Silvio Caiozzi (1944) se aburrió. “Me cansé de postular”, admite. Se refiere al Fondo Audiovisual del Consejo de Cultura. En tres oportunidades participó, presentando un proyecto que daría origen a su próxima película y en las tres quedó finalista, pero no lo ganó. Sin ir más lejos, el mismo proyecto obtuvo el primer premio de […]

  • 12 agosto, 2013

Silvio Caiozzi

Silvio Caiozzi (1944) se aburrió. “Me cansé de postular”, admite. Se refiere al Fondo Audiovisual del Consejo de Cultura. En tres oportunidades participó, presentando un proyecto que daría origen a su próxima película y en las tres quedó finalista, pero no lo ganó. Sin ir más lejos, el mismo proyecto obtuvo el primer premio de un fondo suizo junto a una producción china, pero debió devolver el dinero porque no podía costear el resto.

La cinta que empezará a rodar en ocho meses ya tiene nombre: Y de pronto el amanecer, la historia de un periodista de farándula que tras conocer el éxito profesional en Santiago vuelve al sur para reencontrarse con sus orígenes. Será filmada en Castro en locaciones especialmente construidas para la cinta.

Caiozzi debutó con el largometraje Julio comienza en Julio (1978), después vendría, Historia de un roble solo (1982), La Luna en el espejo (1990), Coronación (2000) y Cachimba (2004). Todas cintas aplaudidas por la crítica extranjera, lo que explica que la oficina de su productora Andrea Films esté colmada de reconocimientos a su talento.

Pero en Chile –afirma– los artistas consagrados deben convocar milagros para seguir activos. En esta entrevista hace sus descargos.

-¿Por qué dejó pasar tanto tiempo desde Cachimba para volver a hacer un largometraje?

-Encontrar la fórmula de financiar a mí me resulta muy lento. Tengo un promedio aproximado de 8 años entre películas, así que estoy aún dentro de mis plazos. Con esta película postulamos al Fondo Audiovisual y no lo ganamos. Así que se ha retrasado.

-Entonces, ¿cómo la va a filmar?

-Puedo enfrentar esta situación porque tengo un equipamiento completo de toda una vida dedicado a la publicidad: cámaras, luces, la base técnica, oficina, equipamiento de montaje, etc. También, he logrado ciertos apoyos de empresas de la zona y tenemos algunos acuerdos de placement y convenios. Esta vez vamos a filmar sin tener el financiamiento de la post producción. Estamos apostando a que la película va a ser tan buena, que en Chile o fuera vamos a ganar el dinero suficiente para hacer lo que nos falta.

-¿Tiene alguna noción de lo que pasó con el Fondo Audiovisual?

-Por ahí escuché que se debe a que estoy demasiado consagrado, por ende, no lo necesito. He sabido de otros colegas que, como yo, también les pasa lo mismo.

-¿Se siente en una situación similar a la de Alfredo Castro y su Centro de Investigación Teatral La Memoria?

– En general, hay un error en esa apreciación que dice que si uno es consagrado, no necesita fondos. Es un error garrafal pensar así. Porque resulta que son los consagrados los que tienen mayores posibilidades de hacer cosas importantes, porque por algo llegaron a consagrarse. En otros países te preguntan cuál es tu currículum y si has ganado más premios, más te apoyan. Aquí es súper raro, porque se da una situación exactamente al revés.

-¿Comparte la posición de Castro, sobre un fondo permanente para artistas de larga trayectoria?

-No es tan loco: él está siendo una víctima. Creo que una parte del dinero se debería destinar para obras experimentales. Los jóvenes siempre están proponiendo cosas distintas, lo cual es genial porque hace progresar el lenguaje cinematográfico. Pero, paralelamente, debiese existir un fondo para obras que pretenden perdurar. Lo más probable es que estas últimas sean más exportables y vistas por más público. Para mí, lo fundamental debiese ser el currículum de quién va a realizar esa película con plata que le están regalando.

-¿Cómo así?

-Imagínate, que el Fondo Audiovisual llegó a pedir que los postulantes lo hicieran en forma anónima. Así el jurado no sabe quién es quién. Entonces, no se contempla si la persona sabe hacer cine o no. Quizás sabe escribir muy bonito, pero no tiene idea de filmar. Y hay muchas películas que se nota a la legua que pasa eso. Y uno dice: seguro que este director nunca antes hizo cine y está filmando con plata que le pertenece a todos los chilenos. Si me pongo en la posición de un ciudadano más, pienso que no me gusta que usen mi plata para que un tipo aprenda a hacer cine. O sea, todos tuvimos que gastar la mitad de la vida aprendiendo para llegar a ser profesionales en la materia. No estoy para nada de acuerdo que un fondo con platas que son de todos se le entregue a una persona sin trayectoria. Me cansé de postular. Ya veo que no me lo van a dar porque soy un consagrado.

-Cada vez vemos más películas chilenas en cartelera y varias con muy buena recepción en la crítica extranjera. ¿No le parece un fenómeno positivo?

-Gracias a los fondos se da una gran producción que nunca antes habíamos tenido, 24 películas al año, más documentales y cortometrajes, pero hay algo que no está funcionando. Me explico: antes se hacían 4 películas y al menos 2 daban que hablar. Eran películas que ganaban afuera, perdurables. Imagen país. Hoy, del total son 3 o 4 las importantes. Entonces me pregunto: cómo con plata de todos los chilenos el 90% de las películas no existe y a la gente no le interesa.

-¿Desconfía de esta nueva generación?

