Hace 30 años partió con una escuela agro-ecológica que puso a los jóvenes con las manos en la tierra. Se enfocó en la integración social, en la confianza en ellos y en el trabajo interior. Y le fue bien. Ahora tienen un Mercado Campesino, un hotel, huertos y una intensa producción de alimentos, todo bajo la urgencia de una crisis social y planetaria. Esta es su apuesta por un modelo de desarrollo distinto.
Fotos: Miguel Méndez

  • 20 febrero, 2020