Tanto ha crecido la clínica Las Condes en los últimos años que ha tenido que hacerse cargo no sólo de un buen puñado de nuevos pacientes, sino además de toda una logística para evitar que sus usuarios terminen pasando un mal rato en sus ¡90.000 metros cuadrados!

  • 1 diciembre, 2011

Tanto ha crecido la clínica Las Condes en los últimos años que ha tenido que hacerse cargo no sólo de un buen puñado de nuevos pacientes, sino además de toda una logística para evitar que sus usuarios terminen pasando un mal rato en sus ¡90.000 metros cuadrados!

Tanto así que, tras varios intentos de orientar a sus visitantes desde los estacionamientos hacia sus destinos médicos, la gerencia de Operaciones de la clínica, a cargo de Fernando Besser, encargó el desafío de revertir el panorama a una consultora comportamental: Recursos Límbicos.

Tras un estudio que cruzó metodologías objetivas, subjetivas e inéditas indagaciones cognitivas se llegó a una receta lúdica, cómoda y que fuera evidente para los pacientes para contrarrestar un prejuicio generalizado de lo difícil que era recorrer la clínica.

Junto con replantear los nombres de los edificios para hacerlos más memorables, literalmente se pintó una alfombra vertebral que conecta todos los puntos neurálgicos, pasa por los pasillos más transitados de la clínica y adquiere el color del edificio donde la persona se encuentra. O sea, ahora el que esté perdido se sube a la alfombra y sigue su color… o simplemente juega al luche, pero ya no se pierde. Eso, al menos, aseguran en la clínica.