Abogado, diplomático y peronista. Rafael Bielsa, hermano mayor del ex DT de la selección chilena, es un crítico férreo del gobierno y de la política exterior del ex presidente argentino Mauricio Macri y hombre de confianza del actual mandatario trasandino, Alberto Fernández. A fines de diciembre fue nombrado embajador de ese país en Chile, por lo que deberá “jugar” a este lado de la cordillera de los Andes. Esta es su historia.

  • 15 enero, 2020

De niño era “el Loco” entre sus amigos, apodo que con el tiempo le quedó mejor al hermano, como consecuencia de su fuerte temperamento a la hora de tomar decisiones en la cancha. Además del sobrenombre que ambos reciben -por el carácter- y el lazo sanguíneo, comparten una de sus grandes pasiones: el fútbol. Rafael Bielsa Caldera es ferviente hincha de Ñuls –Club Atlético Newell’s Old Boy–, equipo de la ciudad de Rosario, donde su hermano debutó en 1976 como jugador y en 1990 como entrenador y cuyo estadio se llama Marcelo Bielsa.

A fines de diciembre el recién asumido presidente argentino, Alberto Fernández, comenzó a mover las fichas diplomáticas de su gobierno: eligió a los 24 embajadores que representarán su país en el mundo. Para Chile, el seleccionado es el hermano de “Marcelo”. Su par chileno será Nicolás Monckeberg, quien tras dejar el Ministerio del Trabajo el pasado octubre, ejercerá como máximo diplomático en el país natal de Messi a partir del 15 de enero, el mismo día que Bielsa aterrizaría en nuestro país.

Quienes lo conocen cuentan que el nombramiento lo tiene muy entusiasmado, que es un gran admirador –y lector– de este país y que está feliz de instalarse en Santiago. La encomienda de Fernández incluyó, desde el principio, darle prioridad a la persona, las funciones y los intereses del presidente Sebastián Piñera. “Las relaciones trasandinas tienen mucho recorrido para prosperar y Bielsa sabrá ser un facilitador de esa tarea frente al gobierno de Chile. Sin dudas”, asegura el abogado Ricardo Otonello, uno de sus amigos más cercanos, a Capital.

En la cancillería, en tanto, su nombramiento fue bien recibido y coinciden en que tiene credenciales de sobra para esta misión.

“Tiene como virtud ser un tipo súper leído, que a su vez lo convierte en su principal trampa. Es como que tiene una cosa de enorme superioridad sobre el resto, que la trata de expresar cada vez que puede. Ha construido un ego muy importante,” dice Diego Cabot, el abogado y periodista que destapó “los cuadernos de la coimas” del kirchnerismo el año 2018.

El fichaje

Tiene 66 años y hace 25 que conoce a Alberto Fernández. Los dos comenzaron su carrera en el peronismo en Buenos Aires en los años 80, y se alternaron en todos los escalones de la política, hasta convertirse en 2003 en ministro de Exterior del gabinete de Néstor Kirchner, donde les tocó sacar adelante a una Argentina golpeada por la crisis. Además, ambos comparten el amor por la literatura, la poesía y la música, lo que los hace tener un lazo aún más estrecho. Están hechos del mismo material, como dijo una vez Alberto Fernández a un amigo en común. No así con el marido de “Cristina”, con quien tenía una relación más compleja, advierte alguien que trabajó en la Cancillería chilena.

Es muy parecido físicamente al DT y famoso por su gran altura: mide cerca de un metro noventa. Algo que, según los que han estado con él, no deja de ser un aspecto relevante del personaje. “Tiene mucho porte”, asegura el periodista de La Nación, Diego Cabot, aludiendo a la forma en que se impone frente a los otros. “Tiene un gran ego”, añade el reportero. Siempre está elegantemente vestido y, dice Cabot, “desde ese lugar te habla”. Es conocido por su autoexigencia y disciplina en el trabajo, característica que viene de su madre, Lidia Caldera. “Siempre atribuye a la mamá, de amor mediterráneo pero disciplina prusiana, esa contracción de hacer las cosas bien como única opción. Su disciplina de trabajo lo ha llevado a él y sus hermanos a escalar muy alto en la vida”, añade su amigo Ricardo Otonello.

