Los largos años de trabajo y la expectación valieron la pena. El nuevo Liguria, en el corazón del barrio Lastarria, por fin se inauguró. Son cuatro pisos, y un subterráneo por venir, lleno de detalles a cargo de Carola Peña y Karina Berrier del Bazar de la Fortuna. Hay diferentes atmósferas según los niveles; bar […]

  • 4 enero, 2018


Los largos años de trabajo y la expectación valieron la pena. El nuevo Liguria, en el corazón del barrio Lastarria, por fin se inauguró. Son cuatro pisos, y un subterráneo por venir, lleno de detalles a cargo de Carola Peña y Karina Berrier del Bazar de la Fortuna. Hay diferentes atmósferas según los niveles; bar tipo cantina, salones más señoriales, comedores familiares e incluso una biblioteca para instalarse a beber y leer. La barra central tiene atrás una inmensa estantería de vinos coronada por un mural del artista Ekeko y una luminosa cúpula de vidrio. Toda la iconografía liguriana adorna las paredes: imágenes del Chile pasado, propaganda política, fotografías del Bim Bam Bum del maestro Julio Bustamante, papeles murales y alfombras pintadas a mano por Claudio Palominos y delicadas serigrafías de la artista argentina Neftalí Garrido. Justo en la esquina de Merced y José Victorino Lastarria, el bar restaurante más grande de Chile lleva unas semanas de marcha blanca, abriendo sus puertas sólo a grupos de invitados y al peregrinar de sus clásicos parroquianos, pero el personal ya se encuentra listo y dispuesto a atender a los comensales que prometen llenar cada uno de sus rincones desde mediados de mes.