El talentoso pintor chileno Alfredo Echazarreta ha vuelto para quedarse. Y como parte de su propia bienvenida, muestra sus trabajos más recientes en la galería Animal. Sorprendentes. Por María Jesús Carvallo.

  • 13 junio, 2008

El talentoso pintor chileno Alfredo Echazarreta ha vuelto para quedarse. Y como parte de su propia bienvenida, muestra sus trabajos más recientes en la galería Animal. Sorprendentes. Por María Jesús Carvallo.

Es mucho mas que un simple pintor chileno que un día decidió ir a probar suerte al otro lado del planeta. Alfredo Echazarreta es uno de los artistas nacionales más reconocidos de este último tiempo en Europa, ganador de varios premios y con una trayectoria de exposiciones que incluye no sólo el Viejo Continente sino también Estados Unidos y Japón. Pero más allá de esta larga lista de méritos y, por qué no decirlo, de muchos aplausos, lo interesante es que ahora está de vuelta en Chile; y esta vez, para quedarse. Después de varias décadas radicado en Francia, específicamente en París y Normandía, sintió el llamado de sus raíces, del país que lo vio crecer y donde descubrió esa gran pasión por las artes. Como era de esperar, su llegada fue con el pie derecho. Durante estos días presentará sus trabajos más recientes en la galería Animal, los que reflejan esta nueva etapa que está viviendo. Se trata de El horizonte va contigo, una serie de pinturas de distintos formatos y mucho color, además de algunos grabados trabajados con punta seca, aguafuerte y más.

Si tuviera que resumir la muestra en una palabra, simplemente diría: sorpresa. Primero, porque una vez más este artista logra atrapar, enganchar al espectador con sus manchas fuertes y cargadas de emociones. Segundo, y más importante todavía, porque llama la atención la vuelta de tuerca que imprimió a sus obras. Y sin duda que éste es su real acierto, porque fue capaz de atreverse y de incluir entre sus ya conocidos referentes –como son los barcos, los caballos y las olas del mar, los que a estas alturas son su marca registrada– otros nuevos, como el amor y la pareja. Durante su trayectoria, Echazarreta se ha encargado de plasmar en su trabajo el afán de búsqueda y del encuentro del horizonte perdido. Ahora este afán sigue, sólo que con un matiz distinto y que claramente tiene que ver con su situación actual y su regreso a Chile. Como él mismo dice, este vuelco no implica que el viaje se haya terminado, sino, muy por el contrario, sólo hubo un cambio en la motivación, en el motor que lo lleva día a día a continuar en esa búsqueda. Gracias al amor hoy es capaz de centrar su mirada en un horizonte nuevo, donde hay alguien más que le ayuda a seguir, que lo acompaña, que lo guía y que, finalmente, lo quiere. Un gran talento.