Lo definen como un “erudito” y cuentan que viene de una clásica familia rosarina ilustrada. Es el primogénito del clan Bielsa, que componen además el entrenador que llevó a la Roja al Mundial de Sudáfrica en 2010, y la arquitecta y actual ministra de Desarrollo Territorial y Hábitat de la Nación Argentina, María Eugenia. Padre de cuatro hijos, divorciado y casado nuevamente con la periodista Andrea De Arza.

“Tiene como virtud ser un tipo súper leído, que a su vez lo convierte en su principal trampa. Es como que tiene una cosa de enorme superioridad sobre el resto, que la trata de expresar cada vez que puede. Ha construido un ego muy importante”, dice Diego Cabot, el abogado y periodista que destapó “los cuadernos de la coimas” del kirchnerismo el año 2018.

Su carrera

La pretemporada de su carrera en política partió a los 18 años, cuando se unió a las Juventudes Universitarias Peronistas, rompiendo –tanto él como sus hermanos– la tendencia “Gorila” –como se autodenominan los antiperonistas– que caracterizaba a sus antepasados.

En 1977 tenía 24 años y procuraba dentro de la fiscalía federal. Entonces fue secuestrado por el Grupo de Tareas –miembros de las fuerzas armadas, seguridad del estado y grupos paramilitares que funcionaron a partir de 1975 en Argentina– en el centro de detención clandestino La Calamita, ubicado en la Provincia de Santa Fe, lugar donde fue torturado. A Bielsa le hicieron una “broma de mal gusto”, revelan de su círculo: le simularon un fusilamiento con un cañón de pistola en la cabeza. Tras las desesperadas gestiones de su familia, a los dos meses fue liberado. Entonces egresó de la Universidad Nacional de Rosario, de donde obtuvo su título de abogado –profesión que heredó de su abuelo y de su padre–, emigró a España y más tarde a Italia. En Europa, cuentan, realizó múltiples oficios para tratar de rearmar su vida. “Ha tratado de recuperar la vida que casi le fue arrebatada, cargando con el peso de saber lo que es morir”, indica Otonello.

Fue síndico general de Argentina durante el gobierno de Fernando de la Rúa y ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto entre 2003 y 2005, en el gobierno de Néstor Kirchner. Cargo en el cual, entre muchas otras labores, le entregó la condecoración de la Orden de Mayo al cantante Joan Manuel Serrat. Luego fue diputado por la ciudad de Buenos Aires y secretario de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico.

Entre los chilenos con los que se le ha relacionado, está el senador PS José Miguel Insulza, a quien le tocó en 2006 trabajar con él para una misión de observación electoral de la OEA, entidad que el parlamentario chileno presidía en Ecuador. “Es un hombre inteligente, serio y capaz”, dice.

Pero a Rafa, como lo llaman sus amigos, no solo le interesa la política y la diplomacia, sino que a este Bielsa le atrae de sobremanera todo lo que tiene que ver con las letras. En paralelo con sus actividades políticas se mantuvo publicando activamente libros, ensayos y poemas, además de escribir para distintos medios de comunicación. En su bolsillo siempre lleva una libreta negra, donde anota todo lo que le llama la atención o lo inspira. Ha sido la mente tras algunas de las letras de las canciones de Juan Carlos Baglietto, destacado del rock argentino, y Julia Zenko, considerada la diosa de la canción en el país vecino. Ambos artistas grabaron juntos la canción Señalada por el índice del sol, cuya letra está inspirada en la figura de la abuela de los Bielsa. Hecho que le confesó hace muy poco tiempo a uno de sus grandes amigos: “Julia grabó una canción mía”, le dijo Bielsa mientras comían papas fritas y manís.

En marzo del año 2013 renunció a su cargo público y una semana después se convirtió en el presidente ejecutivo de la concesión de la red de Aeropuertos Argentina 2000,  propiedad del empresario Eduardo Eurnekián –una de las personas más ricas de Argentina–. Bielsa entró a la cancha a mediar entre el gobierno y el negocio aéreo.

