• 29 junio, 2007


Chile se ha posicionado como una plaza atractiva en el mercado de los bonos de carbono. Es el cuarto oferente y el tercero más confiable en este tipo de transacciones en el mundo… Por primera vez, el medio ambiente parece mostrar retornos claros y explícitos para la fauna empresarial. Y ojo: mientras la tierra se sigue calentando, este negocio parece adquirir mayor temperatura.
Por Lorena Medel.

Al Gore no es el único que está sacando dividendos del cambio climático. Los países en vías de desarrollo también están haciendo lo suyo, vendiéndole bonos de carbono a naciones del primer mundo que, a estas alturas, están muy complicadas con el reto de disminuir sus emisiones. El negocio está boyante y solo el año pasado se transaron 563 millones de toneladas métricas de CO2 en el Mecanismo de Desarrollo Limpio –que es donde participa Chile–, un 35% más que 2005, lo que en cifras signifi có la friolera de 5.232 millones de dólares. Una cifra interesante. De ese total, se estima que los proyectos chilenos representaron en 2006 el 1,3%.

Chile ratificó el Protocolo de Kyoto (la piedra filosofal de esta historia) en agosto del 2002, pasando a convertirse en interlocutor válido para los llamados Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL), que ofrecen a las naciones desarrolladas la posibilidad de reducir emisiones fuera de sus fronteras, por la vía de adquirir certificados de reducción, o bonos de carbono, en países que hasta ahora no tienen compromisos medioambientales. El principio general del protocolo es que la
reducción de las emisiones tiene un efecto global, sin importar el lugar donde se generan.

Desde entonces, nuestro país ha jugado un papel más que relevante en el mercado de los bonos de carbono. Es el cuarto oferente, después de China, India y Brasil, y el tercero más confi able en este tipo de transacciones. Actualmente, representa poco más del 2% de la oferta mundial de proyectos, con un total de 30 iniciativas bajo el MDL. Doce en validación, uno bajo solicitud de registro y 17 ya registrados. Para 2012, que es cuando se cumple la primera etapa del señalado protocolo, se espera haya triplicado su oferta de bonos de carbono.

No obstante, y pese a la suerte de delantera que llevamos en la materia, hay que decir que hasta aquí han sido pocas las empresas chilenas que se han atrevido a apostar por el negocio de la descontaminación. Básicamente, porque se trata de un tema que sigue siendo caro, engorroso y porque los retornos, hasta ahora, solo permiten financiar una parte de los proyectos y no su totalidad.

Con todo, las experiencias de compañías como Hidroeléctrica Guardia Vieja, Nestlé, Watt’s, Agrosuper, Arauco, Lepanto y Metrogas, entre otras, está induciendo a un buen número de empresas a mirar el negocio con atención. A estas alturas ya no hay empresa eléctrica, forestal, minera o agroindustrial que no haya creado una gerencia medioambiental y esté evaluando proyectos para reducir emisiones… Ya que además de todos los benefi cios que trae el ser una empresa “medioambientalmente amigable”, hay estimaciones de que los precios están empezando a subir y que, de aquí a 2012, las transacciones superarán con creces los 170 millones de dólares que ya han entrado al país por este concepto.

Hasta ahora, los principales compradores de bonos de carbono chilenos han sido empresas eléctricas japonesas y el Banco Mundial. Sin embargo, se estima que la demanda de los países desarrollados seguirá creciendo y que podría superar los mil millones de toneladas métricas de CO2 al año, durante cada uno de los cinco años del primer período de cumplimiento (2008-2012). Si se calcula a 10 dólares la tonelada, que es más o menos el precio promedio actual, las ventas anuales podrían llegar a 10 mil millones de dólares. Ojo, que esto no incluye a Estados Unidos, cuya demanda sería, según un informe elaborado por EcoSecurities, de 2 mil millones de toneladas anuales de CO2.

El MDL, en tanto, podría absorber el 32% de la demanda del mercado, es decir, 300 millones de toneladas de CO2 anuales que, multiplicado por los cinco años del primer período, entrega una demanda total de alrededor de 1.500 millones de toneladas de CO2. ¡Vaya cifra! De ahí que de un tiempo a esta parte hayan aterrizado tantos brokers y fondos extranjeros, que vienen a Chile a buscar proyectos. Pero no para sí, sino para compañías y naciones del primer mundo que necesitan reducir emisiones.

