Por Loreto Silva, socia de BESlegal, ex subsecretaria de OO.PP., presidenta del directorio de enap.
Año: 2049

  • 19 agosto, 2019

El sábado pasado se celebró la décima quinta Maratón de Santiago, en la que participaron aproximadamente 50.000 personas de todas partes del mundo. Se trata de uno de los eventos deportivos más importantes del globo.

Como ya es tradición, la carrera partió en el Parque de la Integración, en el corazón de Santiago, y luego continuó por el borde del río Mapocho hasta El Arrayán. Se trata de un recorrido maravilloso, en el que los maratonistas corren mirando la cordillera de los Andes.

Resulta difícil imaginar que hace tan solo 20 años, en el lugar en que hoy se encuentra el Parque de la Integración, antes existía una ruidosa carretera de alta velocidad (Ruta 5), que dividía en dos partes nuestra capital: la zona oriente y la zona poniente.

El desarrollo de la ingeniería, el impulso innovador y la perseverancia de un grupo de urbanistas  y profesionales del Ministerio de Obras Públicas permitieron la instalación de una cubierta sobre la carretera y la transformación de ese espacio en el parque que hoy disfrutamos y del cual nos sentimos  tan orgullosos. Se trata, sin duda, de un símbolo –land mark– de nuestra ciudad. 

Fueron muchas las dificultades que los impulsores del proyecto debieron enfrentar. La escasez de recursos y los desafíos desde el punto de la ingeniería constituyeron dos grandes obstáculos. Sin embargo, lo más difícil para sacar adelante el proyecto fue la existencia de una tremenda burocracia. Se necesitó la aprobación de aproximadamente 50 entes estatales, repartidos entre el gobierno central, las gobernaciones regionales y las municipalidades. La obtención de todos los permisos y autorizaciones requeridos tomó siete años y la construcción de la obra tan solo dos.

La escasez de áreas verdes y espacios públicos –4,2 metros cuadrados por habitante–, la necesidad de integración social y la urgencia de disminuir los altos niveles de contaminación de la ciudad, no fueron suficiente argumento para que la burocracia se moviera con mayor rapidez y eficiencia. El Estado se había convertido en el principal obstáculo para el desarrollo y en el freno para mejorar la calidad de vida de las personas.

La demora en ese proyecto tan deseado marcó el comienzo de un gran proceso de modernización del Estado y de una verdadera revolución institucional en Chile. Se revisaron y simplificaron los procesos, se dio total transparencia a la toma de decisiones, los plazos dejaron de ser una mera estimación de tiempo, la evaluación del trabajo de los funcionarios se transformó en una práctica habitual y en una importante herramienta de atracción y retención de talento en el sector público.

Como consecuencia de lo anterior, hoy la construcción del Parque de la Integración tomaría tan solo tres años.

Por todo esto, invito a los legisladores que hoy proponen la creación de nuevos organismos estatales, a que revisen nuestra historia y estudien los efectos devastadores que tuvo para el  desarrollo de nuestro país la existencia de una burocracia sobredimensionada y asfixiante. Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Espero por el bienestar de Chile, que ese no sea nuestro caso.