Nicolás Ibáñez se la juega. Como buen emprendedor, quiere dejar en claro que el fracaso de la fusión con Falabella no es el fin del mundo. Que tiene tantas ideas para desarrollar como potenciales socios para expandirse. En el mercado lo interpretan como un retorno; no a la gestión diaria de la empresa, sino como el claro líder de la nueva estrategia para D&S.

  • 18 marzo, 2008

Nicolás Ibáñez se la juega. Como buen emprendedor, quiere dejar en claro que el fracaso de la fusión con Falabella no es el fin del mundo. Que tiene tantas ideas para desarrollar como potenciales socios para expandirse. En el mercado lo interpretan como un retorno; no a la gestión diaria de la empresa, sino como el claro líder de la nueva estrategia para D&S. Por Sandra Burgos.

 

El 30 de septiembre de 2002 fue el último día que Nicolás Ibáñez Scott se sentó en el sillón de la gerencia general de D&S. Terminaba así dos décadas de duro trabajo, de estar cerca de 14 horas diarias metido en la oficina, dedicado 100% en cuerpo y alma a sacar adelante a la compañía, imponiendo un sello que para algunos estaba obsesivamente marcado por el pragmatismo y la exigencia.

Con su salida de la gestión se ponía fin a la “etapa fundacional de D&S”, en la cual la cadena creció, pasando del supermercado al hipermercado. Quedaban las bases listas para que el nuevo gestor, su primo Cristóbal Lira Ibáñez, tomara las riendas y jineteara la empresa a ligas aún mayores.

La otra cara de la medalla era el inicio de una nueva etapa en la vida del empresario. Venía el tiempo del cambio, de buscar nuevos desafíos personales, giro que lo llevó a engancharse con el montañismo, el velerismo y cuanta actividad de deporte aventura se presentaba en su camino.

Pero la desconexión no fue total y siempre mantuvo un pie en la compañía. De hecho, en 2004 sorprendió a todos al asumir la dirección ejecutiva de D&S, lo que fue interpretado como el fin del período sabático, recuperando nuevamente el protagonismo en las decisiones de la firma

El regreso de Nicolás Ibáñez fue breve, duró hasta mediados de 2006, cuando la compañía se sumergió en un profundo plan de reestructuración que concluyó con el nombramiento de Enrique Ostalé como gerente general corporativo. Así tomaba las riendas de la cadena un hombre de las filas de Ibáñez, conocedor de su estilo, carácter e impulsos.

Hoy, tras la fallida fusión con Falabella, Nicolás Ibáñez se está preparando para hacer un nuevo retorno. Eso sí, esta vez no será a nivel de gestión, sino con el propósito de mostrar al mundo que el fracaso de la fusión no es el fin, que su proyecto continúa y que tiene las riendas firmes. Está decidido a dar un golpe en la mesa y a retomar la conducción de los destinos de la compañía, ya sea abriendo mercados o bien uniéndose a algún aliado que le permita crecer local e internacionalmente.

“Nicolás regresará, pero no como gerente general de D&S, ni como director ejecutivo: lo hará con un gran golpe, se dedicará a buscar alianzas internacionales, es posible que llegue a negociar con Wal Mart, Casino o Carrefour, el que le ofrezca la alternativa más atractiva. El ya dio la señal de que está dispuesto a ser minoritario; pero minoritario de un conglomerado grande, eso lo saben estos gigantes del retail; por tanto, no sería raro que en este regreso de Nicolás termine vendiendo el control de D&S y quedándose con un sillón del directorio de uno de estos gigantes. Eso le encantaría”, explica un cercano al empresario.

 

 

 

Recuperar el liderazgo

Hasta el 31 de enero, Nicolás Ibáñez estaba en otra etapa de su vida. Ya había hecho un estupendo trabajo en las negociaciones con Falabella, logrando un acuerdo absolutamente ventajoso de fusión. Perdía el control de D&S, pero ganaba una participación en el que se convertiría en el principal retailer de América latina. Además, lograba el manejo del negocio de supermercados en Chile y el resto de los países donde tuvieran presencia, blindando cualquier intromisión en su feudo. Por tanto, la llamada que recibió ese día anunciándole que el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia había rechazado la fusión fue una bofetada que no se esperaba. Tras el impacto inicial vinieron las cavilaciones y las decisiones. No tardó nada en reaccionar: recién había descendido de su velero en Chiloé y ya estaba hablando con los medios de comunicación sobre el tema y no paró hasta hace un par de semanas, cuando comenzaron los rumores de venta de D&S a Wal Mart.

