera, va a tener que ser así. Por mi edad y por la sucesión, es más lógico que estuviera abierta, aunque todavía no. Pero algún día vamos a tener más proyectos que dinero y ahí nos abrimos”, dijo Vial en una de las pocas entrevistas que ha dado, en 2007, cuando Agrosuper fue premiada por Icare como la mejor empresa del año.

Y el plazo, al parecer, se cumplió. La autorización para levantar el proyecto Huasco, que estuvo congelado por cuatro años, fue uno de los hitos. Según las proyecciones dadas a conocer por la empresa, la nueva infraestructura –en la cual se invertirán 600 millones de dólares– le permitirá duplicar la producción anual de cerdos en cinco años.

Pero quienes lo conocen saben que se trató de un trabajo sicológico importante. “Ahora se está dando cuenta de la cantidad de millones de dólares que vende en Chile y afuera y es difícil mantener el control de todo eso cuando estamos llegando a una edad en la que hay que preocuparse por la visión de futuro…es lógico, pasados los 70 años, empezar a pensar en cómo mantener las cosas que uno tiene y cómo favorecer a las personas que van a quedarse, de la mejor manera posible. Y creo que esta es la mejor forma de mantener la tranquilidad en el tiempo”, explica su amigo Ramón Achurra, con quien se conoce hace cuarenta años.

Desde mediados del año pasado, trabaja junto al estudio jurídico Barros y Errázuriz y a Leonidas Vial, de LarrainVial, en la reorganización de los negocios. El primer paso fue agrupar, en diciembre del año pasado, la producción y comercialización de proteínas (pollos, pavos, cerdos y salmones) bajo un solo paraguas: Agrosuper S.A., que se espera será la sociedad que se inscribirá en la superintendencia de Valores y Seguros. La actividad agrícola, Viña Ventisquero y el negocio frutícola, quedaron reunidos en otra sociedad.

También como parte del nuevo orden, Agrosuper lanzó en enero pasado una OPA por Sopraval, operación que concluyó en febrero y con la cual la compañía de Vial tomó el control del 99,62% de las acciones de la principal productora de pavos del país.

La crisis: el antes y el después

Pero si hubo algo que lo llevó a darse cuenta de que el minuto había llegado, fue la crisis económica. “Hubo un antes y un después de 2008”, revela un cercano. Si bien la empresa pudo sortear las turbulencias debido a que tenía recursos en caja –desde la crisis del 83, Vial trabaja siempre con caja por temor a la insolvencia– los resultados de Agrosuper se vieron impactados por la menor demanda a nivel mundial. De hecho, según los datos dados a conocer por la compañía en su prospecto para la compra de Sopraval, la empresa registró pérdidas por 1.900 millones de pesos en 2009, versus las ganancias de 29.370 millones de 2008.

“Eso lo hizo repensar todo lo hecho en su vida. Había millones para exportar y vino el coletazo. Desde ahí vienen hartos cuestionamientos”, cuenta uno de sus colaboradores.

Pero él todavía no estaba convencido y ahí fueron claves los consejos de los ejecutivos de la compañía, sobre todo de su gerente general, José Guzmán, quienes, según comenta un amigo, “montaron toda una campaña de marketing para convencerlo de que era la mejor decisión”.

En ese sentido, tener diferentes opciones de financiamiento para los proyectos futuros es otro de los objetivos que se persiguen con el proceso de transformación en sociedad anónima Si bien Agrosuper no tiene problemas para obtener créditos con los bancos, una emisión de bonos le permitiría alargar los plazos y una emisión de acciones podría aportarle recursos frescos sin necesidad de endeudarse.

“Gano lo que gasto”

A sus 75 años, Vial se mantiene en perfectas condiciones. Monta a caballo al menos 3 horas diarias. Le gusta subir los cerros y conversar con los arrieros. “Es su terapia, ahí se inspira y llega con miles de ideas e historias. Se entretiene mucho más conversando con la gente del campo que con algún connotado economista estadounidense”, cuenta uno de sus amigos. Aunque siempre está pendiente de la empresa, le sobra el tiempo y hace una vida social sana, con amistades y familia. Su vida es el campo. Desde que era niño sufría cuando vivía en Santiago y contaba los días para partir a la VI Región, al predio familiar. De hecho, cuando hace algunos años Agrosuper instaló sus oficinas centrales en Santiago, el empresario no se acostumbró y decidió volver con camas y petacas a Rancagua. Sus amigos lo reconocen como un hombre austero. Pese a que maneja un imperio y vende miles de millones de dólares, no es dado a los lujos. Tiene su residencia en el campo y una casa en el lago Ranco, que es más bien un fundo, porque no tiene orilla de lago. Ahí pasa sus vacaciones junto a su familia. Pero si hay algo que lo apasiona, son los caballos. Tiene un criadero, es fanático del rodeo y cada cierto tiempo viaja a España a comprar nuevos ejemplares.

En el proceso de reordenamiento de la compañía, cuando le han preguntado cuánto es lo que gana, su respuesta es “gano lo que gasto”. Y les ha comentado a sus amigos que si gastara más su salud se resentiría. “Si me dedicara a gastar todo lo que tengo terminaría enfermándome. Me gustan la carne y el vino, y si me tomara una botella de vino diaria y me comiera un kilo de filete no tendría energías”, se le ha escuchado decir en más de una oportunidad.

