Desde hace más de diez años que diversos gobiernos vienen anunciando cambios en el sistema de notarios y conservadores en Chile. Pero hasta la fecha los proyectos sólo se han quedado en eso. ¿Por qué? Según representantes del Ejecutivo y el Congreso, el poderoso lobby del sector ha frenado toda posibilidad de cambiar el modelo.

  • 18 julio, 2012

Desde hace más de diez años que diversos gobiernos vienen anunciando cambios en el sistema de notarios y conservadores en Chile. Pero hasta la fecha los proyectos sólo se han quedado en eso. ¿Por qué? Según representantes del Ejecutivo y el Congreso, el poderoso lobby del sector ha frenado toda posibilidad de cambiar el modelo.

Pero según el presidente de la Asociación de Notarios, Conservadores y Archiveros Judiciales, Alfredo Martin, ellos sólo han procurado formular juicios serios y responsables.

-¿Se sienten entonces “el pato de la boda”?
-La actividad notarial y registral está fuertemente estigmatizada y predomina la sensación de que somos personas que hacemos poco y ganamos mucho, situación que, en lo general, está muy lejos de la realidad.
Se agrega a lo anterior, que ganamos sólo por firmar y no entienden que la firma es la culminación de un proceso que parte con la identificación de la persona, sigue con la verificación de su capacidad para celebrar actos o contratos, continúa con la redacción del documento de acuerdo a lo que requiere la persona y finalmente se firma un instrumento que es jurídicamente apto y que se impone por sí solo, sin necesidad de otras pruebas para su validez.

-¿Por qué se niegan a la libre competencia?
-La fe pública es una función que se encuentra radicada y reservada al Estado y que éste delega en auxiliares de la administración de justicia. Esta delicada tarea no puede, de manera alguna, estar entregada a las reglas del mercado, pues significaría desnaturalizar la función y poner en grave riesgo uno de los pilares básicos de un estado de derecho, como lo es la fe pública, la seguridad y certeza jurídica. Es una función, por lo tanto, que debe ser regulada y debidamente fiscalizada.
Sin perjuicio de lo anterior, debo señalar que en Santiago hay 120 notarías que compiten entre sí dentro de su marco regulatorio. En las 15 cuadras que me rodean, hay 11 notarías y los usuarios pueden optar por aquella que consideren más eficiente.

-¿Puede el sistema abaratarse o ser más eficiente sin necesidad de los cambios que propone el gobierno?
-Los aranceles de notarios y conservadores están congelados desde 1998. Además, hay un estudio encargado por el Ministerio de Justicia en el 2006, que establece que muchos valores deberían ser reajustados en más de un 100%.

El sistema notarial y registral chileno debe ser uno de los más baratos del mundo. Además, hemos estado en una permanente campaña modernizadora y hoy el 100% de los notarios y conservadores disponen de medios telemáticos y firma electrónica avanzada.