Al día siguiente de su salida del Ministerio de Educación, Gerardo Varela apareció en el estudio Cariola, la firma legal a la que llegó en 1990 y de la que fue socio hasta su llegada al gobierno. Durante los casi cinco meses que el abogado ejerció como ministro, su oficina se mantuvo intacta: con su chaleco […]

  • 11 octubre, 2018

Al día siguiente de su salida del Ministerio de Educación, Gerardo Varela apareció en el estudio Cariola, la firma legal a la que llegó en 1990 y de la que fue socio hasta su llegada al gobierno. Durante los casi cinco meses que el abogado ejerció como ministro, su oficina se mantuvo intacta: con su chaleco colgado en la silla y la foto del matrimonio de su hija en el escritorio, tal y como la dejó a comienzos de marzo. El 10 de agosto, el exministro les aseguró a los miembros del bufete que volvería a mediados de octubre. Pero se adelantó.

Después de viajar a Europa y Estados Unidos con su mujer y de pasar el 18 de septiembre en Cachagua, el lunes 1 de octubre Gerardo Varela aterrizó en su oficina en Sanhattan. No le hicieron bienvenida, no por “falta de cariño”, dice una fuente de la firma, sino porque Varela “no pierde tiempo”, a pesar de ser muy sociable. Quienes trabajan con él cuentan que llega alrededor de las 8:30 de la mañana y que, al igual que antes, fija sus reuniones y directorios para última hora, para irse de ahí directo a su casa. Aseguran que su regreso ha sido intenso, y que incluso trabajó el fin de semana pasado. En su entorno comentan que está todo el día al teléfono programando reuniones con sus exclientes para retomar el trabajo. Antes de irse al gobierno, hizo la operación inversa: se juntó con cada uno para delegar y ver quién quedaba a cargo. “Está metiéndose de a poco en los temas, todavía no está trabajando en ninguna transacción”, asegura un abogado que lo conoce. El área que lidera es de derecho corporativo, y fusiones y adquisiciones, que durante su ausencia estuvo a cargo de Pedro Lluch, socio de la firma desde noviembre pasado, con quien continuará a la par. 

“Volvió como si nunca se hubiese ido, con mucha energía y más didáctico. Siempre ha sido un socio que explica, pero llegó aún más pedagógico y claro para enseñar”, comenta un asociado. “Tenía el bichito de entrar a la política y se lo sacó. Pero lo del él es el área privada, eso está claro”, agrega otro miembro del bufete.