Entre ellos destacan CantorCO2e, Evelop, MGM International, EcoInvest, Aple Consultores, Deuman International, 3C, firmas que, en algunos casos, también actúan de asesores para lograr un registro ante la junta ejecutiva de MDL.

-Esta ha sido una tremenda oportunidad para las empresas chilenas, pues les ha permitido viabilizar proyectos de inversión que de otra manera no se hubieran podido llevar a cabo y, al mismo tiempo, les ha ayudado a proteger el medioambiente en el que operan –sostiene Sergio Vives, vicepresidente para Sudamérica de CantorCO2e, uno de los broker más intensivos en asesorías a empresas chilenas en este campo–. Cuando esto recién partió, hubo mucha resistencia. Las empresas veían solo el gasto que signifi caba y no le encontraban el benefi cio. Los que operamos en esta industria tuvimos que hacer un trabajo de joyería, hasta que entendieron que en esto hay retornos.

-Que los proyectos chilenos sean bien avaluados también genera confianza –agrega Arturo Errázuriz, director regional de EcoSecurities, firma dedicada a la ubicación, desarrollo y comercialización de bonos de carbono en el mundo–. La estabilidad política y económica de Chile, unida a la seriedad de sus empresas, ha hecho que los proyectos consigan mejores precios que los de cualquier otro país de América latina, incluyendo Brasil… Hace poco, sin ir más lejos, los analistas de la consultora Point Carbon rankearon a Chile como el tercer mejor país para invertir en proyectos MDL, después de India y China.

Las oportunidades están a la vuelta de la esquina en todo lo que es energía, eficiencia energética, rellenos sanitarios, forestación y reforestación, transporte. Es cosa ver quiénes se están metiendo en esto. Los hay desde viñas hasta grandes eléctricas, pasando por cementeras, sanitarias, vertederos, industrias de todo tipo y hasta bancos.

 

Chile y los MDL

El organismo encargado de velar por el correcto funcionamiento de las transacciones de bonos de carbono y sus directivas es la Junta Ejecutiva del MDL, órgano compuesto por 20 integrantes de distintas partes del mundo. Entre sus principales funciones, está el aprobar metodologías que reduzcan emisiones de GEI (gases de efecto invernadero), autorizar líneas base, proyectos MDL, la generación de Certificados de Emisiones Reducidas (CER) y registrar proyectos, entre otros.

-Para obtener los llamados bonos de carbono, conocido por sus siglas en inglés como CER, el proyecto MDL debe seguir un ciclo que consta de seis etapas: diseño, validación-registro, monitoreo, verificación-certificación y finalmente el otorgamiento del certificado con la cantidad de CER –señala Arturo Brandt, abogado de Poch Ambiental–. Es un proceso largo, costoso y que requiere de mucha dedicación por parte de la empresa. De ahí que no todas las compañías chilenas estén dispuestas a desarrollar proyectos de reducción, más aún si no existe una reglamentación que las lleve en esa dirección.

Y agrega:
-Por otro lado, no todos los proyectos que reducen emisiones pueden transar bonos de carbono. Para hacerlo deben cumplir con los llamados criterios de adicionalidad y línea base que exigen estos mecanismos. El Protocolo de Kyoto dice que las reducciones transadas deben ser “adicionales” respecto de las que ocurren en los países en vías de desarrollo y deben estar aparejadas con la modernización de sus economías o las mejoras de la competitividad de ellas. Si solo se transan las reducciones normales, no se alcanzaría la meta del Protocolo de Kyoto y ello obligaría a acordar mayores controles en la próxima etapa.

Chile ha desarrollado su estrategia a través de Conama, entidad que tiene la labor de fomentar las políticas públicas respecto de estos temas. Por su parte, el sector público, a través de ProChile, fomenta la participación de Chile en este mercado. El fomento privado está a cargo de SFF, aunque recientemente se ha incorporado también Corfo, que está desarrollando un programa de financiamiento de proyectos que generen energía a partir de fuentes renovables no convencionales. En el primer concurso se dispuso de un pequeño fondo, apenas 1,3 millones de dólares, que fue distribuido en 46 proyectos: 12 eólicos, 22 hidroeléctricos, 11 de biomasa y uno geotérmico. En el segundo concurso el fondo era el mismo y fue distribuido en 40 proyectos, 18 hidroeléctricos, 16 de generación eóli-ca y seis de biomasa.

