Operaciones por más de mil millones de dólares en sólo diez días colocaron al Grupo Luksic al frente de las movidas empresariales del año. Una apuesta de diversificación que también supone un renovado desafío como referentes del mundo privado. Por Guillermo Turner.

  • 5 abril, 2011

Operaciones por más de mil millones de dólares en sólo diez días colocaron al Grupo Luksic al frente de las movidas empresariales del año. Una apuesta de diversificación que también supone un renovado desafío como referentes del mundo privado. Por Guillermo Turner.

 

Operaciones por más de mil millones de dólares en sólo diez días colocaron al Grupo Luksic al frente de las movidas empresariales del año. Una apuesta de diversificación que también supone un renovado desafío como referentes del mundo privado. Por Guillermo Turner.

 

La semana pasada, el grupo Luksic inauguró su más reciente proyecto minero: Esperanza. Ubicado en pleno desierto de Atacama, a 2.330 metros de altura y con Sierra Gorda como localidad más cercana (a 30 kilómetros), para el conglomerado tiene un valor que va más allá de esas 190 mil toneladas de concentrado de cobre anual que espera producir. Porque son los mismos parajes que en el pasado recorrió Andrónico Luksic Abaroa, muchas veces acompañado por integrantes de su familia, convencido de la riqueza que escondían sus rocas.

Y tenía razón, no sólo en lo que respecta a Esperanza, sino en el potencial general de los negocios en que se fue involucrando junto a sus hijos. Tanto, que Quiñenco –el holding bajo el cual administran parte de su patrimonio– cerró 2010 con utilidades sobre 620 millones de dólares, mientras que Antofagasta Plc, su símil para las incursiones mineras del grupo, bordeó los 1.000 millones de dólares. Y con recursos de sobra para seguir invirtiendo.

De hecho, ahí recayó por mucho tiempo la mayor interrogante del mercado en torno a los Luksic: qué harían con tanta caja. Pues bien, pareciera que en 2011 Andrónico, Guillermo y Jean Paul optaron por despejar cualquier inquietud y tomar las posiciones que se merecía la tercera fortuna de América latina (con un patrimonio de 19.200 millones de dólares, según la revista Fortune). Las estaciones de servicio Shell, el 20% de la francesa Nexans y el 10% de la Compañía Sudamericana de Vapores (CSAV) se sumaron a un portafolio que incluía agroindustria, alimentos, minería y sector financiero, y que ahora mira hacia otros rubros, como el retail.

Pero no piense que se trata de un proceso desordenado ni diversificado hasta el extremo. Quienes los conocen afirman que los Luksic han analizado cuidadosamente cada paso y que, si bien han aprovechado oportunidades de precio, tampoco invierten con perspectivas de corto plazo. Para ello, cuentan con un modelo de administración muy valorado por los expertos en holdings familiares (cada hermano, a cargo de un área de desarrollo) y un destacado equipo gerencial y de asesores externos en temas legales y comunicacionales, entre otros.

Sin duda, un grupo humano en el que deberán confiar nuevas responsabilidades y no sólo empresariales. Porque tanta incursión terminó por llamar la atención de sectores políticos que, independiente de la posición ideológica, tienen menos proximidad con la familia y miran con cierto recelo la mayor participación que ésta pueda tomar en sectores estratégicos. Pero eso no es todo: un holding de estas proporciones tiene peso suficiente para hacer sentir su voz y la pregunta es cómo desarrollarán ese rol. Algo se atisbó hace unas semanas, cuando –en sendas entrevistas a los principales diarios del país– Guillermo Luksic expuso sus aprensiones en materia de energía y competitividad. “Un país más próspero, más digno, con más empleo y mejores remuneraciones, y eso es crecimiento económico”, planteó a Diario Financiero.

Los intereses y personalidades, más o menos expuestos, de los hermanos Luksic llevan a varios a concluir en que se trata de un holding distinto y alejado de los cánones habituales bajo los cuales se clasifican algunos de los grupos más tradicionales que han dominado la agenda privada del país. “Mira lo que ha hecho Andrónico con Canal 13”, dice un cercano, en referencia al estilo liberal que impregna por estos días la pantalla del antiguo canal de la UC. Tampoco la agenda social o ambiental está fuera de sus intereses y, otra vez, la mina Esperanza sirve de ejemplo: 12% de dotación femenina (el doble que el promedio de la industria), más de 300 vecinos de la zona contratados, uso de agua de mar en un 100%, etc.

En definitiva, tome nota: no serán nuevos en el barrio, pero sí unos vecinos mucho más influyentes.