El debut como realizadores de dos jóvenes arquitectos –centrado en la reunión de seis amigos que se reencuentran después de un tiempo sin juntarse- tiene notorias deficiencias como relato, y es perjudicado por un ritmo demasiado lánguido y entrecortado, que se acentúa por el exceso de tiempos muertos. Es verdad que Seis parte de una […]

  • 2 abril, 2009

El debut como realizadores de dos jóvenes arquitectos –centrado en la reunión de seis amigos que se reencuentran después de un tiempo sin juntarse- tiene notorias deficiencias como relato, y es perjudicado por un ritmo demasiado lánguido y entrecortado, que se acentúa por el exceso de tiempos muertos. Es verdad que Seis parte de una idea prometedora, que pudo ser un buen reflejo de cierto desencanto generacional, que denotara carencias afectivas y ansiedad juvenil en un sector de nuestra sociedad; pero todo es demasiado Light y se queda en la superficie, en una serie de viñetas sin demasiada trascendencia o interés. Quizás era necesario haber trabajado más el guión, las motivaciones de los personajes o el trabajo con los actores: de hecho, es curioso que el que parece más creíble y espontáneo de los protagonistas es precisamente el único que no es chileno: el simpático mexicano Leonardo Ortizgris. (JP) Seis. Chile, 2009. Dirección de Rodrigo Duque y Cristián Lecaros. Con César Sepúlveda, Paz Bascuñán, Leonardo Ortizgris, Sandra Rusch, Andrés Gómez y Loreto Lustig.