Y es que estaba sentido, molesto. Cercanos al empresario señalan que le incomodó que no hubiesen escuchado su opinión cuando, asesorado por sus abogados, recomendó no consultar al Tribunal de Defensa de la Libre Competencia ya que, si dejaban al organismo actuar de ofi cio, podrían contar con alternativas de apelación, lo cual no sucedería si tras la consulta el tribunal rechazaba la fusión… y eso fue finalmente lo que pasó.

No fue escuchado, ante lo cual decidió marginarse, dedicarse a otras cosas. Incluso quienes estuvieron en los encuentros del Comité de Fusión comentan que hubo muchas reuniones en las que no participó.

¿Por qué dio un paso al lado? A juicio de sus cercanos, había sido tan bueno el acuerdo con Falabella que decidió mantenerse al margen y ceder ciertas decisiones a sus nuevos socios, en señal de que estaba dispuesto a tener una posición conciliadora. “Nicolás es muy inteligente, pero también avasallador; por tanto, era mejor aislarse de ciertas decisiones, en pos de un buen entendimiento con los futuros socios”, explican cercanos al empresario.

Eso mismo fue lo que lo llevó a dejar las negociaciones con Wong en manos de Falabella. De hecho, hay quienes señalan que cuando Cencosud se quedó con la mejor presa del mercado peruano, Ibáñez comentó a los más cercanos su descontento y decepción sobre la forma en que se habían llevado las negociaciones. “Está seguro de que eso a él no le hubiera pasado, que habría dado la pelea hasta quedarse con Wong”, comentan cercanos. Hoy no quiere que le vuelva a pasar lo de Wong, y por eso decidió tomar las riendas en este revival y manejar él mismo la búsqueda de nuevas oportunidades de alianza para D&S.

¿Y entonces?

Tiempo para planificar este regreso ha tenido. De hecho, desde que conoció el fallo del tribunal, su decisión fue clara: no apelar, pese a que los abogados insistieron en que había opciones de lograr algo en la Corte Suprema. Fuentes cercanas al empresario comentan que quiso dar de inmediato vuelta la página y concentrarse en los nuevos desafíos que se le vendrían.

Fue como una inyección de adrenalina a la vena, ya que él pensaba que con un fallo favorable podría mantener el ritmo de vida que llevaba, en el que D&S ya no tenía el 100% de su atención. Pero el golpe del tribunal lo volvió a la realidad y lo llevó a tomar la determinación.

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Se cree que este nuevo retorno a las trincheras dejará a varios heridos o lesionados en el camino. “Nicolás cree que hubo muchas decisiones, que él dejó en manos de terceros, que no fueron las correctas. Por lo tanto, este regreso, si bien no significará cambios inmediatos, sí los originará en un mediano plazo. El va a tomar decisiones, habrá cambios, se notará su mano”, explican las fuentes.

¿Qué tipo de cambios? La única forma de lograr protagonismo es ejerciendo la presidencia o la gerencia general de la compañía. Cualquiera de estos dos escenarios es poco probable. Primero, porque la presidencia la ocupa su hermano Felipe, quien por años ha ostentado ese puesto. “Felipe es una persona moderada, conciliadora, muy distinto a lo que representa Nicolás, y para ese puesto se necesita a alguien con las características de Felipe”, explica un cercano a D&S.

Por otro lado, a nivel de administración se ve poco factible que se produzcan cambios, ya que por primera vez en años D&S cuenta con un equipo liderado por Enrique Ostalé, que le ha dado buenos resultados, que fue capaz de revertir pérdidas, deaumentar las utilidades y el Ebitda.

Por tanto, esta nueva figuración más bien se dará por su participación en la toma de decisiones y nuevos lineamientos que se den a la compañía, pero desde las más altas esferas. Lo que hará será meter presión, algo que sabe hacer muy bien, lo cual puede dejar algunos heridos en el camino. Por lo pronto, esta presión se concentrará en cerrar las negociaciones para la venta de la cartera de Presto. Hasta el cierre de esta edición, sostenía conversaciones con varias entidades financieras. De hecho, se vio hace unas semanas a ejecutivos del BBVA y de Presto reunidos en un restaurante de Alonso de Córdova hablando sobre la posibilidad de retomar el acuerdo que quedó trunco con el anuncio de fusión con Falabella. Sin embargo, fuentes del sector financiero indicaron que también estarían en carrera el Scotiabank y BCI, entre otros.

