El controlador de Unimarc lo había advertido. La venta de activos era su única forma de subsistir y cualquier acuerdo tenía que concretarse luego. Así las cosas, los plazos jugaron en contra de un Cencosud coartado por la medida precautoria que –desde julio de 2006– le obliga a consultar al Tribunal de la Libre Competencia […]

  • 2 noviembre, 2007

El controlador de Unimarc lo había advertido. La venta de activos era su única forma de subsistir y cualquier acuerdo tenía que concretarse luego. Así las cosas, los plazos jugaron en contra de un Cencosud coartado por la medida precautoria que –desde julio de 2006– le obliga a consultar al Tribunal de la Libre Competencia cualquier intención de añadir supermercados a su holding.

La historia ya es conocida: Alvaro Saieh salió al paso y cerró un acuerdo preliminar para comprar a Francisco Javier Errázuriz los 42 locales de Unimarc. Cencosud reclamó por una mayor claridad en las reglas de juego, considerando que el año pasado no hubo impedimento para que comprara Economax e Infante y que, en este caso, el propio fiscal se había mostrado a favor de levantar la precautoria.

Como siempre, el mercado operó más rápido que el regulador y demostró que el negocio no estaba tan saturado como parecía y que las barreras de entrada no son infranqueables. Además que a río revuelto, ganancia de pescadores. Porque el ingreso de un nuevo operador agrega un argumento a favor de los planes de fusión de D&S y Falabella.