-No, para nada. La generación más joven viene con mucha fuerza. Sebastián Lelio y Sebastián Silva son grandes cineastas. Talento hay, pero creo que el país está perdiendo con esta postura extraña hacia los consagrados. Me vuelvo a preguntar: Cuando Sebastián Lelio esté consagrado, ¿no se va a ganar más los fondos?

-¿Vio la película No?

-Sí, está muy bien hecha. De hecho, en la película aparece un director de cine filmando a un taxista que hace “no” con los dedos mientras se mueven los limpiaparabrisas. En la vida real ése soy yo. La obra reproduce fielmente lo que viví.

-¿Le habría gustado filmarla?

-No, porque uno que ha vivido esa situación en carne propia no tiene la distancia ni la frialdad que se necesita como creador. Cuando estás muy metido terminas haciéndolo mal. En este caso, Pablo Larraín tiene el distanciamiento generacional para hacer No. Y lo hace muy bien.

-¿Le interesa la política?

-No como para participar de ella, pero sí me interesa observar, analizar y decir lo que pienso.

-¿Qué le parece el regreso de Bachelet?

-Creo que va a tener un gobierno muy difícil. Más allá de Michelle o Piñera, los políticos han perdido su credibilidad. Se ven como grupo de amigos mutuos con beneficios que comparten. Creo que estamos en un cambio de era, la gente joven no se traga cualquier carreta, pero no sé en qué va a resultar.

Un filme y varias casas

-¿Cómo se gestó la película Y de pronto el amanecer?

-Hace mucho tiempo que quería filmar en el sur. Me junté con el escritor castreño Jaime Casas y con él viajamos varias veces a la zona en busca de inspiración, hasta que dimos con la tecla. La historia es acerca de un hombre que huye hacia Santiago, metiéndose en la fórmula fácil como escritor de historias de farándula. Regresa a su villorrio para narrar crónicas de fin de mundo y como consecuencia de ello debe enfrentar su pasado, encontrándose con varios personajes. El argumento exige una locación con casas de tejuelas, plazoleta y una iglesia típica chilota. Buscando este lugar, y por coincidencias de la vida, un socio mío experto en el área inmobiliaria me pide que lo acompañe a Castro a ver un dato para una inversión que le llegó. Nos encontramos con un lugar paradisiaco, con playas, gran vegetación y una hondonada que me aísla del mall. Sin ruido a excepción del trinar de los pájaros y con las dimensiones perfectas para hacer la locación principal. La compramos, sin dudar. Son 22 hectáreas y para la película vamos a utilizar una pequeña porción del espacio. En el resto vamos a hacer un proyecto inmobiliario compuesto por casas que mantienen una estética chilota, pero modernas, a cargo del arquitecto de la zona Edward Rojas, que también colabora en la película.

-¿Y cómo resolvió lo escenografía?

-Estamos comprando fachadas y ruinas de casas que están a punto de ser demolidas y así hacer un rescate patrimonial escenográfico de ese antiguo Chiloé que se está perdiendo. La idea es que una vez terminada la filmación, no tengamos que tirarla al fuego sino dejarla en pie, para que con apoyo de la empresa privada o la Ley de Donaciones Culturales o fondos regionales crear ahí un centro cultural turístico, donde se reúnan manifestaciones típicas de la zona.

-Siempre ha sido muy cuidadoso con la estética, ¿cómo se verá esta película?

-Quiero que la fotografía sea completamente distinta cuando se muestren épocas vividas por el protagonista. La mirada al mundo imaginario creativo de Pancho será hiperrealista, perfecta, casi transparente, y el presente se verá tipo documental, casi con cámara en mano.•••

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Recordando a Pepe

-En general, su vida cinematográfica ha estado ligada a la figura de José Donoso. ¿Ha pensado en rescatar a otro escritor chileno?

-Más de alguna vez, incluso estuve tirando línea con Manuel Rojas y su novela Hijo de ladrón, pero también podría volver a tomar a Donoso. De hecho, he pensado mucho en Casa de campo.

-¿Cómo reaccion´ó frente al suicidio de la hija de Donoso, Pilar? ¿Se relacionaba con ella?

-Lo encuentro terrible, la conocí bastante durante el tiempo que trabajé con su papá. Siempre fue muy acogedora. Cuando hice Coronación, el padre y la madre ya habían fallecido, entonces me tocó hablar con ella acerca de los derechos de la obra. Y era fantástica, de gran generosidad.

-¿Leyó Correr el tupido velo, el libro que escribió acerca de su padre?

-Sí, me pareció buenísimo, es un libro que no se ha considerado al nivel que merecería. Lo que a mí me transmite el libro era la forma de razonar de un talento que está creando mundos. Hay pasajes en que ella ve a su padre como un abusador, pero más que eso, la sensación que me queda a mí es de un succionador de situaciones, personalidades y personajes para ponerlos en la obra. Y eso es algo que todo creador hace con más o menos intensidad.

-¿Fueron amigos con Pepe?

-Profesionalmente muchísimo. Nos entendíamos muy bien en todos los aspectos creativos. Cuando hicimos el guion de Coronación fue de una velocidad tremenda. Nunca tuvimos un conflicto.

-¿Fue Donoso a verlo durante alguna filmación?

-Una vez, el primer día de filmación de La luna en el espejo. Como era jodido, irónico, estábamos aterrados en el set. Entró y dijo una sola cosa: ésa no es la cama de don Arnaldo. Vayan a tal casa de antigüedades y digan que van de parte mía, ahí está la cama de don Arnaldo. Y así fue.