Tres libros recién publicados rescatan géneros y estilos que la crítica suele tachar de desechables. Pero ¿quién decide lo que es alta y baja literatura?

  • 13 noviembre, 2008


Tres libros recién publicados rescatan géneros y estilos que la crítica suele tachar de desechables. Pero ¿quién decide lo que es alta y baja literatura?

 

Tres libros recién publicados rescatan géneros y estilos que la crítica suele tachar de desechables. Pero ¿quién decide lo que es alta y baja literatura? Por Marcelo Soto.

Cuando se habla de libros casi siempre sale al ruedo la palabra Literatura, con letra mayúscula, como si estuviésemos hablando de Dios, pero en realidad no existe algo tangible que pueda decirnos que tal obra va a perdurar y la otra no. José Donoso, que vivía pensando en la fama, decía que la posteridad no existe, pues se parece al sonido de un árbol que cae en un bosque donde nadie puede escucharlo.

La opinión pública es veleidosa y Donoso gozó de cierto prestigio mientras estuvo vivo, pero ahora que está muerto pocos lo leen y casi nadie lo recuerda. En cambio Bolaño, que siempre actuó como si fuese inmortal, aunque no lo logró sino cuando estaba moribundo, hoy goza de una celebridad explosiva.

Sucede que hay libros que se leen y otros que no, y entre los primeros hay títulos que algunos disfrutan y otros detestan. Los libros que no se leen –como el Ulises de Joyce– a veces son más famosos que los que se leen de verdad: nadie se acuerda de los best seller de los años 20.

Ciertos géneros son despreciados por la academia y la crítica, pero nada impide disfrutarlos. Estos tres títulos, por ejemplo, vienen de las márgenes de lo que suele llamarse Literatura, aun cuando tienen méritos de sobra para encontrar lectores dispuestos a romper esquemas.

1. Synco, de Jorge Baradit. El autor chileno imagina que el golpe de 1973 fracasa, que Allende sobrevive y que Pinochet se une al bando constitucionalista. A partir del proyecto Synco –un impensable programa informático que se adelantó a Internet y fue auspiciado por la Unidad Popular–, Baradit escribe una novela sobre lo que pudo haber pasado si todo hubiese sido distinto. Un relato entretenido y delirant que plantea un Chile mezcla de Orwell y el Brasil de Terry Gilliam. La utopía como pesadilla.


2. Persépolis, de Marjane Satrapi
. Una novela gráfica que relata las vivencias de una niña nacida y criada en Irán, entre fanatismos religiosos y políticos. La historia de cómo avanzar en medio de la ignorancia y la estupidez, de cómo hacerse mujer en un lugar donde la femineidad es negada y reprimida. Con dibujos tan simples como certeros, la autora suma momentos genuinos de humor y ternura a un impagable retrato de la vida en una sociedad fundamentalista.

3. Serenata Cafiola, de Pedro Lemebel. Serie de crónicas sobre la vida callejera y la cultura popular, escrita con esa prosa única e inimitable del autor de La esquina es mi corazón. Estética kitsch, que de pronto sirve para iluminar zonas oscuras de la identidad local.