La moderna planta de celulosa que se construye en Conchillas es una buena alegoría del dinamismo que se respira en Uruguay. Camiones, trabajadores de varias nacionalidades y maquinarias ya son parte del paisaje de este rural pueblo bañado por el Río de La Plata. Famoso por sus casas de piedra del siglo XIX, todo cambió […]

  • 25 febrero, 2013
Puerto de Montevideo, Uruguay

Puerto de Montevideo, Uruguay

La moderna planta de celulosa que se construye en Conchillas es una buena alegoría del dinamismo que se respira en Uruguay. Camiones, trabajadores de varias nacionalidades y maquinarias ya son parte del paisaje de este rural pueblo bañado por el Río de La Plata.

Famoso por sus casas de piedra del siglo XIX, todo cambió en este caserío de 694 personas cuando hace dos años se anunció la construcción de Montes del Plata, la mayor inversión jamás realizada en el país ganadero: 1.900 millones de dólares. Su impacto es tal que cuando la obra esté en plena operación elevará en 2% el PIB uruguayo. El emprendimiento (ver recuadro) es una sociedad entre la sueco-finlandesa Stora Enso y la chilena Arauco.

En 2013, Uruguay completará su noveno año de crecimiento económico ininterrumpido, luego de la gran crisis de 2002. Arrastrado por la caída de Argentina, un año antes, el país estuvo al borde del colapso, debido a la masiva fuga de depósitos. La única receta que el Fondo Monetario Internacional estuvo dispuesto a extender a su economía fue la quiebra, pero tras una larga renegociación con los acreedores el país renació creciendo 11% en 2004.

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Los que veían la recuperación como un delirio, se equivocaron. Uruguay está viviendo hoy su cuarto de hora. A nivel político, las instituciones democráticas están fuertemente asentadas con su singular presidente, el ex guerrillero José “Pepe” Mujica a la cabeza (ver columna) y a nivel económico, el país ofrece a los inversionistas una estabilidad que el mismo Fondo Monetario Internacional (FMI) destacó en su informe para 2013 al calificar como “favorables” las perspectivas del país, con un crecimiento del 3,5% para este año, tras una expansión de 4% en 2012.

En el último ranking de Libertad Económica que elabora Heritage, Uruguay se ubicó en el puesto 36 entre 185 naciones, con una leve caída de 2 décimas, pero “comportándose de manera competitiva en muchos de los cuatro pilares de la libertad económica” según esta fundación.

1.700 millones de dólares

La imagen de plácida república ganadera y provinciana va quedando cada vez más obsoleta. El país persigue –como la mayoría de las naciones latinoamericanas, a decir verdad– el sueño de dejar de depender sólo de las materias primas y diversificarse. Hoy, la oferta exportadora uruguaya está basada principalmente en soya y carne de vacuno.

Casi la mitad de lo que envía a Chile es, precisamente, carne. También vende aceites vegetales, polietileno y algunas manufacturas, mientras que el principal producto que adquiere de Chile es cobre. En su conjunto, estamos hablando de un comercio bilateral que ronda los 400 millones de dólares anuales.

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Pero si se mira a nivel de inversiones, las cifras se cuadruplican. En la última década las empresas chilenas han colocado casi 1.700 millones de dólares en ese mercado, lo que sitúa a Uruguay como el sexto destino inversor de Chile, según datos de la embajada en Montevideo. Unas 90 empresas, desde grandes corporaciones como Arauco, hasta pequeños servicios de consultoría ya están presentes en el país y, sin duda, serán muchas más, sobre todo pymes, las que desembarcarán en un futuro próximo.

La mayor parte de la inversión nacional se concentra en la producción forestal, pero en los últimos años, la presencia de empresas chilenas más que se ha duplicado: entraron Sonda, Forus, CCU, Tecsa, Indura, Compass Group y ahora Enjoy.

Los pioneros

Sonda, uno de los cinco proveedores globales más importantes de TI en Latinoamérica, está presente en el país desde los 90. Ha alcanzado una sólida posición en los mercados de servicios, transporte e industria. “Las perspectivas a mediano y largo plazo las vemos buenas, aprovechando el flujo entrante de capitales y el proceso de modernización que ha estado llevando adelante el Estado uruguayo. Nuestros servicios de soporte al innovador plan Ceibal (una computadora por niño) y la realización del proyecto pionero en Latinoamérica de trazabilidad ganadera, son muestras de nuestra inserción en ese mercado”, dice Raúl Véjar, gerente general de la firma.