Adicionalmente a esa ayuda, han surgido compradores que, además de adquirir reducciones de emisión, se han interesado en invertir en los proyectos, o ser un socio más de ellos. Tal es el caso de EcoSecurities, que ha participado activamente en el desarrollo, financiamiento y comercialización de proyectos como los vertederos Cosmito y Copilemu y la central hidroeléctrica de pasada Ojos de Agua, de Endesa. Es también el caso de CantorCO2e, que a través de Mitsui invirtió en el proyecto de Lepanto.

En el portafolio de MDL es posible distinguir al menos 18 tipos de proyectos, donde los de destrucción de gases HFC representan un 26% de la generación de CER. Los proyectos de reducción de N2O representan un 12%, los hidroeléctricos un 9%, los de energía a partir de biomasa un 8%, los de captura de metano de rellenos sanitarios un 9% y los de energía eólica un 6%.

-Es importante tener presente que dentro de Kyoto los países con obligaciones de reducción de GEI deben abstenerse de utilizar la energía nuclear como MDL dentro del primer período y que los proyectos forestales no pueden ser utilizados más allá del 1% anual de las emisiones que los países con obligación de reducción tenían individualmente en 1990 -acota Brandt.

 

{mospagebreak}Los otros mercados del carbono

Por un asunto de sensibilidad ambiental y anticipándose a la entrada en vigor del Protocolo de Kyoto, la Unión Europea elaboró su propio sistema de reducción de CO2, llamado Emission Trading Écheme (ETS). Lo bueno para Chile es que éste homologó algunas normas establecidas en Kyoto, entre ellas la de admitir que los miembros de la Unión Europea utilicen el MDL como mecanismo para cumplir sus normas de emisión de CO2. A futuro, se espera se creen otras reducciones domésticas obligatorias en Canadá, Suiza, Japón, Noruega y Corea, las cuales podrían aceptar el MDL como mecanismo de reducción de emisiones de GEI.

También existen algunas regulaciones en Estados Unidos en los estados de Massachussets, California, Oregon y Washington, que podrían hacer aplicable el MDL como forma de promover las reducciones de CO2. Asimismo, en agosto de 2006 fueron publicadas las reglas de funcionamiento del Regional Greenhouse Gas Initiative (RGGI), la cual pretende regular las emisiones de CO2 en Connecticut, Delaware, Maine, New Hampshire, New Jersey y Vermont. Su vigencia se aguarda para el 1 de enero de 2009.

En Estados Unidos, por otra parte, se creó la primera bolsa de intercambio de bonos de carbono del mundo, la Chicago Climate Exchange Inc., hasta ahora el único sistema voluntario de ese país, permite comercializar emisiones de los seis tipos de gases de efecto invernadero que existen y las normas que lo rigen son legalmente vinculantes para los participantes.

También en Estados Unidos se han ido creando fondos institucionales para la compra de CER, como es el caso del Prototype Carbon Fund, dependiente del Banco Mundial, el cual inició sus operaciones en 2003 con un monto de apenas 180 millones dólares y que hoy maneja más de mil millones de dólares.

A la fecha, se estima que existen 58 fondos dedicados a la compra de bonos de carbono, los cuales manejan en conjunto 11,8 mil millones de dólares. Como se ve, la plata está…

Las empresas chilenas que se atrevieron

No son muchas. Pero ya hay un listado importante de empresas chilenas que, operando en distintos sectores de actividad, han emitido o se proponen emitir en los próximos años bonos de carbono. En conjunto, confi guran un destacamento de avanzada que está corriendo las fronteras del desarrollo ambiental.