“El acto —la inauguración de la terminal B del Aeropuerto Internacional Ezeiza— se suspendió como dos o tres veces porque Cristina no iba, porque no se llevaba bien con el presidente de la compañía. Hasta que Eurnekián decide sacarlo y poner a Bielsa. Ahí se inaugura esa parte del aeropuerto”, recuerda Cabot. Y añade: “Eso sí, a él nunca le gustó que se dijera que había llegado con la venia de Cristina. Decía que lo había hecho por sus propios medios”.

La molestia por el corte de gas

El año 2004, el presidente Néstor Kirchner disminuyó las exportaciones de gas natural a nuestro país, desconociendo un acuerdo firmado el año 1991 por los entonces presidentes Patricio Aylwin y Carlos Menem. Esto golpeó económica y políticamente al gobierno de Ricardo Lagos, ya que fue necesario comenzar a usar petróleo, cuyo precio había aumentado violentamente en el último tiempo.

En ese entonces, el embajador chileno era Juan Gabriel Valdés. Fue en 2003 cuando se conocieron en casa de un amigo común antes de presentar credenciales –ceremonia en la cual se entrega la acreditación diplomática a una persona para ser embajador en cierto país–, lo que es poco común. Valdés consideró aquello como un gesto muy afectuoso. El canciller Bielsa, vestido de ropa deportiva, porque venía de correr, y el embajador Valdés comenzaron una muy informal y amistosa relación que fue clave a la hora de comunicarle al presidente Kirchner y a Fernández, que en ese entonces era jefe de gabinete de ministros, el descontento de Chile frente al rompimiento de un contrato que se asumía como intocable. “Nunca disimuló la molestia que le causó que de pronto se cortara el gas, pues se había dicho que eso no iba a ocurrir jamás”, recuerda Valdés. Quienes lo conocen dan fe de su extrema franqueza y el mismo Bielsa se autodefine de esa forma. En Twitter, de hecho, se describe como “sincericida reincidente”. 

Cuando Valdés fue destinado por la ONU para trabajar en las fuerzas de paz en Haití el año 2004, sus cercanos le organizaron una despedida en el restaurante El Parrón, en Santiago. Rafael Bielsa asistió al almuerzo. Al momento que entró, se le acercó el ex presidente Patricio Aylwin y le dijo: “Usted… usted dígame… quiero saber, usted es…”

Bielsa se le adelantó y le contestó: “Hermano de Marcelo”. Entonces, el ex presidente le respondió: “¡No! usted es nieto de Rafael Bielsa, que es un gran jurisconsulto, experto en derecho administrativo argentino”.

El entonces ex canciller de Argentina estaba feliz de que le hubiesen preguntado por una vez por otro familiar.

Un nuevo seleccionado para Chile

El plan del trasandino es que en un principio sus dos hijos menores –Juan Agustín de 11 y Joaquín de 8–  no se desarraiguen de su colegio, amigos ni de su vida en general. Para ello, es probable que viajen intercalados fin de semana por medio.

Para el diplomático, Chile es constantemente un tema de conversación entre sus cercanos. Ricardo Otonello cuenta que Bielsa admira la voluntad de los chilenos y la manera en que se ha construido la historia moderna de nuestro país. “Solemos regalarnos libros de la historia o la realidad chilena, entre los que se encuentran tomos de la autora Isabel Allende, del historiador Rafael Sagredo Baeza y Luis Sepúlveda”, dice.

Y revela una infidencia: “Desde hace tiempo, Chile era una de las ilusiones de Bielsa. Cuando se concretó el llamado del presidente Fernández, estaba muy feliz”.

En todo caso, es consciente del paso de su hermano menor como director técnico de la selección de fútbol de nuestro país. Eso le deja la vara muy alta a la hora de presentarse en la sociedad chilena, donde servirá como embajador. Pero él no toma esto como una carga, sino que como un punto a su favor. “Bielsa”, ha dicho, es algo que ya existe en Chile y espera estar a la altura.