Se publica un volumen con la obra completa de Claudio Giaconi, figura mítica y fundacional de la Generación del 50. Por Marcelo Soto

  • 16 noviembre, 2010

 

Se publica un volumen con la obra completa de Claudio Giaconi, figura mítica y fundacional de la Generación del 50. Por Marcelo Soto

 

 

"Fue un libro de publicación circunstancial, porque nunca estuvo en mi mente publicar. En realidad mi ideal de escritor hubiera sido no haber publicado nunca, que todo se hubiera publicado póstumamente. Mi ideal hubiera sido ser un hombre de acción. Un explorador, por ejemplo. Lo último que habría elegido es ser escritor”.

La definición pertenece a Claudio Giaconi (1927-2007), probablemente uno de los más extraordinarios y singulares escritores chilenos de la última parte del siglo XX, un mito de la generación del 50 –la misma de Donoso, Lafourcade, Lihn, Teillier, etc- a quien llamaban el Rey Sol de ese floreciente grupo literario.

Puede sonar exagerado, igual que la frase “William Faulkner soy yo”, atribuida al propio Giaconi, pero hay pocas dudas de que se trataba de un autor excepcional. Breve, pero inmenso. Si alguien todavía tenía sospechas sobre su real talento, el libro Un escritor invisible –Premio a la Mejor Edición 2010- pone las cosas en su lugar. Esta recopilación de su trabajo, tanto en cuentos como en poesía, crónica y ensayo, es un formidable viaje al corazón de un autor enigmático, acerca del cual se construyó un mito casi tan elaborado y magistral como su propia obra.

Giaconi vivió la maldición de publicar un primer libro soberbio, que dejó a medio mundo marcando ocupado: La difícil juventud, una colección de cuentos celebrada por Ricardo Latcham y Alone como un hito fundacional. Para este último, el libro del escritor de 28 años venía a sepultar a la vieja narrativa local: “!Qué gran enterrador! Es otra época del arte nacional”.

Luego de publicar ese magnífico volumen, Giaconi se embarcó en un silencio creativo tan legendario como su debut. Se fue a Nueva York, donde fue editor por muchos años de la agencia UPI, y mientras menos se sabía de él, más crecía la mitología.

“Se han dicho muchas tonteras de Claudio”, dice Gonzalo Contreras –el poeta, no el narrador-, quien fue el editor del libro y acompañó al autor en sus últimos años. “Se escribió que era alcohólico, que murió en la indigencia, abandonado, todo eso es mentira. Murió de tuberculosis, pero siempre tuvo un buen pasar. Tenía una pensión de EEUU que, sin ser abundante, le permitía no pasar penurias. Lo único cierto es que dejó una notable novela inédita, llamada F. Pero es una obra breve, no un novelón, como se ha especulado”.

Contreras espera publicar el próximo año F, un libro del que se ha hablado mucho sin apenas leer una línea ( ver recuadro). Un escritor invisible despeja el mito, aunque la contundencia de sus escritos no haga sino alimentar la leyenda.

 
Párrafos inéditos de F

“En fin, de los miles de taxis que pululan por esta urbe, por qué tenía que tocar la extraña coincidencia que la carroza dorada de Versalles que me llevaría a la Mansión resultaría ser el mismo taxi desvencijado al que subí anoche en Sheridan Square y del cual salí a los cincuenta metros pagándole al negro obeso con un billete de 500 diciéndole que se quedara con el vuelto.

-No es coincidencia –comento F.- Es una epifanía. Epifanía o no el auriga resultó ser el mismísimo negro de los ojos saltones que se le saltaron del todo al verse el billete de 500 en la mano. Yo lo reconocí al instante por los rollos de su nunca porcina.

-¡Rápido, al Hospital Saint Elizabeth! –le instruyó F.

-¡Jesús, María y José!- farfulló el auriga sudoroso-. ¡Es él!… ¡Es él!…( It’s him! It’s him!)

El auriga volcó su cabezota sobre el pescante y su manaza se dedicó a tocar la bocina al pasar las luces rojas. Al llegar a la Mansión el taxímetro marcó 12 dólares. El auriga recibió los billetes arrugados con aire acongojado. It’s him! It’s him! … A la Mansión regresamos por el imponente portalón del lado oeste. Y la carroza dorada de Versalles partió con rechinar de gomas dejándonos envueltos en una nube negra de monóxido de carbono”.