Sector agrícola

Agrosuper
Desarrollador: CantorCO2e y Poch Ambiental.
Descripción: Consiste en reducir gases efecto invernadero a través de biodigestores y plantas de lodos activados, que captan el gas metano (gas 21 veces más dañino que el carbono) que emiten los purines en descomposición. Con ese biogás, Agrosuper satisface, parcialmente, las necesidades energéticas y térmicas de sus propios proyectos.
Ciclo del proyecto: Agrosuper ya tiene cuatro proyectos registrados, Peralillo, Pocillas-La Estrella, Corneche-Los Guindos y La Manga, uno en etapa de registro (Ramirana) y otros en etapa de validación (Las Palmas y Santa Rosa).
Inversión: 12 millones de dólares.
Comprador: Tokyo Electric Power Company (TEPCO), de Japón, y Transalta Corporation, de Canadá. Adicionalmente, el año pasado fi rmó una transacción de forwards (papeles a futuro) con el banco holandés Rabobank, vendiendo su compromiso de reducir 1,2 millones de toneladas de carbono. Fue la primera transacción en el mundo donde se pagó la compra de bonos en forma anticipada.
CER previstos al 2012: 5,8 millones de toneladas de carbono.
Precio: Un promedio de 4 euros por tonelada de CO2.

Sustitución por gas natural y co-generación


Metrogas y Nestlé
Desarrollador: MGM International, con asistencia Técnica de Gamma Ingenieros y Metrogas.
Descripción de proyecto: Sustitución de carbón y petróleo por gas natural (Metrogas) en todas las calderas y hornos en la fábrica de Graneros (VI Región) de Nestlé.
Ciclo de proyecto: Registrado.
Inversión: 2,5 millones de dólares.
Comprador: Electric Power Development Co. Ltda.
CER previstos al 2012: 134 mil toneladas de CO2. Eso, en condiciones óptimas. No con los recortes actuales de gas.
Precio: Un promedio de 6 euros por tonelada de CO2.

Metrogas y Watt’s Alimentos
Desarrollador: MGM International, con asistencia Técnica de Gamma Ingenieros y Metrogas.
Descripción de proyecto: Metrogas implementó una planta de cogeneración en la industria Watt’s Alimentos. Los equipos de cogeneración producen simultáneamente electricidad, vapor y agua caliente a partir del gas natural, logrando mayor eficiencia y por lo tanto menores emisiones que la generación por separado de cada una de estas energías.
Inversión: 6 millones de dólares.
Ciclo de proyecto: Solicitud de registro.
Comprador: JPower de Japón.
CER previstos al 2012: 19 mil toneladas de CO2.
Precio: Un promedio de 3 euros por tonelada de CO2.

{mospagebreak}Generación de energía con biomasa


Arauco Generación
Desarrollador: Cantor CO2e.
Descripción de proyecto: Generación de energía con biomasa forestal (desechos forestales) que se encuentra en las plantas Trupán (29 MW), Nueva Aldea Fase 1 (29 MW) y Nueva Aldea Fase 2 (37MW). Se trata de una tecnología neutra en emisiones de CO2 y que utiliza un recurso natural renovable. Además, Arauco desplaza parte de esa energía a la red.
Inversión: 8 millones de dólares.
Ciclo de proyecto: Registrado.
Comprador: Tokio Electric Power Company (TEPCO), de Japón. CER previstos al 2012: 2,8 millones de toneladas de CO2.
Precio: Sin información.

Forestal Russfin Ignisterra
Desarrollador: EraTech.
Descripción de proyecto: Generación de energía térmica y eléctrica usando los desechos forestales de la lenga.
Ciclo de proyecto: Registrado.
Comprador: The Swiss Climate Foundation. CER previstos al 2012: 243 mil toneladas de CO2.
Precio: Un promedio de 4 euros por tonelada de CO2.

Proyectos hidroeléctricos

Pacific Hydro Chile y Statkraft Norfund Power Invest (SNPI)
Desarrollador: EcoSecurities.
Descripción de proyecto: La Higuera es un proyecto hidroeléctrico de 155 MW, ubicado en las cercanías de San Fernando. Es una central de pasada que comprende un canal de desviación y esclusa, túnel y bocatomas en los ríos Azufre y Tinguiririca.
Ciclo de proyecto: Registrado.
Comprador: Financiado por el mismo joint venture.
CER previstos al 2012: 2,4 millones de toneladas de CO2.
Precio: Sin información.