Otro de los pioneros fue Arauco. La firma del grupo Angelini llegó atraída por el impulso al sector forestal. En 1996 comenzaron a plantar pinos y “de alguna manera comenzamos a cimentar la buena relación que hoy tenemos con el país. Uruguay es un país en crecimiento, con una economía dinámica, que en las últimas décadas ha fortalecido su institucionalidad, con reglas del juego estables en su economía. Todos, factores que con nuestros socios, Stora Enso, consideramos muy favorables para el desarrollo del proyecto foresto-industrial Montes del Plata”, dice el gerente de asuntos corporativos y comerciales de la firma, Charles Kimber.

En noviembre pasado, Enjoy adquirió el 45% de las acciones del hotel y casino Conrad de Punta del Este, con un desembolso de 140 millones de dólares. La operación todavía está pendiente de las aprobaciones regulatorias de ambos países, pero según la gerente de asuntos corporativos de la firma, Sofía Moreno, la decisión de entrar a ese mercado se produjo porque “es un país Investment Grade y en particular Punta del Este, es un destino turístico consolidado a nivel regional, que cuenta con un alto flujo de turistas de altos ingresos, en especial de Brasil y Argentina, y entre quienes el Hotel Conrad Casino & Resort tiene un muy buen posicionamiento”, explica.

Uruguay ha sido destacado por la Organización Mundial de Turismo como un caso de país pequeño que se centró en una mejora constante en la calidad de sus servicios, logrando atraer gran cantidad de visitantes y divisas.

Dónde están las oportunidades

Uruguay, que ha sido considerado como un modelo de recuperación para la atribulada Grecia, perdió y recuperó en menos de 10 años el grado de inversión, esa verdadera patente de lugar seguro para invertir que entregan las clasificadoras de riesgo y que sólo poseen pocos países, entre éstos Chile. Y lo está sabiendo aprovechar para atraer capitales.

Hoy, los inversionistas destacan las oportunidades que allí existen, y que ahora pueden acrecentarse con la concreción de nuevas y grandes inversiones, como el proyecto minero Aratirí del grupo indio Zamin Ferrous. Ubicada en el centro del país, la mina va a demandar desembolsos superiores a los 3.000 millones de dólares para su puesta en marcha y podría convertir a Uruguay en el octavo productor mundial de hierro.

Otro ambicioso proyecto es una planta regasificadora en Punta de Sayago, en las proximidades de Montevideo. Con el objetivo de diversificar la matriz energética del país, se invertirán entre 800 y 900 millones de dólares a contar de este año. Se comenzará a construir en el segundo semestre.

El entusiasmo es palpable. El mercado de capitales está en pleno desarrollo, lo que llevó a la chilena Compass Group a abrir en junio de 2010 una oficina para atender a las AFP locales. A mediados de 2012 decidió aumentar su presencia registrándose como asesor de inversiones. No es un mercado gigante, pero existe y se mueve.

Infraestructura, construcción, ganadería, agricultura, turismo, transporte, energía y renovables, reúnen las mayores oportunidades a juicio del director de la corredora de bolsa local Rospide, Luis Ignacio Rospide. “El crecimiento que se ha producido no sólo es producto de los precios internacionales, tomemos también en cuenta las muy bajas tasas de interés en el hemisferio norte y ese hecho ha ayudado a que muchas inversiones hayan aparecido como nunca en la historia. También la fuerte tradición que tiene hasta el momento Uruguay de buen cumplimiento”, sostiene el ejecutivo.

Boom del consumo

Todo este escenario ha generado un fuerte boom del consumo. Diferentes bancos de inversión coinciden en sus análisis de que la demanda interna será uno de los motores de la economía en 2013.

La confianza de los consumidores aupada por un históricamente bajo desempleo –de 6,1% en 2012– y los salarios creciendo a tasas del 4% anual en términos reales han provocado un inusitado auge del comercio minorista.

Los centros comerciales se multiplican en barrios populosos e incluso llegan a ciudades del interior. Algunos se inauguran como símbolos de modernidad dentro de la sobriedad casi abrumadora de las calles locales.

La chilena Forus, que ya tiene 32 tiendas en el país, sumó en 2012 ventas superiores a los 10.152 millones de pesos; nada menos que el 8% de todos los ingresos de la compañía que controla el grupo Swett.

Con la vista puesta en ese mercado, fue que CCU compró en septiembre pasado un consorcio que produce aguas y gaseosas. A través de su filial argentina se hizo de las marcas de agua mineral Nativa y las gaseosas Nix, dos de los principales emblemas del sector.