La otra gran negociación vendrá por el lado inmobiliario. Saitec es la división inmobiliaria de D&S, la cual es responsable de las actividades de desarrollo y administración de centros comerciales, del arriendo de espacios y locales comerciales, de la compra de terrenos y de la construcción de los inmuebles de la compañía, incluidos los supermercados Lider, concentrando de esta manera los activos del grupo. La idea es desprenderse de activos que no sean necesarios, tal como lo han hecho empresas internacionales como el Banco Santander en España, recibiendo una cifra atractiva por ellos que le permitió financiar su plan de inversión.

Lo mismo ocurriría con Saitec, ya que esa operación, más la venta de la cartera de Presto, le puede generar a D&S caja por cerca de mil millones de dólares, hoy más necesarios que nunca para su plan de expansión internacional.

¿Qué otros efectos puede haber con su mayor protagonismo? Nadie se atreve a hacer apuestas, ni siquiera sus más cercanos. Sólo se limitan a decir que los efectos se sentirán en el mediano plazo.

 

Las vueltas de la vida


Hasta ahora, cada proyecto de Nicolás Ibáñez ha dejado huella. En 2002 decidió salir de la gerencia general con la intención de dedicarse a otras cosas. Sin embargo, la desconexión total le duró poco. En abril de 2003 ingresó al directorio de la compañía, puesto desde el cual se mantuvo ejerciendo influencia y poder en las decisiones. Además, se embarcó en una de sus grandes batallas: el juicio internacional contra la holandesa Royal Ahold por la venta de los supermercados Ekono en Argentina, lo cual lo mantuvo por mucho tiempo viajando a Holanda.

En esa oportunidad su primo, Cristóbal Lira, asumió la gerencia general e introdujo ajustes a la estructura de la compañía, con cambios ejecutivos y la unificación de las marcas bajo el paraguas Lider, eliminando Ekono y Almac.

Lira no duró mucho en el cargo. En septiembre de 2004 renunció. En gran parte, presionado por los escasos resultados que generó en la compañía la aplicación de una nueva política comercial: los Precios Bajos Siempre (PBS), que había implementado en 2003. En esa oportunidad, el directorio nombró en el cargo a Rodrigo Cruz, quien se desempeñaba como director de la sociedad y miembro del comité de auditoría.

En este contexto, Nicolás Ibáñez optó por tomar las riendas de una nueva estructura administrativa que venía preparando desde principios de ese año, que lo convirtió en director ejecutivo, y a la cual –tras la salida de Lira– el directorio dio luz verde para su implementación. De hecho, en esa oportunidad se encargó a Nicolás Ibáñez la tarea de “supervisar” la división comercial Lider, “lo que implica principalmente asegurar la continuidad en la implementación de la estrategia Precios Bajos Siempre y hacer crecer la compañía”, decía el hecho esencial entregado a la Superintendencia de Valores y Seguros.

Tras ese hito, la mano de Nicolás Ibáñez se notó más que nunca. Al mes del cambio, lanzó una segunda etapa de precios bajos; eso sí flexibilizando su política comercial. Si bien se mantuvo el PBS, se hizo sólo en productos de gran consumo. Este cambio comenzó a mostrar avances en los resultados del cuarto trimestre, reflejando una mejoría en los márgenes.

Julio de 2006 quedó marcado como el nuevo retiro de Nicolás Ibáñez de las trincheras. El director y hombre de confianza de los Ibáñez, Enrique Ostalé, asumió la gerencia general corporativa de D&S, posición que no existía y que se creó a partir de la fusión entre el puesto de gerente general y el de director ejecutivo, cargo que ocupaba hasta ese momento Nicolás Ibáñez.

En esa oportunidad, D&S comunicó que la salida de Nicolás Ibáñez de la figura de director ejecutivo le permitiría dedicarse a pensar temas macro, de largo plazo para el grupo. Además, permitiría eliminar las fricciones que se producían entre las funciones del cargo que ocupaba Ibáñez y el puesto de gerente general.

A nivel de rumor, en esa oportunidad se dijo que el cambio obedecía a que se necesitaba a alguien más constante en un puesto tan crucial como gerente general corporativo y que Nicolás Ibáñez, con sus idas y venidas, no había logrado ese objetivo.

Esa salida llevó al empresario a enfocarse en sus proyectos personales. Fue así como se concentró en impulsar Future Investments S.A. (Finsa), su matriz de inversiones, a través de la cual maneja sus negocios vinculados al cultivo de flores, del bosque nativo y al rubro de los salmones, entre otros. También dedicó tiempo a sus nuevas aficiones: el montañismo, los deportes de vela y acuáticos. En eso estaba cuando recibió la llamada que le informó que la fusión con Falabella había sido rechazada.