Colbún
Desarrollador: Hidroeléctrica Guardia Vieja.
Descripción de proyecto: Chacabuquito es una central de pasada de 26 MW, ubicada en el valle del Río Aconcagua, cerca de Los Andes. Está operativa desde julio de 2002.
Ciclo de proyecto: Validación.
Comprador: Mitsubishi, a través del Banco Mundial. Fue la primera central hidroeléctrica en el mundo en vender reducciones de emisiones de CO2 bajos los MDL del Protocolo de Kyoto. La transacción fue asesorada por la certificadora alemana TUV. Se estima que el negocio con los japoneses durará a lo menos 10 años.
CER previstos al 2012: 1,1 millones de toneladas de CO2.
Precio: 3 euros por tonelada de CO2.

Endesa Eco
Desarrollador: EcoSecurities.
Descripción de proyecto: La central Ojos de Agua es una central de pasada, ubicada en la VII Región, a 100 kilómetros de Talca. Tendrá una capacidad instalada de 9 MW, y dependiendo del flujo del río Cipreses y la electricidad generada, será entregada al Sistema Interconectado Central. El propósito es generar electricidad a partir de un recurso renovable. La construcción comenzó en mayo de 2006 y
entrará en operación en abril de 2008. Ciclo de proyecto: Registrado.
CER previstos al 2012: 125.000 toneladas de CO2.
Precio: Sin información.

Rellenos sanitarios

Hidronor
Desarrollador: EcoSecurities.
Descripción de proyecto: Captación de gas en el vertedero Cosmito, ubicado en la Región del Bío Bío. El proyecto comprende un sistema de captación de gas, una cubierta hermética para el vertedero y una antorcha de incineración.
Ciclo de proyecto: Registrado.
Comprador: EcoSecurities.
CER previstos al 2012: 593 mil toneladas de CO2.
Precio: Sin información.

Hidronor
Desarrollador: EcoSecurities.
Descripción de proyecto: Captación de gas metano en el vertedero Copiulemu, ubicado en la VIII Región. Se encuentra en funcionamiento.
Ciclo de proyecto: Registrado.
Comprador: EcoSecurities.
CER previstos al 2012: 631 mil toneladas de CO2.
Precio: Sin información.

CAM
Desarrollador: EraTech.
Descripción de proyecto: Captación de gas metano en el vertedero El Molle, ubicado en la Región de Valparaíso.
Ciclo de proyecto: Registrado.
Inversión: 4 millones de dólares.
Comprador: Sin información.
CER previstos al 2012: 896 mil toneladas de CO2.
Precio: Sin información.
Lepanto (familia Velasco-Donoso) y Mitsui & Co.
Desarrollador: Cantor CO2e.
Descripción de proyecto: Captación de emisiones de gas metano proveniente de la descomposición de los residuos domiciliarios acumulados por más de 20 años en el ex-relleno sanitario de la comuna de San Bernardo. Hace poco se hizo una inversión de 6 millones de dólares para mejorar la eficiencia.
Ciclo de proyecto: Registrado.
Inversión: 8 millones de dólares.
Comprador: Conglomerado japonés Mitsui & Co.
CER previstos al 2012: 2,5 millones de toneladas de CO2.
Precio: 5 euros por tonelada de CO2.

Grupo Urbaser Kiasa, KDM
Desarrollador: MGM International.
Descripción de proyecto: Captación de emisiones de gas metano proveniente del relleno Lomas de los Colorados, ubicado en la localidad de Montenegro, en el norte de la Región Metropolitana. Este recibe aproximadamente 115.000 toneladas mensuales de basura, las que podrían generar una cantidad suficiente de gas metano como para propulsar una central termoeléctrica de hasta 64MW en su máxima generación.
Ciclo de proyecto: Registrado.
Inversión: 6 millones de dólares.
Comprador: sin información
CER previstos al 2012: 4 millones de toneladas de CO2.