Por eso, su política es que parte importante de los recursos que genera Agrosuper se reinviertan en la empresa. De hecho, a fines de febrero la compañía anunció un aumento de capital por 1.141 millones de dólares, operación que no tuvo como fin inyectar más capital, sino capitalizar los flujos y utilidades reinvertidas en la empresa durante sus años de vida.

El consejo de familia

Actualmente ninguno de los hijos de Gonzalo Vial –tiene cuatro: María Cristina, María del Pilar, María José y Gonzalo– ni sus yernos participan en la gestión de la empresa. Esa fue también una de las razones que han impulsado la profesionalización y la apertura de la firma con el objetivo de garantizar la continuidad. En todo caso, aunque no se involucra en las decisiones, toda la familia tiene participación en la compañía. Hace algún tiempo, Vial repartió la sociedad en cinco partes iguales. De esta manera, el empresario y sus cuatro hijos poseen un quinto de la compañía.

Quienes han sido testigos del proceso de reordenamiento dicen que Vial está preocupado de cómo se dará la continuidad en la empresa. A diferencia de otras industrias, en general en el sector agrícola la sucesión se da en forma natural; es decir, se heredan los campos y se sigue con el negocio. Pero cuando el tamaño de la compañía alcanza los niveles que actualmente factura Agrosuper, es importante establecer un mecanismo claro para evitar problemas a futuro.

Es por eso que en el proceso que actualmente se lleva a cabo se definieron tres niveles: en uno está el directorio profesional, que toma las decisiones estratégicas y los lineamientos macro; en otro está la administración, que se preocupa por el manejo del día a día y de ejecutar los planes del directorio; y un tercer nivel, que está dado por la familia.

Si en el pasado reciente los hijos se mantenían ajenos, desde ahora deberán tener mayor injerencia y participar en las decisiones como accionistas. Parte del plan de reorganización pasa por que los cuatro herederos del patriarca tengan un mayor conocimiento del negocio y de su operación. En esa línea se está creando un consejo de familia, en el cual la idea es que los hijos intervengan activamente y que sean ellos, junto a Vial, quienes vayan definiendo el rumbo que debe seguir la compañía.

Para lograr eso, Gonzalo Vial ha empezado a generar desde hace algún tiempo reuniones periódicas con sus hijos, para traspasarles sus conocimientos y explicarles el tejemaneje de Agrosuper.

El huevo o la gallina

Gonzalo Vial armó su imperio alimenticio a pulso. El empresario, el menor de 10 hermanos, entró a estudiar agronomía a la Universidad Católica, pero en el primer año de carrera se dio cuenta de que su futuro no iba por ahí. Instaló un gallinero en el campo familiar y empezó a vender huevos. El mismo se preocupaba de la producción y en una camioneta repartía entre sus clientes. Así empezó a crecer el negocio. Arrendó un campo y se dio cuenta de que era mucho mejor vender pollos faenados. Su amigo Ramón Achurra, quien era su vecino en Doñihue, recuerda cómo Vial trabajaba en sus inicios: “llevaba los pollos en la camioneta y para desplumarlos los pasaba por agua caliente en unos tambores”. Con el tiempo, el negocio de los pollos creció, se incorporó tecnología de última generación en los procesos y se amplió la gestión a cerdos, pavos y salmones.

Quienes han visto crecer su empresa destacan que su principal talento es el gran sentido común que aplica para llevar las operaciones adelante. “Sabe cómo simplificar las cosas y ver el negocio como algo global”, dice un colaborador.

“Lo que más disfruta es la parte productiva de la empresa. Visita las plantas con frecuencia y se fija en detalles mínimos, como el porcentaje de carne que sale del deshuese de un pollo”, revela un colaborador, quien agrega que si una gallina baja su porcentaje, Vial estudia todo el proceso, desde el huevo en adelante, hasta encontrar el problema. Parte de su éxito radica en la constante búsqueda de la eficiencia. Uno de los mensajes que siempre transmite en sus visitas a las plantas es que un pollo en mejores condiciones se alimenta mejor. Además, ha sabido sacar provecho de todo el proceso de producción. Hoy, hasta las plumas de las aves se reutilizan para fabricar alimentos para cerdos.

Aunque le han ofrecido invertir en otros negocios, el empresario ha preferido apostar por lo que sabe hacer. “Se han acercado con proyectos forestales. Él mira a sus pollos y dice ahí tengo mis árboles… un árbol se demora diez años, los míos están listos en 45 días”, comenta un amigo.

Otro de los sellos que marcan el estilo Vial es su equipo. En la industria se dice que el empresario tiene un “ojo clínico” para identificar los talentos y que parte de su éxito se debe a que ha sabido conformar un grupo de profesionales de primer nivel. De hecho, cuando José Guzmán entró a trabajar como agrónomo en el segmento agrícola de la compañía, Vial supo ver su potencial, lo cambió de área y hoy es su brazo derecho. Otro de los cercanos a Vial es su hermano Cristián, quien tiene su oficina al lado del empresario y que ha participado activamente en proyectos emblemáticos de la firma. De hecho, a él se le atribuye la compra de los terrenos en el norte, donde se levanta el complejo Huasco.

Hasta hoy, ellos y Gonzalo Vial han sido los tomadores de decisiones en la empresa. Ahora, el empresario entra en una nueva etapa que implica dar un paso al costado en el día a día de la firma para, junto con el directorio y su familia, definir los lineamientos generales. Un proceso que, según cercanos, está tomando con naturalidad y confianza.