Reforzar liderazgos constructivos, trabajo en equipo, comunicación y diversidad son algunos de los objetivos que están permeando cada vez más en los programas de negocio.

  • 25 octubre, 2018

Saber comunicar, trabajar en equipo y mostrar un liderazgo constructivo son algunas de las características que se piden en un ejecutivo de alta administración dentro de las empresas. Las llamadas “habilidades blandas” están siendo cada vez más importantes para movilizar a las organizaciones en un mundo que vive en constante transformación. Y las áreas de postgrados de las universidades chilenas están cada vez más enfocadas en ofrecer programas de MBA que no solo compitan por sus contenidos técnicos, sino también por habilidades más acordes con la llamada “nueva economía”, esa donde la colaboración y los liderazgos horizontales parecen tener la clave. 

“El conocimiento hoy está disponible en todas partes, pero no es suficiente. En la Escuela de Negocios de la UAI pensamos que nuestros procesos de aprendizaje deben desarrollar la habilidad para hacer, la confianza para actuar y la humildad para liderar. La primera la entregamos mediante un faculty de clase mundial, lo cual ya es un elemento relevante. Sin embargo, el gran desafío está en ser capaces de desarrollar la confianza para actuar y la humildad para liderar”, afirma Horacio Arredondo, director del MBA de la Universidad Adolfo Ibáñez.

En el caso de la Universidad Católica, tratan de crear una sinergia entre el impacto de las competencias duras y blandas. Para ello ofrecen talleres en temas como negociación, comunicación efectiva y trabajo en equipo. “Uno de los grandes desafíos es formar profesionales completos, abiertos al cambio, a la innovación, preparados para asumir nuevos desafíos y preocupados por la sociedad y el desarrollo sustentable”, sostiene el director del MBA UC, Marcos Singer.

La universidad también ofrece un área de Desarrollo de Carrera, que entrega a los alumnos la posibilidad de trabajar sus habilidades de gestión personal y relaciones interpersonales, junto con herramientas de autoconocimiento, coaching y programas de mentoría. 

“La recepción de los alumnos es muy positiva, y con frecuencia, sorpresiva. Las competencias duras son usualmente más evidentes, pero descubren que tienen falencias en habilidades blandas, sufren una especie de desengaño, que es duro, pero muy potente en su formación”, agrega Singer.

En el caso de la Universidad de Chile, en 2014 se creó en el postgrado FEN la unidad de Mejora Continua e Innovación Curricular, con el objetivo de actualizar tanto los contenidos como las metodologías de enseñanza y aprendizaje para equilibrar los aspectos teóricos con los prácticos. De esta forma, no solo se han incluido cursos que potencien habilidades gerenciales, también se han incorporado aquellos que contribuyen al desarrollo de dichas habilidades de manera específica, como Comunicación Efectiva, Negociación, Presentation and Negotiation Skills in English, entre otros. “En paralelo, los profesores también se capacitan para mejorar estas habilidades en los alumnos, por ejemplo, aumentando la discusión de casos en sus clases, transformándose el profesor en un facilitador, que promueve el debate de ideas y desarrollo de argumentos”, dice el director de la Escuela Postgrado FEN, Mauricio Jara. 

 

Nuevas metodologías

En la Universidad de los Andes, el Executive MBA cuenta con varias áreas de desarrollo: una de ellas es la Mentoría Empresarial, programa que permite acompañar al alumno en definir cómo llegar hacia donde quiere ir, basado en la experiencia de un ejecutivo o empresario de larga trayectoria. También está el taller de Liderazgo Estratégico, donde se desafía el estilo de liderazgo y gestión del alumno; el de Negociación y el taller de Trabajo de Equipo, que es en forma permanente para discutir los casos. 