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Reducción de óxido nitroso

Enaex
Desarrollador: Carbon GMBH, Austria.
Descripción de proyecto: Para producir sus explosivos, Enaex necesita inyectar ácido nítrico, compuesto que emite cantidades importantes de óxido nitroso (N2O) a la atmósfera y que posee un potencial de calentamiento global de 310 veces el CO2. El proyecto consiste en reducir aproximadamente un 94% de las emisiones actuales de N2O, en conjunto con una importante reducción de NOX. Para ello, la compañía instaló un reactor de abatimiento de óxido nitroso en los gases de cola del proceso de producción de ácido nítrico de la planta PANNA 3. Es el proyecto más grande en su tipo desarrollado en Chile.
Ciclo de proyecto: Registrado.
Inversión: 12 millones de dólares.
Comprador: Mitsubishi CER previstos al 2012: 4,6 millones de toneladas de CO2.
Precio: 13 euros por tonelada de CO2 reducida.

Calentamiento global y Kyoto

El Protocolo de Kyoto rayó la cancha para las transacciones de bonos de carbono. Y dispuso qué países deberán reducir sus emisiones y cuáles podrían ayudarlos en este desafío.

La hipótesis del calentamiento global todavía está lejos de ser universalmente aceptada. Pese a que la comunidad internacional parece estar convencida de la “urgencia” de proteger el ambiente de los gases de efecto invernadero, hay un buen número de científicos y economistas que desconfía de las actuales mediciones satelitales. Esa falta de certeza, sin embargo, lejos de debilitar las predicciones pesimistas acerca del futuro, las ha favorecido. Hoy todo el mundo habla del tema.

-Dejando aparte el alarde de efectos especiales, la película de Al Gore supone que el deshielo de los polos provoca un aumento tal de la proporción de agua dulce en el mar que cambia el curso de la Corriente del Golfo, provocando una glaciación a escala planetaria que se hace patente en 48 horas –sostiene Ian Nelson, gerente de grandes clientes de Metrogas–. Sin llegar a esos extremos, es incontestable que cada vez se producen con más frecuencia e intensidad huracanes, crecidas e inundaciones.

¿De qué se trata todo esto?

Según el último informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), publicado en febrero de 2007, desde 1900 hasta nuestros días la temperatura promedio de la tierra ha aumentado en 0,7 grados centígrados y se estima que a fines del siglo XXI, de continuar la actual tendencia en los gases invernadero, la temperatura podría aumentar en promedio entre 0,4 a ,0 grados centígrados adicionales, pudiendo llegar hasta los 6,4 grados. El mismo informe señala que se prevé un aumento de las temperaturas en 0,2 grados por década.

En este contexto, y con todas las limitaciones que pueda tener, Kyoto constituye el intento más serio de confrontar los peligros del cambio climático. Firmado en 1997 por 125 países, entró en vigencia recién el 16 de febrero de 2005, luego de la ratificación de Rusia. En todos esos años, el protocolo sufrió muchas vicisitudes, aunque la peor fue cuando George Bush, en su primera administración, decidió rechazarlo… postura que reiteró tras su reelección. El mandatario adujo problemas de inequidad y asimetría. Si bien Estados Unidos es causante del 25% de las GEI, por unidad de producto geográfico mucho más contaminantes son China e India.

Como para entrar en vigor era vital que Kyoto fuera ratifi cado por países que supusieran el 55% de las emisiones de 1990, fue la Unión Europea la que salvó la situación, ratifi cándolo en bloque el 30 de mayo de 2002. Europa representaba el 24,2% de las emisiones. Cuando en noviembre del 2004 al grupo se sumó Rusia, cuyas emisiones suponían en 1990 más del 17%, el protocolo pudo entrar en vigencia 90 días más tarde.

El objetivo a nivel mundial del acuerdo es conseguir que, para 2012, los niveles de emisión de los gases efecto invernadero estén un 5,2% por debajo de los existentes en 1990. En el 2005 los países con compromiso de reducción ya debían demostrar que estaban haciendo progresos, lo que explica la masiva venta de bonos de carbono que se produjo en el mundo ese año.

El primer “período de compromiso”, en el cual se exigirá a los países industrializados que cumplan con sus obligación de reducción, cubre los años 2008 a 2012 inclusive. A partir de esa fecha, se establecerán nuevos “períodos de compromiso” para los cuales se revisarán los anexos del protocolo. Paralelamente, se hará un seguimiento en el marco de la Conferencia de las Partes, que periódicamente propondrá y adoptará las medidas para incrementar la eficacia del protocolo en función de los estudios científicos que estén disponibles.

