Aun antes de estrenarse el primer capítulo, tenía confirmada una segunda temporada. Algunos la califican como la mejor serie desde The wire y puede que sea cierto.

  • 3 noviembre, 2011

Aun antes de estrenarse el primer capítulo, tenía confirmada una segunda temporada. Algunos la califican como la mejor serie desde The wire y puede que sea cierto.
POR federico willoughby Olivos

En un inicio de temporada que ofrece inusualmente buenos y diferentes productos, hasta ahora destaca por lejos Boss y no por su calidad (que la tiene de sobra), sino porque goza de algo casi inusual: una suerte de inmunidad que le permitió asegurar una segunda temporada sin ni siquiera haberse estrenado un capítulo de la primera.

Y bueno, esto tiene una explicación que yace en que Starz (el estudio detrás de Boss) quiere imitar el modelo HBO. Para quienes no lo sepan, The wire, la galardonada producción cuyas cinco temporadas son consideradas unas de las mejores cosas que han pasado por la televisión, no fue un éxito económico y así ocurre con muchas de las series por las que apuesta la cadena. Sucede que, a la larga, el modelo es tener series sobresalientes que potencien la marca y hagan que los abonados la pidan a sus cableoperadoras.

En fin, aclarado este punto, vamos con Boss y sus propios méritos. De partida, el protagonista es nada menos que Kelsey Grammer como el alcalde de Chicago, Tom Kane. Tan sólo en la escena inicial (donde escucha en silencio cómo una doctora le dice que tiene una enfermedad mental, degenerativa y le quedan, con suerte, a lo más 5 años de vida) borra de un plumazo su conexión con Frasier (la popular serie cómica donde también era el protagonista) y lo plantea ante el espectador como un tipo sin escrúpulos, extrañamente frágil y preocupantemente poderoso.

Segundo, el piloto es dirigido por Gus Van Sant, que tiene el oficio suficiente para mostrarnos en minutos el calibre del drama que se viene y no tiene miedo en darle un carácter épico a un episodio de televisión de 50 minutos.

Tercero, el monólogo en que Grammer, enfurecido y a punto de arrancarle la oreja a un concejal que no hizo lo que le dijeron, define a sangre lo que es el juego de la política de una manera brillante.

Cuarto, los secundarios (la esposa que no le habla en la intimidad; la hija que lo niega y que vive una doble vida ayudando a los necesitados, pero a la vez usándolos para conseguir droga; la prolija asistente, con una agenda indescifrable) hacen de Boss una serie con suficientes atributos para volverse imperdible.

Quizás tenga parecidos con The wire pero hay una gran diferencia: en The wire los personajes eran intrínsecamente buenos, atrapados en un mundo horrible. En Boss son los personajes los responsables de su infierno, no el destino.

Y, claro, está Chicago, que siempre va a ser un protagonista por derecho propio.

 

TOM HANKS Y HBO

El actor de Forrest Gump vuelve a sus vínculos con la televisión. Y de nuevo al canal que parece ser su casa cuando no está trabajando en el cine. Hanks está desarrollando una comedia sobre los atletas en las universidades estadounidenses llamada provisionalmente Players. La produce junto a Gary Goetzman. Una dupla segura: ambos trabajaron en John Adams, The Pacific y Band of brothers.