La única debilidad que ven los inversionistas chilenos y que explica por qué aún los grandes del retail nacional ni se asoman por esa orilla del Río de La Plata, es su pequeño mercado. Uruguay tiene una población de apenas 3,3 millones de habitantes, casi la mitad de toda la gente que vive en Santiago. “Su mercado interno le impone alguna limitante al crecimiento y al manejo de economías de escala. Sin embargo, nuestra presencia es importante para nuestra estrategia de clientes con presencia regional, ya que muchos de ellos tienen operaciones en Uruguay”, explicita Véjar de Sonda.

En relación con otros países de la región el país tampoco cuenta con un colchón demográfico, ya que se trata de una de las economías de América latina con menor tasa de natalidad y mayor esperanza de vida. A eso se suma que parte de la población activa emigra al extranjero. Jóvenes sobradamente preparados suelen preferir trabajos en otros mercados. Pero el economista uruguayo, Jorge Notaro afirma que no obstante esta “fuga de cerebros” no afecta al sistema educativo, ni a la actividad económica. Por ahora.

Inflación y energía

Pero no todo son flores. Aunque Uruguay muestra un buen cuadro macroeconómico, la inflación es alta –7,9%– y el déficit público alcanza el 3% del PIB. De hecho, a mediados de febrero, el presidente Mujica tuvo que salir a calmar al mercado luego de que el FMI dijera que el desafío más inmediato del país era la persistente alza del costo de la vida, un diagnóstico ampliamente compartido por los expertos.

“Con la inflación no pasa nada. Yo me crié en un país que tenía una inflación del 70 u 80%. Lo vamos a arreglar”, aseguró Mujica y sobre el déficit fiscal añadió que se generó por tres motivos: “150 millones de dólares se gastaron para tapar el agujero de aquellos bancos que habíamos perdido, 450 millones fueron para el sobre costo de energía eléctrica, y otros 500 millones de dólares que se destinan anualmente para sostener al dólar. Si no lo hacemos se nos derrumba más”, expresó el mandatario.

Pero Notaro le pone paños fríos al tema. Explica que “la valoración sobre la importancia de la inflación es muy controvertida: desde 2007 hasta 2012 ésta se ubicó entre 7% y 9% anual, lo que no impidió un importante aumento del PIB, la inversión, el empleo y los salarios reales. Me preocupa más que el tipo de cambio, es decir la cotización del dólar, sea muy baja y el país pierda competitividad”, sostiene.

En todo caso, el año pasado el gobierno de Mujica tuvo que echar mano a la muy argentina medida de acordar con los supermercados congelamientos y reducciones de precios para una canasta de 200 productos de primera necesidad. Y nadie descarta nuevas medidas de ese tipo.

Un indicio de ello fue lo que pasó con la energía. La sequía hizo que el país tuviera que gastar en generación térmica, en vez de hidráulica. Y el Estado absorbió el alza que implicó empezar a quemar carbón, ya que las empresas energéticas son públicas. La decisión fue catalogada como una maniobra política, no sólo destinada a evitar conflictos y protestas populares, sino que sobre todo como una herramienta para controlar la inflación.

Otro problema es el crecimiento excesivo de los salarios. El FMI ha advertido que la euforia podría acarrear “complicaciones”, ya que “elevaría el consumo privado, alimentaría la inflación y propiciaría una mayor apreciación real, y la consiguiente pérdida de competitividad que a la larga perjudicaría las exportaciones y el crecimiento, incrementando el riesgo de un aterrizaje brusco”.

En la misma línea BBVA Research indica que “un factor estructural determinante en el crecimiento potencial de Uruguay es la tasa de crecimiento de la oferta de trabajo que es 0,4 % anual en promedio desde 2001 y que hace que predomine un mercado laboral muy ajustado”.

Y en una coyuntura de flujos de capitales hacia la región y fortalecimiento del peso uruguayo, el sostenido aumento del salario real de los últimos años cobra mayor relevancia. “Dentro de las restricciones vale también mencionar la dependencia del petróleo importado”, añade la entidad. Es el reverso de la brillante moneda, una de las paradojas de un país que pasa por uno de sus mejores momentos.•••

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La mega pastera

Controlada en partes iguales por Arauco y la sueco-finlandesa Stora Enso, Montes del Plata comenzó a construirse a principios de 2011. El proyecto, considera además de la fábrica de celulosa, un puerto y una generadora de energía renovable.

“Montes del Plata es un proyecto complejo y su ejecución obviamente que presenta desafíos y ser minuciosos en el cumplimiento de la legislación del país, en el diálogo con autoridades y sus comunidades. En ese contexto, los desafíos de desarrollo de Uruguay no son distintos a los que tienen otros países de la región”, dice Kimber.

En su construcción trabajan 6.500 personas, de las cuales el 80% es mano de obra uruguaya, claro que como ya es tónica en casi todas partes, la obra no ha estado exenta de polémica.