Ahora bien, el protocolo no impone a todos los países los mismos límites de emisión, porque se toma en cuenta el nivel de desarrollo energético de cada nación. Una primera segmentación se hace entre los países industrializados o en transición a economías de mercado (conocidos como del Anexo1), considerados los principales emisores. También están los países en vías de desarrollo, que no tienen un estándar energético que permita calificarlos de emisores y a los que no se les impone un objetivo inmediato de reducción.

-Para el segundo período de compromiso, 2013-2017, es de esperar que el sistema puesto en marcha haya alcanzado un cierto grado de asentamiento –sostiene Ian Nelson, gerente de grandes clientes de Metrogas–. Es de suponer que el marco reglamentario y las técnicas financieras se vayan afinando. Si así ocurre, los mercados alcanzarán cierta madurez, reduciendo los niveles de incertidumbre y atrayendo a capitales más conservadores.

Por otra parte, los expertos aseguran que con el pasar de los años el público se irá acostumbrando a incorporar el costo ambiental en el recibo de la luz; el mercado premiará las tecnologías limpias y las inversiones en investigación y desarrollo permitirán a la Conferencia de Partes y la Convención del Cambio Climático ser más ambiciosas en sus objetivos. De esa forma, señalan, políticas y ámbitos que hoy aparecen enunciados, pero no desarrollados en el texto de Kyoto, como la reducción de emisiones en los sectores del transporte o la eficiencia energética de los edificios, son las próximas metas en las que expertos y gobiernos están ya trabajando.

¿Quiénes han hecho la tarea y quiénes no?
Kyoto le exige a la Unión Europea reducir sus emisiones en 8%. Estados Unidos debe hacerlo en 7%. Canadá y Japón en 6%. Australia se le autoriza, sin embargo, un incremento del 8% (a pesar de lo cual no ha ratificado el Protocolo).

Hasta ahora, de los 39 mayores emisores de GEI, solo unos pocos se han acercado al cumplimiento de sus metas, entre los que se encuentran Reino Unido (-11%) y Alemania (-18%). Francia, Dinamarca, Holanda y Suiza, en tanto, retomaron sus niveles de 1990 y siguen haciendo esfuerzos de reducción. La mayoría, sin embargo, las ha aumentado. Es el caso de España (48%), Noruega (11%), Australia (20%), Canadá (20%), Nueva Zelanda (16%) y Japón (12%). Estados Unidos aumentó un poco más de 14% entre 1990 y 2000, y aunque adoptó una posición militante en contra del protocolo, existen empresas y gobiernos locales comprometidos en reducir emisiones.

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La FIFA y su conciencia ambiental

Con el fin de neutralizar las emisiones de gases efecto invernadero que iba a generar el Mundial de Alemania 2006, la Fifa tomó la decisión de adquirir bonos de carbono de un proyecto de biomasa que se estaba realizando en Tamil Nadu, en India. Fue la primera vez que un evento masivo tomaba conciencia del tema. La iniciativa fue aplaudida por la comunidad internacional y la FIFA ya está buscando proyectos para reducir las emisiones que generará el encuentro de Sudáfrica 2010. La operación, dicho sea de paso, fue encargada a 3C, un fondo de inversión orientado a proyectos de reducción de GEI, que coincidentemente acaba de convertir a Chile en su sede para invertir en América latina.

Y ojo que vino con un capital de 130 millones de euros.

El precio de los bonos

 

Hasta ahora, el mercado de los bonos de carbono no es del todo transparente. A ningún vendedor le gusta decir cuánto le pagaron y nadie del primer mundo está dispuesto a transparentar cuánto le está costando ser contaminante. Por lo mismo, los precios que se conocen son referenciales y conservadores.

Según Arturo Brandt, los precios varían dependiendo de la etapa en que se encuentre el proyecto, el riesgo del país donde se desarrolla, el proyecto en sí, su índice de sustentabilidad y la empresa que lo está desarrollando. El último informe del Programa de Protección del Clima, dependiente del Ministerio Alemán de Cooperación Económica y Desarrollo, estima que un proyecto de riesgo medio recibe entre 5 y 6 euros por CER, mientras que uno de riesgo bajo entre 7 y 10 euros. Los CER registrados pueden obtener un precio entre 10 y 12 euros, mientras que los ya emitidos podrían superar los 13 euros.