Asimismo, se incorporó en la malla el Juego de Negocios EXSIM, una actividad integradora que se realiza hacia el final del programa y que permite a los alumnos aplicar lo aprendido en el MBA. “Cada equipo forma una empresa, donde se asignan roles ejecutivos a cada alumno. Deben justificar sus acciones ante un directorio real, negociar financiamiento con entidades bancarias y condiciones laborales con sindicatos reales, además de hacer frente a las acciones de la competencia. Gracias a la alta dosis de realismo del juego de negocios el alumno desarrolla las habilidades, los conocimientos y los valores necesarios para gestionar con éxito una empresa”, explica Álvaro Pezoa, director del MBA del ESE de la Universidad de los Andes. 

Y sostiene que la enseñanza que entrega el ESE se basa en el principio “de que el éxito de la actividad empresarial y de negocios solo es posible si incluye el perfeccionamiento de todas las dimensiones de la persona. Por este motivo, una característica particular de los programas que el ESE organiza, junto a su reconocido nivel académico, es la profundidad en el tratamiento de los aspectos humanos y éticos de las decisiones empresariales”. 

En el caso de la UAI, el Programa de Desarrollo y Transformación (PDT) incorpora asignaturas que buscan desarrollar habilidades fundamentales del líder, como la comunicación efectiva y el personal branding. “Nuestro programa cuenta con ramos de Liderazgo Adaptativo, Comportamiento Organizacional y Transformación Organizacional, los cuales se relacionan entre sí y con el PDT”, dice Arredondo.  

El MBA de la Universidad Diego Portales enfatiza la aplicación práctica de la teoría de las distintas disciplinas de la administración de empresas, junto con trabajar durante todo el programa el desarrollo de habilidades gerenciales. “Se busca formar líderes relacionales que generen cambios significativos en sus organizaciones, e inspiren a sus equipos trabajando en una dinámica basada en la colaboración. La idea es fomentar el autoconocimiento del estudiante y, de esta forma, encauzar el estilo de liderazgo que más se adecúe a su perfil y metas”, sostiene Claudio Thieme, director del MBA UDP.

 

Mujeres ejecutivas

Otro de los desafíos que están enfrentando los MBA de las diferentes instituciones académicas chilenas son las crecientes demandas de equidad e igualdad de las mujeres dentro de las empresas y, sobre todo, que esto se traduzca en una mayor participación en cargos directivos. En general, los académicos indican que dentro de los MBA el porcentaje de mujeres fluctúa entre un 20% a 30% del total de alumnos, que es necesario aumentar.  

El director del MBA de la Universidad del Desarrollo, Fernando Sánchez, afirma que “históricamente y a nivel latinoamericano, la participación de mujeres en programas como el MBA ha sido baja. Esta última década ha ido aumentando porcentualmente, privilegiando formatos que les permitan conciliar familia-trabajo-estudios”. De ahí que para potenciar la participación de profesionales mujeres, se les entregan becas exclusivas para el financiamiento de sus estudios. “Actualmente, el MBA UDD, en todas sus versiones y a nivel regional, es un programa que cuenta con una alta participación femenina en el aula de clases; a su vez, integra a profesionales independientes que provienen de carreras de la salud, agropecuarias, derecho, diseño y arquitectura”, dice.

En la Universidad Católica reconocen que este es un tema en el que aún deben avanzar. “Abordamos los temas de género de manera mucho menos profunda de lo que queremos y debemos. Aunque estamos poniendo espacial energía en los últimos años por atraer mujeres al MBA-UC, oscilamos entre un 20% a 30%, lo cual no nos satisface. Nuestro currículum no ha enfatizado especialmente los desafíos particulares de la mujer en el mundo laboral, pero lo estamos trabajando”, dice Marcos Singer. 

En el caso de a UAI, Arredondo afirma que si bien cuentan con aproximadamente un 30% de mujeres en la sala, “como región, Latinoamérica está aún lejos de los ratios que vemos en países desarrollados, que se encuentran entre 40% y 50%. Sin embargo, vemos una evolución muy positiva en nuestra admisión, la cual apoyamos con becas y soluciones particulares cuando es necesario”.