¿Quién compra…quién vende?

Según un informe titulado Estado y tendencias del mercado del carbono, publicado por el Banco Mundial y la International Emission Trading Association y que comprende las transacciones efectuadas en enero-diciembre 2006, han aparecido nuevos compradores a raíz de la entrada en vigencia del ETS. Entidades europeas representan un 86% del volumen de CER comprados,cifra que contrasta con el 7% de participación de las entidades japonesas.

Los mayores compradores son Gran Bretaña (50%), Italia (10%), Japón (7%), España (6%) y Holanda (4%). Por el lado de los vendedores, el líder indiscutido es China, con un 61% del total, seguido por India (12%) y Brasil (4%).

Sergio Vives, vicepresidente para Sudamérica de CantorCO2e
“A mí me tocó estar de negociador en el Protocolo de Kyoto y en su
momento peleamos mucho para que los proyectos forestales fueran
incluidos. Sobre todo los proyectos de conservación de bosques.
Finalmente, se aceptaron solo los proyectos de forestación y reforestación. El problema es que se necesitan grandes cantidades de árboles para que sea interesante. A lo que hay que sumar el costo de la forestación”.

Charles Kimber, gerente de Asuntos Corporativos y Comerciales de Celco.
“Decidimos ingresar al mercado de los bonos de carbono porque buscamos cumplir con nuestra visión de empresa que implica una determinada política medioambiental. En ese marco, buscamos contar con un desarrollo sustentable de productos forestales; respondemos a la demanda ambiental que hoy existe en Chile y el mundo aportando a la solución del problema de calentamiento global y al de contaminación local”

Ian Nelson, gerente de grandes clientes de Metrogás
“El carbón siempre va a ser más rentable que el gas natural y otras alternativas de generación. De ahí que la única posibilidad de volver a participar en un proyecto de conversión, como lo hicimos con Watt’s y Nestlé, es vendiendo las reducción de emisiones a los países e industrias del Anexo 1. Lo positivo del mensaje, sin embargo,
es que más allá de la compensación económica, la compañía chilena gana en términos de imagen”.

Carlos Andrés Vives, gerente de medioambiente de Agrosuper.
“Participar de la venta de bonos de carbono nos ha permitido mejorar sustantivamente nuestro medio ambiente local, y a los inversionistas les ha permitido cumplir con sus cuotas a precios bastante más bajos que si lo hubieran hecho en sus propios países. Definitivamente hemos ganado todos… Nosotros pretendemos seguir en esto por muchos años más”.

Eugenio Arteaga, gerente de Administración y Finanzas de Masisa.
“En Masisa nos hemos comprometido a abordar el cambio climático con acciones concretas. La incorporación al CCX (bolsa de bonos de carbono) es una de las iniciativas que hemos llevado a cabo y vemos en esto una clara oportunidad de negocios para la compañía”.

 

Arturo Brandt, abogado de la consultora Poch Ambiental.
“En Chile hay mucho potencial en el área de la eficiencia energética, pero lamentablemente está siendo desaprovechado. Las cementeras, por ejemplo, podrían usar combustibles alternativos y las sanitarias, podrían probar con la generación de lodos. Lo que viene ahora es el MDL programático, que asocia distintas actividades económicas”.

Arturo Errázuriz, director regional de EcoSecurities.
“Hay unas 120 iniciativas asociadas a energías renovables no convencionales. Mayoritariamente son centrales hidráulicas y parques eólicos, que aportarían entre 700 y 800 MW de potencia. Si solo entraran 30 de ellas al mercado de bonos, Chile duplicaría lo que actualmente tiene en el sistema…Como muchas son de pequeña escala, los incentivos que el Estado pueda ofrecer son fundamentales”.

Jorge Saffie, jefe del proyecto MDL de Enaex
“Vender reducción de emisiones no es simple. A nosotros nos tomó un año el registro en Naciones Unidas e implicó muchos recursos humanos y financieros. Encontrar comprador tampoco es fácil. Conversamos con decenas y nos quedamos con el que pagó mejor. Ahora, pesa mucho el nombre de Chile. Es probable que este proyecto en Argentina hubiera recibido 30 y hasta 50% menos”.